El alcalde José María González ofrece el bastón de mando a los ciudadanos congregados en San Juan de Dios
El alcalde José María González ofrece el bastón de mando a los ciudadanos congregados en San Juan de Dios - F. J.
Alcaldía de Cádiz

Kichi resiste sin baño de masas

Menos de 300 personas reciben al alcalde en la misma Plaza de San Juan de Dios que se llenó hace cuatro años

CádizActualizado:

Tras los muros de la Casa Consistorial, en la Plaza de San Juan de Dios, Cádiz espera a su alcalde. Ha terminado el Pleno que certifica el segundo y último reinado de José María González, ‘Kichi’, en la Tacita, el tercer alcalde de la democracia tras Carlos Díaz y Teófila Martínez. Horas antes, era precisamente el ex alcalde socialista el primero en llegar al Ayuntamiento para felicitar personalmente en su despacho al hombre que llevará las riendas de la ciudad otros cuatro años más.

Cuatro años después, en los bares de los alrededores del Ayuntamiento se vuelve a hablar de lo mismo. «Trabajo. Eso es lo que le pido al alcalde», comenta uno de los clientes de El Sardinero. A pesar de todo, el trabajo no ha llegado a Cádiz con Kichi –él mismo lo reconocía en su discurso de investidura–, como no lo hizo con Teófila Martínez en sus 20 años de mandato.

Acaba el Pleno y comienza el día a día, el de las mil batallas, las quejas.... La realidad, en definitiva. Nada que ver con la toma de posesión del 13 de junio de hace cuatro años, donde la conquista del Ayuntamiento se celebraba por todo lo alto en una abarrotada Plaza de San Juan de Dios. Sin oposición, sin reproches. Hoy, el ambiente de euforia se ha relajado y el triunfalismo se ha transformado en parsimonia. Con la misma ilusión quizás que hace cuatro años, pero con menos simbolismo y menos puesta en escena. El triunfo ya es algo inherente a este alcalde, que con marca propia, ha hecho valer sus consignas para convencer casi por mayoría absoluta a todo un pueblo.

Todo es diferente, hasta el propio alcalde, aunque se empeñe en hacer el mismo recorrido que hizo aquel día, con sus amigos de siempre, de la mano, calle a calle, hasta las mismas puertas del Ayuntamiento.

Desde luego, esos no faltaron. Allí estaba su círculo íntimo en su misma casa del barrio de La Viña a primera hora de la mañana para templar los nervios. En la Plaza de San Juan de Dios le esperaba su comparsa, con Jesús Bienvenido al frente. Esta vez no cantaron, observaron y saborearon el éxito de aquel profesor de Historia y activista que hoy es su Comandante. Un éxito compartido también con su familia, que lo acompañó en una jornada especial. Su compañera, Teresa Rodríguez, con su hija de apenas unos meses aferrada a su pecho, no quiso perderse este momento, ni tampoco su madre, su hermana y su sobrina, entre otros familiares.

Bastón en alto, José María González salió al balcón del Ayuntamiento para reencontrarse con los suyos, los que lo esperaban como a un Mesías hace cuatro años, en una abarrotada Plaza de San Juan de Dios. Los que entonaron sin parar el 'Sí se puede' para celebrar la llegada de un alcalde que desbancaba a la alcaldesa perpetua, Teófila Martínez, que dirigió el Consistorio los 20 años anteriores.

Esta vez, menos de 300, con las mismas consignas pero conviviendo con algunos grupos críticos con la gestión de Adelante Cádiz. Entre ellos, los grupos animalistas, que se hicieron notar para mostrar su rechazo a la forma en la que el Ayuntamiento está combatiendo la invasión de palomas. «Estáis asesinando, igual que Teófila», gritaba uno de los activistas a la salida de Kichi por la puerta del Consistorio.

Y entre voces críticas y eslóganes de izquierda el alcalde puso un pie en la calle. Con la simbólica banda sonora dedicada por Carlos Puebla a «la querida presencia» del Comandante Che Guevara sonando en uno de los megáfonos. Cuatro años después volvieron los sones revolucionarios, pero esta vez sin revolución, sin baño de masas, y con el alcalde saliendo a prisa y corriendo del Ayuntamiento de Cádiz para festejar su victoria con los suyos. Esta vez en un local de la Plaza San Agustín y reservado solo para su equipo. Kichi resiste sin puesta en escena.