Musalima, en el Paseo Marítimo a la altura de la calle Brasil, es uno de los locales más demandados de la capital. :: F. JIMÉNEZ
Musalima, en el Paseo Marítimo a la altura de la calle Brasil, es uno de los locales más demandados de la capital. :: F. JIMÉNEZ
Cádiz

Las reuniones navideñas en torno a una mesa llenan los locales en diciembre

Buenas perspectivas en la hostelería que mantiene una ocupación similar al pasado año cuando se registró un crecimiento en las reservas de cenas y comidas

CádizActualizado:

Las navidades son fechas de cenas de empresa, comidas familiares y regalos. El año llega a término y los lugares comunes –luces, turrones, lotería– se multiplican empujándonos a recuperar el contacto de los amigos que el trajín diario o la distancia física alejaron. La magia de la Navidad renueva los sentimientos adormecidos y contagia la necesidad de compartir, de sentir la cercanía de un prójimo que en estas fechas se convierte, más que nunca, en próximo. Y que mejor manera de hacerlo que compartiendo mesa y mantel.

El puente de la Inmaculada marcó el pistoletazo de salida de las cenas de empresa más madrugadoras y los días festivos también contribuyeron par a sacar a la gente a la calle para tomar una caña y charlar con los amigos. «Esperamos que sea una campaña como la del año pasado que fue muy buena, pero el consumo aún no alcanza el nivel previo a la crisis», indica Antonio de María, presidente de la patronal de empresarios de hostelería ( Horeca).

Los hosteleros mantienen los precios de los menús y llenan en Navidad

Los eventos de empresas repuntan pero en estos años el escenario ha cambiado: «Frente a las cenas de antaño que pagaban las compañías, se han impuesto las cenas organizadas y pagadas por los propios trabajadores», reflexiona De María. La costumbre de cargar el gasto en la tarjeta de la empresa perdió fuelle debido a la crisis y no se ha recuperado en la gran mayoría de los casos. Ahora son los trabajadores y los grupos de amigos los que se organizan para celebrar las fiestas navideñas. Se acude a título individual y cada uno paga lo suyo. También ha variado el tamaño de los grupos. Ahora son más pequeños.

La mejora económica ha provocado que los gaditanos se decanten, este año, por menús que oscilan entre los 30 y 35 euros por persona y esto ha permitido a los restaurantes abrir una oferta más amplia y variada. Lo habitual es que ofrezcan unos entrantes a compartir en grupos de cuatro, un plato individual donde se puede elegir entre carne (secreto, carrillada, solomillo) y pescado (bacalao, lubina, dorada). Bebidas, pan y postre de la casa, incluidos. En cuanto al perfil de los clientes son jóvenes, grupos de trabajadores y reuniones de familiares. La previsión es buena pero los profesionales del sector mantienen una alegría contenida porque en esta ecuación también entran variables como el tiempo. Unas navidades lluviosas invitan a quedarse más en casa o dentro de los locales y en consecuencia el consumo se resiente.

Reservar para triunfar

Este fin de semana acapara muchas reservas pero entre los restaurantes gaditanos hay unanimidad: el más solicitado es el del 21 y 22 de diciembre. Los rezagados que aún no tengan hecha su reserva tendrán que aumentar su flexibilidad y barajar la posibilidad de quedar entre semana, en locales más informales o en grupos más reducidos que son más fáciles de encajar en las escasas mesas que quedan libres. La noche se impone sobre el día.

Los gaditanos buscan este año menús que oscilen entre los 30 y 35 euros para las fechas navideñas

Uno de los restaurantes que este año afronta su primer servicio en Navidad es Musalima. El local, inaugurado en agosto, pertenece al experimentado empresario y hostelero gaditano Raúl Cueto que indica que la semana del 8 de diciembre «fue muy fuerte en comidas de empresa», al igual que este fin de semana. Pero será a partir del próximo miércoles cuando la afluencia de público sea masiva. «Solo quedan mesas pequeñas pero aún hay algún hueco. En nuestro caso, apostamos por una carta sana, equilibrada y variada. Tenemos en cuenta las peculiaridades de cada cliente por lo que se ha pensado en alergias, intolerancias y personas vegetarianas. Nos adaptamos a todas las peticiones. Somos un local divertido donde el cliente puede tomarse el aperitivo, comer, cenar y llegar hasta la copita».

Navidad a pie de playa

Al mapa tradicional de la hostelería en Cádiz capital se suman este año seis chiringuitos que mantienen sus puertas abiertas durante el invierno: El Potito, Potito Beach, Nahu, Tuna Beach, Tirabuzón y Malibú.

El gerente de la Asociación de Empresarios Costa de Cádiz (AECCA), José Antonio Medina, destaca que los chiringuitos son una alternativa que los clientes tienen en cuenta por su oferta gastronómica y de ocio.

Los empresarios recuperan las tradicionales zambombas para retener a los clientes por la tarde

Algunas de estas instalaciones han aprovechado la ampliación de los servicios de playa que han hecho unos pocos municipios y han podido mantenerse operativas durante todo el año; pero lo cierto es que en invierno el número de chiringuitos se reduce de forma considerable. «Actualmente, en los 16 municipios costeros tenemos más de una veintena de instalaciones abiertas de forma permanente. Principalmente se localizan en la zona de Tarifa, Chiclana, Cádiz y El Puerto. En estos momentos, el nivel de reservas es similar al del año pasado cuando se experimentó un alza importante. De hecho, se incrementado la contratación de personal para estas fechas porque hay demanda. Se ha hecho un gran esfuerzo en todo el tema del aislamiento térmico y confortabilidad. Y el concepto gastronómico y de negocio se ha transformado apostando por el producto fresco, de calidad, presentado de una forma muy cuidada», explica Medina que cree que no habrá una variación importante respecto a 2017 «salvo que se produzca un repunte en los próximos días».

Otro de los incentivos destinados a empujar al gaditano a vivir la Natividad en la calle son las actuaciones musicales y, en especial, las zambombas que llegaron desde Jerez y Arcos y han arraigado en la capital gaditana. Declaradas Bien de Interés Cultural (BIC) en 2015, su combinación de villancicos, flamenco y desenfadada algarabía callejera funciona como reclamo para atraer y retener a los clientes que e los locales.