Benjy, el primero, cuando fue detenido y llevado a Comisaría. Abajo a la derecha, Sara, la chica por la que se hacía pasar en redes.
Benjy, el primero, cuando fue detenido y llevado a Comisaría. Abajo a la derecha, Sara, la chica por la que se hacía pasar en redes. - LA VOZ
TRIBUNALES

El 'ciberdepredador sexual' de Puerto Real, así captaba a sus víctimas por internet

'Benjy' confiesa su culpa y acepta 16 años y medio de prisión por haber acosado sexualmente a más de una treintena de menores a través de internet. Tiene más causas abiertas

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Benjy, un vecino de las 512 de Puerto Real, de 31 años y sin trabajo conocido, había sido detenido en 2008. También se le arrestó en 2009 y pasó una temporada en prisión. Pero de nuevo en la calle, lo volvió a hacer. Se sentaba delante del ordenador o la consola y engañaba a decenas de niños a los que, tras ganarse su confianza, les acosaba y amenazaba para que le enviaran fotos y vídeos de alto contenido sexual.

Los agentes de la Unidad de Delitos Tecnológicos de la Comisaría Provincial de Cádiz que le siguieron la pista hablan de él como un «auténtico ciberdepredador». Llevaba años al otro lado de la pantalla, escondido bajo el anonimato de avatares falsos engatusando a niños a cambio de recompensas en juegos 'on line', entre otras artimañas, para luego pedirles que le enviaran aquello que él quería. Los que cayeron en su trampa fueron amenazados con que haría público ese material. Mientras, Benjy guardaba las cientos de imágenes pedófilas que iba consiguiendo.

Hasta que un padre en Zaragoza dio la voz de alarma cuando comprobó que su hijo, menor de edad, estaba compartiendo por internet fotos íntimas con una chica. La situación le inquietó todavía más cuando se enteró que esta misma menor estaba 'conquistando' a la vez a otros adolescentes. Tras una laboriosa investigación, la Policía descubrió que esa chica era realmente un hombre que chateaba con estos menores desde Cádiz a través de perfiles falsos. Esta vez su aspecto físico había cambiado mucho pero su comportamiento por lo que parece, no. La Policía Nacional lo detuvo en marzo de 2017 en su casa de Puerto Real por estas últimas denuncias. Y este lunes acudía a rendir cuentas ante un tribunal en la Audiencia de Zaragoza.

Archivos incautados al procesado.
Archivos incautados al procesado.

Finalmente no se celebraba el juicio ya que Benjamín llegaba a un acuerdo de conformidad aceptando 16 años y medio de prisión por los delitos de captación de menores para elaborar material pornográfico, acoso sexual y amenazas, entre otros. Los afectados, 37 menores de los que obtuvo imágenes, aunque se sospecha que pudo haber muchos más.

La Fiscalía solicitaba 274 años de cárcel para el acusado pero ha rebajado 224. La pena efectiva serán 16 años y medio

Según fuentes judiciales consultadas, tras la confesión de los hechos, la Fiscalía ha rebajado su petición total de prisión de los 274 años de cárcel que solicitaba a los 224. Aún así, el procesado cumplirá la pena efectiva de 16 años y medio, el triple de la máxima que se pedía como marca la ley.

Lisha, Elisa, Sara, Viko... los 'alias' del depredador

Para capturar a sus víctimas, Benjy había cambiado en estos últimos años su 'modus operandi'. Cuando se le detuvo por primera vez, con 22 años, se hacía pasar por una joven insinuante, siempre ligera de ropa, que delante de la webcam era Lisha o Elisa. Se registró en un portal estonio (uno llamado Rate, entre ellos) siempre con nombres femeninos e identidades falsas. También usaba apodos como Morenita o 'rubiaorient'. A estos avatares les asignaba imágenes de strippers amateurs bajadas de internet y ya él le ponía imaginación. «Estudio en un instituto estonio», «Tengo 15 años y vivo en Tallin», les aseguraba en inglés.

Pero en esta última ocasión en la que se le pilló había cambiado de estrategia. Utilizaba distintos perfiles en redes sociales, bien haciéndose pasar por una chica de 14 años, Sara, o por un niño de la misma edad. Había estudiado un módulo de informática y pasado por una televisión local, lo que también le valió para manejar las imágenes que cazaba. Los juegos 'on line' de las videoconsolas eran también un perfecto reclamo para sus chats íntimos, algo que complicó todavía más la investigación. Además utilizaba a veces redes wifi, como por ejemplo en un parque de Valdelagrana.

Cuando se le detuvo, la Policía encontró en su casa más de 2.000 fotografías y vídeos de carácter sexual explícito.

A parte de esta causa, Benjy tiene pendiente otra abierta en la Audiencia Provincial de Cádiz por denuncias anteriores. La circunstancia de localizar y citar a los testigos que se encuentran en Estonia ha complicado durante años este asunto. Se habla también de otra teintena de niños. Les «hostigaba» de tal manera, que según fuentes policiales, uno de sus presuntas víctimas, terminó suicidándose. El joven estonio Sten no soportó que alguien supiera lo que le había pasado y en 2008 se pegó un tiro con la pistola de su abuelo.