José Ángel Hevian en el Palacio de Longoria
José Ángel Hevian en el Palacio de Longoria - Guillermo Navarro

José Ángel Hevia: «Un Brexit sería muy negativo para la SGAE»

El nuevo presidente de la entidad apuesta por el entedimiento entre los distintos colegios

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Llueve flojo en Madrid, pero lo que hay dentro del Palacio de Longoria, sede de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), es una «tempestad». Lo dice su nuevo presidente, el gaitero José Ángel Hevia, que acaba de tomar posesión del cargo. «Tenemos que acometer medidas urgentes desde ya, desde esta misma tarde», comentaba ayer en la rueda posterior a la votación, en la que salió elegido con 20 votos a favor, 12 abstenciones y 2 votos en contra. Para ese cambio, repitió una y otra vez, necesitan el entendimiento de todos los socios y de los cuatro colegios que forman la sociedad. Por eso Hevia acudió a su puesta de largo acompañado por los cuatro vicepresidentes: Antonio Onetti (Colegio Audiovisual), Fermín Cabal (Gran Derecho), Teo Cardalda (Pequeño Derecho) y Clinton J. Williams, en representación de Alabama Music Business (Editores).

Aunque se presentaron fraternales y en «la misma onda», entonando el mantra del consenso, sus intervenciones presentaron notables diferencias en un punto clave: el de la crisis. Para Cabal, la SGAE vive «un momento peligrosísimo». «Estamos con pie en el abismo. La sociedad puede desaparecer a corto plazo», alertó. «Hablamos de la pura subsistencia de la sociedad», añadió Antonio Onetti. Pero Hevia no tardó en corregir la alerta: «Es necesario evitar las expresiones catastrofistas (...) De momento, nos hemos entendido en una junta mejor que en toda la legislatura pasada».

También hubo disonancias en el tema del voto electrónico, ese que no se utilizó en los últimos comicios y que generó una gran polémica. Para el presidente es una medida a la que tienen que aspirar «no solo en la SGAE sino también en la sociedad civil», pero Cardalda insistió en «que en Europa nadie usa el voto electrónico». El representante del Colegio de Pequeño Derecho (es decir, la música), por cierto, dedicó la mayor parte de sus palabras a lamentar el mal trato que la prensa da, en su opinión, a la SGAE. «No solo luchamos contra el organigrama y el orden en la institución, luchamos contra ustedes», espetó a los periodistas.

Más allá de esas diferencias, parece que hay un clima de comunicación entre los colegios, sobre todo en el tema del reparto de la recaudación, que es principal el motivo de la discordia. «Tenemos que responder a una demanda que hay de entendimiento, absolutamente necesaria no solo para la supervivencia de la gestión colectiva, sino de todos los sectores implicados en esta polémica. Perderíamos todos si no llegaramos a un entendimiento», avanzaba el nuevo presidente.

En ese sentido, una de las grandes preocupaciones de la SGAE es la posible fuga de socios, ahora más cerca que nunca, después de que se conociese que Sacem, la sociedad francesa de gestión de derechos de autor de música, está planeando su implantación en España. «Es vital que no se marchen (...) Algo comparable a un Brexit sería muy negativo no solo para la SGAE, sino para aquellos socios que se terminaran yendo», subrayó Hevia.

En su horizonte de inquietudes continúa el requerimiento del Ministerio de Cultura, que vence el 27 de diciembre, en el que el ejecutivo exigía (exige) un cambio de los estatutos entidad para adecuarlos a la normativa vigente, un reparto más justo y la habilitación del voto electrónico en sus comicios. Aunque Hevia afirmó que «la voluntad política de resolverlo en el menor tiempo posible es total», el secretario general, Carlos López, llegó con los «matices». El requerimiento, explicó, está en la Audiencia Nacional en virtud de un recurso interpuesto por la SGAE, que incluía «una solicitud de medida cautelar de suspensión del requerimiento». «Lo digo porque el plazo ha de ponerse en relación con la judicialización», afirmó.