Perfil Juancho Ortiz | PP

Juancho Ortiz: El concejal buena gente que a todos cae bien

Es el delfín de Teófila, la cara simpática y cercana de los populares, representa la renovación y quiere gobernar con «cariño y mano izquierda»

CádizActualizado:

Juancho, como todo el mundo lo conoce dentro y fuera de la política, representa la figura del hombre trabajador, agradable y corriente. Quizás porque lo es. Necesita las dos manos para contar sus años en política. Ha estado doce años en el Gobierno municipal con Teófila y los últimos cuatro en la oposición. Entre una etapa y otra perdió delegaciones municipales de gobierno pero nunca la sonrisa. Conciliador y amable, no le sale estar enfadado. Cae bien a todos y es bromista. Por resumir: es buena gente. Estudió en San Felipe. De pequeño quería ser bombero, pero acabó siendo abogado. Le gusta la música (especialmente la clásica) y alucinó con Rosalía la primera vez que la escuchó. Es lector fiel de las novelas de Arturo Pérez Reverte, le gusta las películas de Tom Hanks, tapear en barra, la cocina italiana (muere con la pizza), caminar por el Paseo Marítimo y el windsurf, que ha aparcado por falta de tiempo. Cada día va andando de su casa, en el Cerro del Moro, al trabajo, junto a San Juan de Dios. Habla inglés. Como político admira la figura de Adolfo Suárez y como gaditano al antiguo locutor de Radio Cádiz Aurelio de la Viesca.

Efectivamente, Juancho Ortiz representa la imagen renovada, fresca pero experimentada del PP. Su slogan de campaña (Recuperar la ilusión) le viene como anillo al dedo.

Aunque encadena cuatro legislaturas su medio de subsistencia se encuentra a unos 200 metros del Ayuntamiento, donde este gaditano nacido en la plaza de Viudas tiene su despacho propio de abogados desde hace casi 20 años. Precisamente entre un sitio y otro pasa casi todo el día. Porque Juancho Ortiz -pregunten- es muy currante. De otra manera no hubiera podido ser uno de los pilares del Gobierno de Teófila Martínez con áreas de peso como el Doce o Vivienda. A sus 47 años se presenta como alcaldable con el «apoyo incondicional» de su familia, especialmente de Yolanda, su mujer. Describe Cádiz como «luz y alegría» y ser alcalde como «un orgullo» y una cuestión de «amor, cariño y querer mejorar Cádiz, porque tiene mucho potencial y está muy dejada». Si lo consigue, gobernará con «pasión, honradez, trabajo y mano izquierda». Cree que a Cádiz «le falta pulso» y le sobra «desempleo». Lo primero que haría si es elegido alcalde es «encender las luces del Paseo Marítimo». Eso refleja los mimbres del candidato, poco amigo de prometer grandes gestas en 24 horas. Para hazañas se queda con la de Blas de Lezo cuando partió de Cádiz en su último viaje a Cartagena de Indias. Su deseo por cumplir, además de ser alcalde, es jubilarse «con tranquilidad». Por encima de eso, que le recuerden como «un trabajador y una buena persona».