Retrete realizado en 1830 por Ángel Maeso, maestro ebanista de los Talleres Reales - ISABEL PERMUY

El retrete de Fernando VII, nueva «atracción» del Prado

El museo reconstruye el Gabinete de Descanso de Sus Majestades, creado en 1828, con 44 de sus pinturas originales, y la pequeña sala de aseo anexa

MadridActualizado:

En 1917 Duchamp puso patas arriba el mundo artístico colocando un urinario en un museo y elevándolo así al estatus de obra de arte. Pero, casi un siglo antes, ya había un retrete en un museo. Concretamente, en el Museo del Prado. Su destinatario, Fernando VII y su familia. En 1828, nueve años después de la inauguración de la pinacoteca, se creó en el Prado un espacio para uso privado de la Familia Real, denominado Gabinete de Descanso de Sus Majestades. Se hallaba en la actual sala 39, en la primera planta del edificio Villanueva. Una pequeña estancia anexa, de unos cuatro metros cuadrados, estaba dedicada al aseo personal. Se instalaron en esa zona del museo porque cuenta con un acceso fácil desde la puerta de Murillo, junto al Botánico, alejado de la entrada para el público.

Una exposición, comisariada por Pedro J. Martínez Plaza, evoca el único espacio del museo que ha conservado parte de su decoración y configuración originales. Es uno de los más singulares del Prado. Aunque en principio se trata de una exposición temporal, no se descarta que pueda ser un espacio permanente del museo. Sin duda, despertará el interés de los visitantes. Se ha retirado de la sala 39 la pintura francesa que había hasta ahora y hoy cuelgan, apilados y a diferentes alturas, como era costumbre en la época, 44 de los 65 cuadros que engalanaban en 1828 este espacio. Había obras de artistas como Mengs, Tiepolo, Bayeu, Van Loo, Ranc, Esteve, Paret... Entre las ausencias más notables, «La familia de Carlos IV», de Goya, que no se mueve de la sala 32; o el «Desembarco de Fernando VII en el Puerto de Santa María», de José Aparicio. Este lienzo quedó casi destruido en un incendio en el Tribunal Supremo, donde se hallaba depositado.

Reconstrucción del Gabinete de Descanso de Sus Majestades en la sala 39 del edificio Villanueva
Reconstrucción del Gabinete de Descanso de Sus Majestades en la sala 39 del edificio Villanueva - ISABEL PERMUY

Galería de los Borbones

El Gabinete, que se ha podido reconstruir gracias al inventario de la testamentaría de Fernando VII en 1834, estaba concebido como una galería de retratos de la dinastía de los Borbones, de Felipe V a Fernando VII. Los espacios vacíos se rellenaron con paisajes y naturalezas muertas de Meléndez, Paret o Arellano. Se han pintado las paredes de la sala de color cereza, el color de los Borbones, con el que estaban tapizados los muebles originales que había en la estancia, hoy perdidos: nueve banquetas, una mampara, varias alfombras, una lámpara...

Del mobiliario original de todo el museo tan solo se ha conservado el retrete, una espléndida pieza (su armadura, de madera de pino, está recubierta de caoba y palosanto y se adorna con molduras talladas y doradas) realizada en 1830 por Ángel Maeso, maestro ebanista de los Talleres Reales. Dos tritones flanquean el asiento. Los orinales originales, de estaño, no se conservan. Se exhiben unos más modernos de porcelana: uno para hombres y otro para mujeres. Además, un estuche de aseo de Fernando VII con un jarro, una palangana, un cepillo de dientes, objetos de cristal... Esta pequeña sala fue decorada en 1834 por Francisco Martínez Salamanca con arquitectura de trampantojo. Este artista decoró también la parte superior del Gabinete de Descanso con unas pinturas que quedaron ocultas –aún lo siguen hoy– bajo el nuevo encamonado, cuando en 1867 se colocó en el techo una monumental pintura de Vicente López que estaba en el Casino de la Reina.

Cuando Federico de Madrazo asume la dirección del museo en 1860, la sala ya no era un Gabinete de Descanso, sino una especie de almacén de obras y ya en 1865 fue reformada para abrirla al público como Salón de los Reyes o Sala de Retratos. Pero en 1868 le sustituyó el también pintor Antonio Gisbert -autor de «El fusilamiento de Torrijos», cuadro al que el Prado dedica otra muestra en su bicentenario-, con quien Madrazo mantenía cierta enemistad y que convirtió la sala en su estudio particular, con lo que se granjeó muchas críticas en la prensa. Francisco Sans Cabot toma las riendas del Prado en 1873 y vuelve a instalar la Sala de Descanso. Y, a partir de 1901, pasa a ser una sala dedicada a Ribera.

La exposición se completa con dos propuestas interactivas. Por un lado, habrá tabletas en la sala con la aplicación Second Canvas. Gracias a ella, el visitante podrá ver con todo lujo de detalles el cuadro «La familia de Felipe V», de Van Loo, y conocer más sobre los personajes que hay pintados en él. Además, un videojuego sobre la historia de esta sala, a través de cuatro periodos históricos. Se podrá descargar de forma gratuita en la web del museo a partir de hoy. Una experiencia inmersiva para disfrutar tanto en el móvil como en el PC, e incluso con gafas de realidad virtual.