Presentación del libro de Oti Rodríguez Marchante
Presentación del libro de Oti Rodríguez Marchante - Vanessa Gómez
Literatura

El viaje de Oti Rodríguez Marchante a una infancia «absolutamente feliz»

El crítico de cine de ABC regresa al cuento infantil con «La importancia del primer cero», ilustrado por Carmen Segovia

SevillaActualizado:

Quien conozca a Oti Rodríguez Marchante por sus críticas de cine y crónicas de festivales podría pensar que, si publicara un libro de literatura, este se encuadraría en un género como la novela policíaca, una de sus pasiones confesas, o la comedia, esto último por el humor con el que le gusta escribir.

Sus dos incursiones en la literatura, sin embargo, no tienen nada que ver con detectives privados sino con los cuentos infantiles y ambos, «Adiós a la tierra de los colores vivos» (2012), y el reciente «La importancia del primer cero» (A buen paso, 2018), tienen en común abordar esa edad desde lo íntimo y lo cotidiano, pero también presentar ese momento en que algo se transforma.

Ese cambio, en el caso de su primer libro, es el que se entrevé con catorce años en el final de la infancia y el inicio de la preadolescencia, mientras que en «La importancia del primer cero» este escritor aborda ese momento en los diez años en los que, por ejemplo, comienzas a mirar con otros ojos a tu mejor amiga desde Infantil.

«En el primero escribí unos cuentos de niños sobre cuando la tierra de colores vivos que es la infancia comienza a desvanecerse en esa preadolescencia, cuando hay cosas que parece que ya no puedes hacer y otras que comienza a abrirse. En el nuevo libro, es ese momento que se cumplen diez años y comienzas a ocupar otro espacio. Como todos los tránsitos, siempre es divertido explicarlo un poquito y ver en qué consisten».

Lo explica Oti Rodríguez Marchante, quien presentó «La importancia del primer cero», que cuenta con estupendas ilustraciones de Carmen Segovia, en la sede que tiene la Casa del Libro en la sevillana calle Velázquez, en un acto organizado por el programa de radio sobre cine «La gran evasión», que presenta José Miguel Moreno.

Una de las razones que ha llevado a este crítico a introducirse en el mundo de la literatura infantil no es otra que sus hijos, de catorce y diez años, que le han servido, especialmente el primero, de fuente de inspiración para sus historias y que, por supuesto, han leído.

«Han leído el libro con cierta sorpresa, porque no tiene mucho que ver con el mundo en el que están de las maquinitas y la magia. Este libro les exige un mayor esfuerzo, porque aunque la historia es sencilla, es un poco más complicado que su habitual universo, un territorio un poco más íntimo».

Ilustración de Carmen Segovia para «La importancia del primer cero»
Ilustración de Carmen Segovia para «La importancia del primer cero» - ABC

Cuatro puntos de vista

Ese territorio más íntimo es el de una misma historia que Oti Rodríguez Marchante fragmenta en los cuatro puntos de vista de cada uno de sus protagonistas, los niños Andrés, Fredi, Paula e Iñaqui, cuyos relatos que permiten completar y dotar de significado a una historia sobre cuando dejas definitivamente de ser un bebé para ser solo un niño.

«He intentado ponerme en el punto de vista de ellos y a su altura», explica el crítico de cine, en una historia que muestra «la parte clara de la vida, los colores vivos. Creo que la infancia puede ser un mundo terrible y tiene auténticas zonas oscuras, pero al igual que en el cine me encanta la comedia, en este tipo de libros me gusta aludir a las zonas más claras de la vida. Los niños de mis cuentos son absolutamente felices, que no tienen más problemas que los de ser niños».

En este recorrido por la infancia le acompaña Carmen Segovia, que subraya con sus dibujos, realizados a dos colores, siempre diferentes para cada uno de los niños la historia. E, incluso, añade Oti Rodríguez Marchante, plantea un «spin-off» en forma de cómic del hermano menor de Fredi.

Un niño llamado Berto que se transforma en un superhéroe llamado El Cristal capaz de ver sin ser visto. «Me sedujo la idea de hacer un tebeo y hacerlo de esa manera. El dibujo de Carmen Segovia no es de cómic, es de otro estilo, las ilustraciones son el gran valor de este libro, que me encanta visualmente», concluye el crítico de cine.