SUCESOS

La Policía evita que un hombre se precipite desde una octava planta en Segunda Aguada en Cádiz

El negociador de la Policía Nacional apoyado por compañeros y bomberos estuvo hora y media hablando con él para que desistiera de su intención suicida. El riesgo era máximo ya que el sujeto se encontraba encaramado al marco de la ventana

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Momentos de gran tensión los que se vivieron la noche de este pasado viernes en Cádiz capital cuando un hombre de unos 30 años, encaramado a la ventana de un octavo piso, amenazaba con tirarse al vacío.

Pasada la medianoche vecinos de la avenida de Segunda Aguada daban el aviso de que había una persona sujeta a la ventana de un bloque que, muy alterado, amenazaba con intenciones suicidas de que iba a saltar a la calle. A la zona acudió de inmediato una patrulla de la Policía Nacional que, tras comprobar el riesgo que había, dio traslado de ello a la sala por lo que se puso en marcha el llamado protocolo de incidentes críticos.

Dado el inminente riesgo que existía se activó al equipo negociador de la Comisaría de Cádiz para que intentara dialogar con esta persona y que depusiera su actitud. Un agente experto en estas situaciones acudió junto a su compañero de apoyo y contó además con la colaboración de otros policías de radiopatrullas, servicios sanitarios y los bomberos que también se desplazaron al lugar. La zona quedó además acordonada y cortada al tráfico.

En un primer momento y tras tener en su mano la información necesaria para este tipo de actuaciones, accedieron al bloque y, agarrados entre ellos con arneses por si era necesario, se situaron en la azotea. El hombre, muy nervioso, se encontraba de cuclillas en un espacio mínimo sujeto a duras penas al marco de la ventana. La caída hubiera sido mortal. Analizada la situación, el negociador decidió bajar hacia el rellano del piso donde se encontraba el suicida. Una vez junto a él y manteniendo la distancia para que no se sintiera cohibido o amenazado y no empeorar la situación, entablaron una conversación que duró nada menos que hora y media.

Al parecer el hombre había tenido un fuerte enfrentamiento familiar por la mañana, y junto a otros problemas personales, se encontraba muy alterado. Pero con mucha paciencia, empatía, escucha y un diálogo en el que además fue importante evitar el contacto directo entre esta persona y sus familiares para que no se pusiera todavía más nervioso, se logró que por fin accediera a bajar y ponerse a salvo.