La portada de «ABC Cultural» de mañana, dedicado a «Blanco y Negro», obra de Carmen Calvo
La portada de «ABC Cultural» de mañana, dedicado a «Blanco y Negro», obra de Carmen Calvo
LIBROS / ARTE

Un «Blanco y Negro» para el siglo XXI

ABC Cultural se suma este sábado a la celebración del 125 aniversario de «Blanco y Negro» con un número especial. En él hemos invitado a artistas plásticos y escritores para que doten de segunda vida, respectivamente, algunos de los textos e imágenes más sobresalientes del primer año de la publicación

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Para que ustedes sepan qué terreno pisan, vaya por delante una advertencia: no busquen en el número de este sábado de ABC Cultural críticas de libros, de exposiciones, teatro o música. Tampoco busquen las secciones habituales –la lista de libros más vendidos, por ejemplo– ni las firmas que durante tantos años han sido el santo y seña de nuestro suplemento. No. Lo que tendrán mañana en las manos, aunque el papel cruja como siempre, no será el «ABC Cultural» de siempre. O sí, pero cambiado. Con otra piel.

Hemos roto las costuras de «ABC Cultural», eso es lo que hemos hecho. Transformarlo de arriba abajo y de principio a fin para rendir homenaje a una revista que en 2016 habría celebrado su 125 cumpleaños; una publicación cuyo cronómetro se puso en marcha el 10 de mayo de 1891: « Blanco y Negro».

Impulsada por Torcuato Luca de Tena, nacía con el objetivo de reflejar «todo lo que constituye la vida moderna». Todo.

Mucha ambición

Desde luego, no se podía acusar a «Blanco y Negro» de falta de ambición. Ni de saber mezclar en la coctelera de sus páginas mil y un ingredientes: cuentos, poemas, crónicas, concursos, recetas de cocina, jeroglíficos, escenas de zarzuelas inventadas, reseñas de libros –ya termino, ya– e ilustraciones de Benlliure, entre otros. Por algo en aquel primer año «Blanco y Negro» llegó a los cien mil ejemplares.

Pero lo más importante no son las tiradas que alcanzó, ni el hecho de que fuera el germen de ABC, que también. Lo más importante es lo que trajo consigo «Blanco y Negro»: libertad de creación. Absoluta libertad: literaria, artística, de todo tipo.

En sus páginas, semana a semana, los más grandes: Campoamor, Echegaray, Lasso de la Vega, Pedro Antonio de Alarcón... Una lista interminable que, de seguir hoy vivo «Blanco y Negro», se completaría con nombres de mañana y de pasado mañana.

Nunca fue una revista de arte sino una revista con arte, como en su día la definió Francisco Nieva

A diez de ellos los hemos convocado en este «Blanco y Negro» del siglo XXI que están a punto de leer: Antonio Colinas, Juan Manuel de Prada, Manuel Vilas, Luisgé Martín, Berta Vias Mahou, Javier Montes, Juan Gómez Bárcena, Carmen Camacho, Miguel Ángel Hernández e Inés Martín Rodrigo –en este orden o en el que ustedes prefieran.

¿El reto? Enfrentarlos a ilustraciones que publicó la revista en su primer año. De Joaquín Sorolla, nada menos; de Ángel Díaz Huertas; de otros pesos pesados como Teodoro Gascón y Baquero, Caran d’Ache, Primitivo Carcedo, Pedro Rojas, Julio Gros, Godefroy, Ramón Cilla o Crayón.

Queríamos ver qué les sugerían esas ilustraciones. Qué les inspiraban. Qué se les ocurría.

Un diálogo entre 2016 y 1891 o –tanto da– entre 1891 y 2016, eso hemos perseguido. Recuperando el espíritu de «Blanco y Negro».

Sin limitaciones. Sin condiciones.

Bueno, sólo una.

Libertad de creación.

Absoluta libertad.

La letra que con monos entra

«Blanco y Negro», que llegó a superar su centenario fresca y renovada, nunca fue una revista de arte sino una revista con arte, como en su día la definió Francisco Nieva. Desde su arranque apostó por los grandes maestros porque, como señaló su fundador, «la letra con monos entra». Y la senda iniciada por esos pioneros jalonaría la centuria uniendo en una misma línea a clásicos como Juan Gris, Ramón Casas, Sorolla o Mariano Benlluire, para ser más tarde ampliada por muchos otros grandes como Ángeles Torner (ATC), Penagos, Bartolozzi y Benjamín Palencia, hasta llegar a épocas más recientes de la mano de Dalí, José Caballero, Álvaro Delgado, Grau Santos o Dis Berlin, por citar a unos poquísimos.

«Blanco y Negro» nacía con el objetivo de reflejar «todo lo que constituye la vida moderna». Todo

De hecho, si «Blanco y Negro» siguiera viva, en ella colaboraría una premio Nacional como Carmen Calvo, quien generosamente ha ilustrado la portada de este «número para coleccionistas» a modo de homenaje a la primigenia de Díaz Huertas; o autores de distintas disciplinas y generaciones (porque la publicación nunca hizo distingos), como Concha Gª Barreto –que en la ilustración de este artículo actualiza la imagen fija de esa primera redacción de la revista– o Rafael Canogar (otro de nuestros grandes artistas vivos), Eugenio Ampudia, Enrique Marty, Ana Barriga, Julio Falagán, Sonia Navarro, Rosalía Banet, Miki Leal, Blanca Gracia o Guillermo Peñalver. Por eso les hemos invitado a este cumpleaños de papel.

A ellos les hemos pedido que «ilustren» de nuevo textos de firmas de altura que contribuyeron al éxito en su primer año de vida. ¿Creen que, pese al paso de los años y el avance de las tecnologías, los resultados son muy distintos a los de los autores originales? Pues serán ustedes mismos los que tengan que responder mañana a la pregunta. Aunque ya les adelantamos que los grandes temas, en el arte y la literatura, son universales.