Una esquela en ABC conmemora al Cardenal Cisneros en el quinto centenario de su muerte

La Catedral de Toledo acoge desde este miércoles una gran exposición sobre este personaje histórico de gran revelancia

MADRIDActualizado:

Entre las esquelas publicadas este miércoles en la edición papel de ABC, una resulta sorprendente: es la del Cardenal Cisneros, del que se conmemora el quinto centenario de su muerte. En el texto que la acompaña, donde se recuerda que «murió en el Palacio de Siruela en Roa de Duero (Burgos), el día 8 de noviembre, cuando se dirigía al encuentro del rey Carlos I», se detallan los cargos que Cisneros, personaje histórico clave para España, ostentó en vida: «Primer arzobispo de Granada. Confesor de la reina Isabel. Arzobispo de Toledo. Primado de España. Creador de la Universidad Cisneariana de Alcalá de Henares. Inquisidor general de Castilla. Presidente del Consejo de Regencia de Castilla (1506-1507). Cardenal presbítero de Santa Balbina. Gobernador del Reino de Castilla (1516-1517). Creador de la Gente de Ordenanza».

La esquela, siguiendo la fórmula habitual, ruega «una oración por su alma», y alaba «su ejemplo de austeridad, abnegación, sacrificio, valor, entrega y servicio a su Nación y a sus reyes», una actitud que, se espera, «sirva de faro y guía a los gobernantes presentes y futuros para la defensa de la Unidad, Libertad y Dignidad de España».

Con el título de «Cisneros, arquetipo de virtudes, espejo de prelados», este miércoles se inaugura en la catedral de Toledo una gran exposición que refleja de forma minuciosa la vida y obra de un hombre que fue mucho más que un cardenal de su época. En la muestra, que permanecerá abierta hasta el 18 de febrero de 2018 y que ha sido organizada y financiada en solitario por el Cabildo en el V Centenario de la muerte del prelado (más de 500.000 euros), están representadas todas las artes de la época del que llegó a ser por dos veces regente de Castilla. El público podrá admirar cerca de 350 valiosas piezas, entre documentos, pintura, escultura, cerámica, orfebrería, textiles, tapices, cálices o grabados, que ocupan todo el trascoro, sobre una superficie de 1.200 metros cuadrados. Más de un centenar de ellas, provenientes de colecciones particulares de toda España, nunca antes han sido expuestas.