Palmira podrá renacer

Italia, lista para enviar los «cascos azules de la cultura», una fuerza compuesta por carabineros y expertos civiles, para reconstruir la ciudad siria

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La ciudad de Palmira, reconquistada a Daesh, podrá renacer después de su liberación. Un grupo de expertos se ocupará de su restauración y los «cascos azules de la cultura» podrían ser enviados a la ciudad Siria, declarada como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. «Italia está lista para el envío de cascos azules culturales que no son solamente una idea, sino una realidad operativa, una fuerza compuesta por carabineros y expertos civiles, dispuesta a intervenir en Siria tan pronto como lo pida la comunidad internacional», ha manifestado el ministro de Bienes Culturales, Dario Franceschini.

Los «cascos azules de la cultura» fueron aprobados por la Unesco el pasado 17 de octubre en París: 53 países votaron por aclamación la propuesta de Italia. Su función es la de preservar y recuperar el patrimonio artístico de la humanidad dañado por guerras o desastres naturales, así como enfrentarse al tráfico ilícito que el terrorismo hace con los objetos de arte. Italia fue el primer país que puso a disposición de la Unesco esta fuerza dedicada completamente a la defensa del patrimonio cultural de la humanidad.

El ministro italiano de Asuntos Exteriores, Paolo Gentiniloni, manifestó en Moscú tras entrevistarse con su colega ruso Sergei Lavrov, que la liberación de Palmira es una ocasión propicia para experimentar la iniciativa de los «cascos azules de la cultura» con el patrocinio de la Unesco. Igualmente, el ministro Lavrov subrayó que Rusia considera también una oportunidad para la Unesco el movilizar los esfuerzos de la comunidad internacional para reconstruir Palmira.

Proyecto de reconstrucción

Italia cuenta ya con un plan de reconstrucción para esta espléndida ciudad, cuyas primeras noticias se remontan al segundo milenio a. C., época en que se llamaba Tadmor. Es citada por primera vez con el nombre de Palmira en el siglo I a. C. Situada en un oasis a 240 kilómetros al nordeste de Damasco, tuvo un irrepetible periodo de esplendor entre el I y III siglo d. C. La arqueóloga María Teresa Grassi, de la universidad de Milán, que excavó y estudió en Palmira desde el 207 al 2010, ha expuesto al «Corriere» que cuentan con las tecnologías adecuadas para la reconstrucción de una ciudad que «fascina por su capacidad de ser la Puerta de Oriente a los ojos de quienes llegan desde el Mediterráneo y, al mismo tiempo, representa el ingreso a Roma para los que procedían desde Persia y la India».