Vista del estand de Parra&Romero, con las obras de Oriol Vilanova y Luis Camnitzer
Vista del estand de Parra&Romero, con las obras de Oriol Vilanova y Luis Camnitzer - ALEJANDRO CAYETANO

ARCO'19Con la mirada puesta en ARCO 2020

Hoy ARCO cierra su 38º edición despidiendo a su director Carlos Urroz y expectante con el relevo de Maribel López como única responsable de la feria

MADRIDActualizado:

Sin sorpresas ni novedades. Así acaba la 38º edición de ARCOmadrid. La feria de arte más importante del panorama español cierra hoy sus puertas de forma optimista pero sin correr riesgos, según los expertos. Sin embargo, no era momento de arriesgar. A pesar de que los más críticos, como Fernando Castro Flórez, han calificado la feria como «el Día de la Marmota» por su repetición y «especie de eterno retorno», ha admitido que Carlos Urroz deja atrás una mala etapa logrando un «nuevo renacer». A él se le suma Sergio Rubira, subdirector del IVAM, quien añade que era necesaria una «estabilidad».

Un año más, los pabellones 7 y 9 de Ifema han vuelto a acoger a cientos de galerías y artistas muy variopintos. Sin embargo, se ha dejado entrever cierta diferenciación entre dichos espacios. Isabel Lázaro, directora de Art Photo Bcn, es una de las que más han notado esa «desigualdad». Mientras que el pabellón 7 ha albergado las obras más clásicas, el 9 se ha coronado como el más moderno, el más actual. Asimismo, Juan Antonio Álvarez, director del CAAC, también asegura que el segundo de ellos era más interesante por esa presencia joven, al igual que la sección Opening. A Lázaro le ha faltado frescura: «La feria tenía una tónica muy igualitaria». Pero destaca galerías que han conseguido sorprenderla: Marlborough o Rocío Santa Cruz, además de firmas más jóvenes como Espai Tactel, ADN y Espacio Valverde. Tanto ella como Rubira subrayan que el espacio de Arts Libris ha funcionado bien porque estaba enfocado a todos los públicos y resultaba interesante para «el visitante de a pie que no va a adquirir grandes obras».

Tres personas conversan ante una pieza de Tony Cragg
Tres personas conversan ante una pieza de Tony Cragg - ALEJANDRO CAYETANO

La atención, por supuesto, recayó también en el país invitado: Perú. Rubira cree que nos ha dejado unas «propuestas muy interesantes» y deberíamos «poner el foco en lugares de Latinoamérica que no miramos tanto». La artista Concha Jerez es del mismo parecer: «El país invitado introduce savia fresca de lugares que no conocemos». Por su parte, la comisaria de arte Virginia Torrente destaca la presencia de autores como Gilda Mantilla y Raimond Chaves (de los que comisaría una exposición en CentroCentro) o Fernando Bryce. «Me ha gustado todo lo que tenía que ver con Latinoamérica en la sección de Diálogos. Por ejemplo, la galería Vivian Suter», comenta el director del CAAC.

Distribución acertada

Todos los expertos coinciden en que la nueva distribución espacial de la feria ha sido el mayor acierto. A diferencia de otras ediciones, la de 2019 ha incorporado a su equipo al estudio Burgos & Garrido, con Daniel Guerra al frente del proyecto. Castro Flórez asegura que ha sido «lo único favorable»: «Antes eran pasillos estrechos y grandes plazas, mientras que ahora estaba más equilibrado». Isabel Lázaro, interesada por los espacios más reducidos, cree que lo bueno se concentra en frascos pequeños: «Crean puntos de interés, y es de agradecer que haya autores con montajes más arriesgados». Álvarez Reyes también ha agradecido la «comodidad» que ha supuesto ese diseño diferente, añadida a la decisión de presentar artistas individuales. Tanto él como Torrente argumentan que en la feria se dispersa la mirada y este hecho ayuda a «concentrar al público y ver a los autores de manera más fácil y clara». Tania Pardo, responsable de exposiciones de La Casa Encendida, hace especial mención al proyecto individual de Sol Calero. Y Raquel Sáez, una de las responsables del videoblog de ABC.es, Art View, destaca al artista paquistaní presentado por la galería Sabrina Amrani.

«Pequeñas tempestades»

La política volvió a ARCO. Esta vez fue en la figura del Rey Felipe VI, un gran ninot por el que el comprador se comprometía a quemarlo antes de un año. Por segundo año consecutivo, Santiago Sierra –esta vez junto a Eugenio Merino– estaba implicado en una obra que pretendía dar que hablar pero que «no ha tenido tanta repercusión en la prensa como otros años», en opinión de Virginia Torrente. La comisaria cree que el «escándalo» ya lo tenemos en la política constantemente y le parece que la pieza no tiene mucho sentido. «Me hubiera gustado que, para darle la vuelta a la obra, el Rey se hubiera hecho un selfie delante o la hubiera comprado».

Hay quien califica estas provocaciones como «pequeñas tempestades del arte contemporáneo». Así lo expresa Castro Flórez, a quien le resultan, además, muy «repetitivas y aburridas». El artista y comisario Isidro López-Aparicio lamenta que la atención se centre en lo anecdótico, al igual que Lázaro, que cree que hay «mil cosas que destacar de ARCO». A ambos les ha resultado una pieza «indiferente» y que les ha pasado «bastante desapercibida».

Concha Jerez está deseando ver qué será lo que está por llegar con Maribel López como única al mando de la feria y espera reencontrar «más galerías españolas que merecen estar en ARCO». Por su parte, López-Aparicio pide a la nueva directora «valentía» a la hora de afrontar su nuevo cargo. Y novedades, claro. «Aunque López haya dicho que no veremos grandes rupturas, sí queremos ver cambios», puntualiza Virginia Torrente. El más inmediato será la sustición del país invitado por un nombre propio: el del ya fallecido artista cubano Félix González-Torres. Sergio Rubira está convencido de la capacidad de la nueva directora para hacer de la feria un evento «agradable y alegre» porque cree que trasladará «lo que ella supone como figura y como persona».

Un espectador frente a la obra de Claudio Parmiggiani
Un espectador frente a la obra de Claudio Parmiggiani - ALEJANDRO CAYETANO