Fernando completó el Camino de Santiago sobre una cama con el apoyo de sus cuatro porteadores. - LA VOZ
DESAFÍO FERNANDO

El desafío de Fernando: hacer el Camino con un solo paso

Este puertorrealeño es el primer peregrino con un 99% de inmovilidad que realiza el Camino de Santiago

CádizActualizado:

En fechas estivales, miles de peregrinos se lanzan a la aventura y emprenden el Camino de Santiago. La belleza del paisaje, el carácter místico del sendero, la historia viva de sus piedras son una invitación a la reflexión y un billete al sosiego. Cada uno cuenta su historia, pero ésta es diferente.

'La meta es el camino', insisten esas flechas amarillas que marcan el paso. Y el objetivo de Fernando y los cuatro ángeles que guardan su cama es demostrar que 'discapacidad' no es más que una palabra que nutre el diccionario y que borrando tan sólo sus tres primeras letras descubre un nuevo y elogiable significado.

Fernando, cordobés de cuna y puertorrealeño de por vida, tiene parálisis cerebral y una inmovilidad del 99%. Y en su escuela ya tiene la compostelana que acredita su condición de peregrino. Ha hecho el Camino dando un sólo paso: el de sentirse capaz, querer y poder. Y todo ello sin moverse de la cama.

Este desafío se incluye en el programa Camino de Santiago Adaptado elaborado por Anpehi y Asprodeme. En su quinto año, Fernando toma el testigo de Mario, Ana María y Frank. El reto en esta ocasión era más duro, pues el recién nombrado peregrino apenas mueve un poco la mano derecha, si bien lucha para comunicarse con el entorno desde su cárcel de carne y hueso.

El Desafío Fernando

Rubén, Rafael, Adán y Antonio han sido los cuatro porteadores que han guiado a Fernando por cañadas y desfiladeros, con la teurapeta emocional Esmeralda ocupándose de los distintos cuidados. Salían de Sarria y en cinco días completaban los más de 100 kilómetros reglamentarios para rendir visita en la plaza del Obradoiro al Apóstol Santiago. «Ha sido bastante duro, porque la cama es grande y los caminos pequeños, además del peso, pero estábamos preparados y concienciados», confiesa Antonio una vez en casa.

Han recorrido los mismos pasos que el resto de peregrinos. «Nuestra idea era visibilizar el desafío y que Fernando interactuarse con los distintos caminantes. No tenía sentido ir por la carretera, aunque fuese más sencillo». La subida de Melide a Arzúa o el terreno abrupto de la salida de la primera etapa se compensaron rápidamente con la felicidad del chico. Además, el campo de estrellas de Santiago les reservaba una sorpresa.

«Al doblar la última esquina y bajar las escaleras, los cientos de peregrinos que se encontraban en la plaza del Obradoiro nos recibieron con un tremendo aplauso», recuerda emocionado Antonio Pedro. «La experiencia ha sido muy gratificante. La visualización en redes ha sido una locura; nos recibió el vicepresidente de la Xunta de Galicia y seguimos la misa junto al Altar Mayor de la Catedral».

Y, especialmente, «Fernando durante una semana se sintió persona y parte del mundo. Hay que concienciar a la gente de que la palabra 'discapacidad' no nos representa». Pues a ver quien le dice ahora a Fernando que no se puede.