Creuheras, junto con el jurado del Premio Planeta
Creuheras, junto con el jurado del Premio Planeta - Efe

Planeta califica de «dolorosa» su marcha de Barcelona y pide «diálogo desde el respeto a la ley»

El presidente del grupo, José Creuheras, cifra en un 25% la caída de las ventas en las librerías del holding

BARCELONAActualizado:

Ni las quinielas sobre posibles ganadores ni mucho menos ese récord de 634 manuscritos presentados a concurso. Nada de eso. Llega el Premio Planeta, el mejor dotado de las letras españolas [601.000 euros], y lo hace en un ambiente enrarecido y con un foco más político que literario, pocos días después de que el gigante de la edición anunciase el traslado de su sede social a Madrid a causa de la inestabilidad política en Cataluña.

Tanto es así que, antes incluso de glosar las bondades de los diez finalistas o de analizar el estado de la cuestión del ecosistema del libro, el presidente del grupo, José Creuheras, ha querido aprovechar la tradicional rueda de prensa previa al fallo del galardón para dejar aún más clara la posición del grupo editorial barcelonés. «Nos sentimos muy orgullosos de estar en Barcelona, en Cataluña, en España y en Europa, pero es verdad que los proyectos empresariales requieren de reglas del juego claras, y es por eso que para preservar el proyecto empresarial tomamos la decisión de trasladar el domicilio social a Madrid», ha subrayado Creuheras, quien ha reconocido que la decisión de trasladar la sede social de la empresa ha sido «dolorosa».

«Grupo Planeta nació en el año 49 en Barcelona y desde ese momento hemos llegado con mucho esfuerzo a ser el séptimo grupo editorial del mundo. Hemos contribuido a que Barcelona sea considerada la capital mundial de la edición. Fue una decisión dolorosa, porque nos sentimos parte de Barcelona, de Cataluña, de España y de Europa», ha insistido.

Diálogo

El sucesor de José Manuel Lara también ha apostado por el «diálogo desde el respeto a la ley» como la manera de resolver el conflicto y ha señalado la propuesta de reforma de la Constitución como «una vía que se debe explorar». Sobre la posibilidad de que el premio deje de celebrarse en Barcelona en ediciones venideras, Creuheras ha relativizado el peso de futuras decisiones apuntando que la intención de la editorial es que la gala de entrega del galardón se siga celebrando en la capital catalana.

Lo que sí que se ha visto afectado este año es la nutrida representación institucional que cada año ocupa la mesa presidencial y que, un año después de que el Rey y el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, compartieran mesa, se limitará en esta ocasión a la presidenta del Congreso, Ana Pastor, al conseller de Empresa, Santi Vila, y, a falta de confirmar, el conseller de Cultura, Lluís Puig.

En lo estrictamente literario, el Planeta decidirá mañana por la noche el nombre del nuevo ganador de entre una decena de novelas en las que, según detalló el miembro del jurado Juan Eslava Galán, destacó los originales llegados desde Venezuela, novelas que bordean el género negro y la intriga e historias familiares con voces de varias generaciones.

De ahí saldrá un vencedor que tendrá que hacer frente, entre otras cosas, a ese descenso en las ventas de un 25 % que han sufrido las librerías del grupo Planeta, según ha confirmado el propio Creuheras. Unas cifras que, ha añadido, se ven duplicadas y llegan hasta el 50% si de lo que hablamos es de afluencia de público a las librerías. Con todo, el presidente de Planeta también, ha señalado que en el resto del Estado también ha habido «un cierto parón» en las ventas, aunque no con lamisma intensidad que en el territorio catalán.