El poeta sevillano Manuel Machado
El poeta sevillano Manuel Machado - Granger Collection
Poesía

Reeditan todos los versos de Manuel Machado, el poeta que nunca dejaron de leer los poetas

Renacimiento reivindica al escritor sevillano al recuperar la agotada edición de poesías que editó en los 90

Jesús Morillo
SevillaActualizado:

Para hablar hoy de cualquier escritor de la llamada Generación del 98, o si se prefiere del Modernismo, como Manuel Machado, resulta pertinente formularse la pregunta que se hace el poeta y profesor de la Universidad de Oviedo, José Luis García Martín: «¿Sigue vivo como poeta Manuel Machado?».

La pregunta, lejos de ser retórica —pensemos en el olvidado Francisco Villaespesa—, señala la vigencia de una obra poética que ha estado en segundo plano buena parte del siglo XX.

La razones pueden ser biográficas, como la alargada sombra de un escritor y también emblema de la República y del exilio como su hermano Antonio Machado; y políticas, pues la pronta adscripción del poeta sevillano al bando sublevado que lideraba el futuro dictador Francisco Franco le haría perder el favor de los poetas exiliados, con Luis Cernuda a la cabeza, que tachó su estilo de «insustancial y afectado», y de toda la poesía española de posguerra, hasta la Generación del 50, que hizo de su hermano bandera.

Un olvido injusto para la obra de un poeta de múltiples registros: introductor en la poesía española del habla coloquial,

Ejemplar de «Poesías completas»
Ejemplar de «Poesías completas»

simbolista, parnasiano, estilista del lenguaje popular, orfebre historicista... que le llevaron no solo a ser elogiado por un autor de la exigencia del argentino Jorge Luis Borges, sino que gozó de popularidad y respeto crítico de sus contemporáneos, ya que estaba considerado en el primer tercio de siglo «como uno de los tres o cuatro mayores poetas de su tiempo», señalaba en uno de sus escritos Emilio Barón, poeta y profesor de la canadiense Queen’s Univeristy.

Este recordaba en el prólogo de su edición del «El mal poema» (1909), posiblemente su libro más reivindicado en la actualidad, las palabras de elogio que le dedicó al poeta sevillano «un autor tan severo como Miguel de Unamuno», cuando escribió en 1907: «Esta cosa ligera, alada y sagrada que es a las veces Manuel Machado resulta ser un verdadero clásico».

Influencia sobre sus contemporáneos

Por ello, Manuel Machado fue una influencia para los poetas de su tiempo, como relató un miembro de la Generación del 27 ya en el exilio como José Moreno Villa: «Yo no creo que sin Manolo Machado hubiera conseguido García Lorca o Alberti la desenvoltura y la emoción gitana que consiguieron. Cuando algún día se haga el recuento de las influencias ejercidas por él y por Juan Ramón Jiménez en las generaciones que le siguieron, veremos quién se lleva el mayor tanto».

Pero Moreno Villa fue la excepción en un exilio y una posterior historia de la literatura que condenaron a Manuel Machado como poeta oficial del Franquismo y autor de versos de exaltación a José Antonio Primo de Rivera, Dionisio Ridruejo y al propio Franco.

Muchos especialistas actuales, señalan su adhesión al nuevo régimen por meros motivos de mera supervivencia y señalan la ideología liberal del escritor y su republicanismo, del que da cuenta el hecho de haber escrito, incluso, una letra para un himno para la II República que finalmente no fue elegido por el Gobierno.

«Su adscripción política al régimen fue obligada por las circunstancias, pero no fue un franquista entusiasta», señala García Martín. Pero como señala Andrés Trapiello en «Las armas y las letras»: «Manuel Machado sería de los que, ganando la guerra, perdían los manuales de la literatura».

«En una antología española de todos los siglos de poesía, siempre estará Manuel Machado», señala García Martín

A pesar del olvido que durante buena parte del siglo XX sufrió su figura, tanto García Martín como el editor de Renacimiento y también poeta, Abelardo Linares, coinciden en reivindicar la actualidad de una poesía que no sólo sigue viva, sino que sigue influyendo en autores esenciales de los últimos cincuenta años de poesía española, de Jaime Gil de Biedma a Felipe Benítez Reyes.

Manuel Machado en su despacho en la hemeroteca
Manuel Machado en su despacho en la hemeroteca - Julio Duque

«Gil de Biedma decía que Manuel Machado era autor de veinte poemas, pero son algunos más, grandes de la literatura española y se recordarán siempre. En una antología española de todos los siglos de poesía siempre estará este poeta», mantiene García Marín.

Gran complejidad

La vigencia de su obra, la encuadra Linares en que «Manuel Machado es un poeta más para poetas, de una calidad de escritura, un rigor y una gran complejidad, con muchos niveles de lectura, que se puede seguir leyendo continuamente. Ha sido un poeta al que los poetas han seguido leyendo y que ha influido sobre ellos».

Por este motivo, y más allá de las razones que tienen que ver estrictamente con la historia de la literatura española, ya sería pertinente la reedición de las «Poesías completas» que publicó Renacimiento en 1993 y que preparó el catedrático Antonio Fernández Ferrer.

Ahora la editorial sevillana acaba de reeditarlo, en una cuidada edición que cuenta con nuevo prólogo de García Martín, un texto en el que aparece precisamente la pregunta sobre la actualidad de su poesía.

«La edición, que ahora recuperamos, llevaba años agotada y fue la primera auténticamente completa de la poesía de Manuel Machado, por cuanto incorpora sus poesías dispersas que fue publicando como prólogos y en numerosas revistas y periódicos durante medio siglo, que, por las razones que fuera, no recogió en vida en sus poesías completas, pero que son valiosas y que tienen interés», explica el editor.

José Luis García Martín
José Luis García Martín - Mario Rojas

Tampoco renuncia, como señala en el prólogo el profesor de la Universidad de Oviedo, a recoger «textos disonantes», como «los poemas propagandísticos» y «muy explícitamente fascistas» de Manuel Machado, que «no tuvo más remedio que escribir si quería salvar la vida en aquel Burgos enfervorizado», en el que había triunfado la sublevación contra la II República, en que se encontraba casualmente el poeta a la edad de 62 años en de julio de 1936.

«El mal poema»

De esta forma, las más de setecientas páginas de estas «Poesías completas» acercan al lector todos los perfiles de un poeta que es hoy recordado, sobre todo, por «El mal poema», que introduce en la poesía española un estilo coloquial e irónico, que crea el lenguaje poético moderno en España, según Barón.

«De sus libros, es el que más ha influido en la poesía española y que tiene también más valor histórico. Es como el “Diario de un poeta recién casado” (1916), de Juan Ramón Jiménez, que no es su mejor libro, pero es el más significativo. Esa obra marca un antes y un después en la literatura española, por su prosaísmo, que marca un camino para la poesía posterior al Modernismo», señala García Martín.

Pero este es solo uno de los «muchos Manuel Machado», pues en su obra se pueden rastrear momentos para el simbolismo, «Alma» (1902); el parnasianismo, «Apolo» (1911); el impresinismo, las estampas taurinas de «La fiesta nacional» (1906); o la recreación del folklore andaluz de libros como «Cante hondo» (1912), todos salidos de la pluma de un autor para quien su deseo primero, escribió, «hubiera sido ser banderillero».

«Manuel Machado es un poeta al que los poetas han seguido leyendo y que ha influido sobre ellos», mantiene Abelardo Linares

A lo que hay que sumar, como destaca el prologuista de estas «Poesías completas», los epitafios dedicados a un par de compañeros periodistas y al mítico bohemio Alejandro Sawa y que «no desmerecerían en la mejor antología de poesía elegíaca».

El sevillano, mantiene el editor de Renacimiento, «no es un poeta, digamos, de menú cortito, sino que se puede leer a la carta, tiene unos registros variadísimos. Sus autorretratos son magistrales, sus soleares siguen siendo muy populares que se pueden leer como si fueran de la tradición popular, sus sonetos de "Apolo" pueden estar no muy de moda, pero son interesantísimos».

Senesquismo

Y podrían servir de apostilla esas palabras de García Martín en el prólogo: «Los aciertos de Manuel Machado no se limitan, ni mucho menos, a estos que sumariamente enumero: cada lector encontrará el poema que le acompañe para siempre».

Abelardo Linares en las instalaciones de su editorial
Abelardo Linares en las instalaciones de su editorial - Juan José Úbeda

Una poesía con numerosos perfiles, pero que mantiene como constante la claridad y la naturalidad en el verso, una agilidad en la lectura fruto de una maestría técnica a la alcance de pocos autores y que le permite introducir diferentes capas de profundidad de un poeta al que define muy bien Trapiello: «Una apariencia de frivolidad y ligereza con frecuencia conduce a una trastienda de tristeza y fatalidad, de un senesquismo admirable».

Buen ejemplo de ello son sus famosas soleares: «Tu calles, ya no es tu calle:/que es una calle cualquiera,/camino de cualquier parte». O aquellas tonás y livianas «La vida es un cigarrillo:/humo, ceniza y candela.../Unos lo fuman de prisa,/y algunos lo saborean».

«En los versos de Manuel Machado hay numerosos artificios, como encabalgamientos y quiebros, que son lo que dan una naturalidad al verso verdaderamente admirable. Eso es auténticamente moderno y muestra una gran sabiduría técnica que le permite resultar natural y lo consigue, es una poesía donde no se advierte el esfuerzo, pese a su complejidad. Eso es de las cosas mágicas que tiene la poesía y que solo los grandes consiguen».