VIDEOJUEGOS

«Call of Duty», operaciones encubiertas en un futuro tecnificado

La saga «Call of Duty» acaba de llegar a los 250 millones de copias vendidas desde que debutó allá por el año 2003. Su última entrega, «Black Ops III», lleva la acción al futuro, pero no acierta con la ejecución ni con los personajes

MadridActualizado:

«Call of Duty» es, sin lugar a dudas, la franquicia de mayor valor en la industria del videojuego. Creada por Infinity Ward en 2003, la acción se trasladó de la Segunda Guerra Mundial original a un contexto moderno con el seminal «Modern Warfare», que en 2007 se encaramó a las listas de los más vendidos y cristalizó el fenómeno con una campaña corta pero con un ritmo vertiginoso y un multijugador frenético e innovador.

Activision no ha cejado en su empeño de sacarle todo el provecho que podía con un régimen de lanzamientos anuales cuyas labores de desarrollo en estos momentos se reparten tres estudios. La franquicia ha vivido momentos complicados, sobre todo la salida de sus creadores Jason West y Vince Zampella, a los que la editora despidió por una disputa sobre los «royalties» de «Modern Warfare 2». Cuarenta y seis empleados de Infinity Ward abandonaron el estudio en esos meses convulsos, y la gran mayoría siguió a sus antiguos jefes para crear Respawn Entertainment, cuyo primer juego, «TitanFall», salió en 2014, muy lejos del éxito de la franquicia que habían ayudado a crear.

Interfaz neuronal

Con la caída en desgracia de Infinity Ward, Treyarch asumió el manto de estudio predilecto con la excelente serie «Black Ops», diseñada en torno a conspiraciones y maniobras políticas. Este tercer capítulo no es una secuela desde un punto de vista argumental, sino que sigue con la tónica de operaciones militares secretas, esta vez en un escenario futurista ultratecnificado donde la robótica forma parte integral de la guerra. El jugador (sin nombre y personalizable por primera vez), después de sufrir graves heridas, se somete a extensas implantaciones biomecánicas y cibernéticas para salvar su vida. Para controlar todas sus nuevas habilidades se le provee con una Interfaz Neuronal Directa (IND), un implante en su cerebro que le permite comunicarse con las máquinas, absorber y procesar información a grandes velocidades y, en general, destacar como supersoldado.

El IND es el mecanismo argumental sobre el que se apoya toda la narrativa de la campaña, y la excusa para tratar temas como el transhumanismo, la inteligencia artificial, la tecnificación de la guerra y la percepción de la realidad en un mundo con sobrecarga de información. La historia se sumerge sin reservas en un entorno de ciencia-ficción, algo con lo que la franquicia llevaba tiempo coqueteando pero que hasta ahora no se había atrevido a hacer.

Personajes nefastos

Sin embargo, a pesar de sus encomiables ambiciones, la ejecución resulta torpe y chapucera, incapaz de ofrecer respuestas satisfactorias a su amalgama caótica y confusa de ideas. Gran parte de la culpa la tienen unos personajes nefastos, olvidables, preocupados tan solo por encarnar el estereotipo macho según la mirada de un chaval de 13 años a base de competiciones de gritos y poner voz de duro en un doblaje absolutamente atroz en nuestro idioma. Merece la pena resaltarlo porque, por una razón francamente incomprensible, Activision ha decidido eliminar la opción multilenguaje, por lo menos en la versión digital que hemos podido probar. El mercado quizá exige los doblajes completos, pero un mínimo es preservar la opción original supervisada por los propios creadores.

El diseño de niveles tampoco destaca por su variedad. A pesar de todas las innovaciones que el entorno futurista añade a la jugabilidad clásica, la campaña sigue un patrón uniforme a lo largo de sus diez horas de duración, con asaltos frontales a hordas interminables de soldados enemigos y poca variación en el ritmo. Se echa en falta la movilidad extra que facilitaba el exoesqueleto de «Advanced Warfare». La presentación gráfica, al menos, sigue siendo tan funcional como siempre, y la dirección artística toma una inspiración evidente en «Origen» de Christopher Nolan para las secciones oníricas que el IND produce.

El multijugador sigue siendo la opción preferencial para los amantes de la acción simple y directa, refinando todavía más una fórmula probada a lo largo de los años. El modo zombis, que tanto ha hecho para consolidar la fama de Treyarch, cuenta con una campaña digna de un juego completo. Y a todo eso hay que añadirle el nuevo modo «Pesadillas», una revisión en clave zombi de la campaña original, reutilizando los mismo escenarios para narrar una historia alternativa. Sin lugar a dudas, «Black Ops 3» es la entrega con mayor contenido de la saga, pero el tropezón de su campaña no deja de ser una decepción.