El Puente de la Constitución de Venecia
El Puente de la Constitución de Venecia - Reuters

Santiago Calatrava, condenado a pagar 78.000 euros por su puente en Venecia

La sanción tiene en cuenta el coste final del puente –un total de 11,6 millones de euros frente a los 7 millones presupuestados– y considera que se produjo una «negligencia grave» en la estimación inicial de costes

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No hay paz entre Venecia y Santiago Calatrava. El polémico puente sobre el Canal Grande, proyectado por el arquitecto, ingeniero y escultor español, continúa dando mucho de qué hablar. Ahora son los jueces los que presentan las cuentas a Calatrava y le condenan a una multa de casi 78.000 euros por errores que encarecieron la construcción del puente de la Constitución, el nombre oficial de la cuarta pasarela sobre el Canal Grande de Venecia.

Conocido como el puente de Calatrava, fue inaugurado en el 2008. Una obra envuelta desde el principio en problemas, retrasos y cambios para mejorar la accesibilidad a personas en sillas de ruedas. Los residentes y turistas se lamentaron desde el inicio porque resbalaban con facilidad, sobre todo con la lluvia, por culpa del suelo y de los escalones de cristal.

El propio Calatrava parece haber resbalado en los costes. El presupuesto de la obra fue de 6,7 millones de euros, pero al final costó 11,6 millones, casi cinco millones más. El Tribunal de Cuentas de la ciudad de los canales indagó solo por un supuesto daño de 400.000 euros, relativo a uno de los lotes de los trabajos y a los informes periciales. En cualquier caso una cifra irrisoria con respecto a los 3,9 millones de euros de daños estimados. Pero Calatrava fue absuelto en el 2015 de un supuesto delito de sobrecostes.

Ahora el Tribunal de apelación condena a Calatrava por una pequeña parte del vertiginoso aumento de los costes de realización del puente que comunica la plaza de Roma con la estación ferroviaria. Se culpa al arquitecto de errores cometidos en su proyecto, condenándolo a pagar 77.969,74 euros.

Los jueces del Tribunal de Cuentas afirman que esos errores son una «macroscópica negligencia», que derivó en el encarecimiento del proyecto, que tuvo que ser modificado varias veces. Un error «tanto más grave y merecedor de ser estigmatizado en cuanto que proviene de un profesional de fama mundial, de elevadísima competencia, con larga y probada experiencia precisamente en la construcción de puentes». A Calatrava se le hace responsable, según los informes periciales, del aumento de los costos relacionados con algunos tubos y del mal cálculo de los tiempos de deterioro de los escalones, en parte de cristal. Estos tendrían que haber durado al menos 20 años, pero poco después necesitaron costosas sustituciones y parches, ya que eran muy peligrosos por los resbalones que se producían con la lluvia o la humedad. El Ayuntamiento de Venecia se ha visto obligado a sustituir definitivamente con piedra parte del suelo de cristal.

Símbolo de la ciudad

El puente de la Constitución estará por muchos años en boca de todos. Entre los más de 400 puentes de la ciudad, el de Calatrava es el más sometido a control por aparatos especiales, a pesar de que es mucho más reciente que el resto. Solo la manutención ordinaria ha llegado a costar 167.000 euros al año. Para su construcción se había previsto un año de duración de un año, fueron necesarios seis. Los imprevistos fueron tantos que hasta el alcalde de entonces, Massimo Cacciari, anuló la inauguración oficial y se abrió con una pobre celebración. El puente que estaba llamado a ser un símbolo de la ciudad ha sido una pesadilla.