José María González 'Kichi', en la comparsa 'Los mendas lerendas'.
José María González 'Kichi', en la comparsa 'Los mendas lerendas'. - C. R.
PERFIL DE JOSÉ MARÍA GONZÁLEZ 'KICHI'

José María González 'Kichi': El comparsista que hizo la copla verdadera

Kichi es Cádiz, Cádiz es Kichi, con sus luces y sombras, con los cambios del viento que no afectan la esencia aunque sí alteran las formas

CádizActualizado:

«Si yo fuera el alcalde de Cádiz...». La verdad del Carnaval, amenazante y premonitorio, arrebataba el bastón de mando a su eterna adversaria, regentado casi a perpetuidad, y se lo entregaba a José María González Santos. ¿A quién? «Al Kichi». Nada extraño en una tierra que late al ritmo que marca febrero. Y así irrumpía ese ‘profe’ alternativo, hippi, con su punto desaliñado, zarcillo en la oreja prominente, pelo ensortijado y arremolinado y un andar desacompasado, algo como ‘yo pasaba por aquí...’. Y se quedó, ensanchando esa sombra bajo el lienzo de Fermín Salvochea hasta erigir su propia figura.

Del regidor de la ciudad poco se puede desvelar que no se sepa pues ha estado sobreexpuesto a la luz mediática, ‘fifty-fifty’ entre deseo y obligación. Para conocerlo, el ‘gaditano medio’ sólo debe mirarse hacia dentro, porque Kichi es Cádiz, Cádiz es Kichi, con sus luces y penumbras.

Kichi, en Carranza con Teresa Rodríguez.
Kichi, en Carranza con Teresa Rodríguez.

Los cambios del viento apenas afectan su esencia. Continúa viviendo en su barrio de la Viña junto a su compañera, la también política Teresa Rodríguez, con la que tuvo recién a su pequeña victoria para sumar a sus dos ‘kichititos’. En formas y maneras, levante y poniente sí le han alterado pues reservó camisetas y bermudas para ocasiones especiales (la Caleta, sus vacaciones) y se enfundó sus trajes de Eutimio y Tinoco. Ateo de ferviente convicción, acompaña a su Nazareno en penitencia todos los Jueves Santo y ha normalizado las relaciones con el clero. Anticapitalista y azote del empresario explotador, del banquero usurero, lanza manos y reparte abrazos con todos ellos si median asuntos de pecunio. Porque Kichi es Cádiz, y Cádiz siempre será más que Kichi.

La herencia de sus padres

De mirada limpia, carisma irrebatible, ademanes enérgicos y actitud conciliadora, este gaditano de Roterdam (por la emigración de sus padres) es un amante de la música y de los amigos, y por eso su comparsa es su familia. No cambia de grupo aunque sí de lugar, la punta jurado por el palco presidencial. Y pese a su sabida afición, poco se le ve por el Falla porque hay que conciliar, sueño y familia. Tampoco demasiado por Carranza pese a mimetizarse en Fondo Sur.

Su progenitor, soldador en Astilleros, su madre, empleada doméstica, marcaban su personalidad y certidumbres. El olor al metal impregna su piel, aunque cambiaba el hierro por el papel y se licenciaba como profesor de Historia, más como camino que como fin pues pronto se embarcó en toda suerte de luchas estudiantiles (antes de acceder a la Alcaldía era liberado sindical), lejos de las aulas y los pupitres.

Comparece con la marca Adelante pero en realidad es Kichi, que es Cádiz y como tal está por encima de unas siglas o las directrices de un partido. Él, tan «de abajo», no se va a someter al escrutinio ni mando de «los de arriba», por mucho que sean los suyos. Que bastante tiene con lidiar con severas contrariedades como la venta de armas a Irak o la medalla a la Patrona, que ya se lo exigen «los de al lado».

El alcalde, con uno de sus ídolos, Joaquín Sabina.
El alcalde, con uno de sus ídolos, Joaquín Sabina.

Menda lerenda, poco trasnochador, santo para unos y demonio para otros, ¿imprescindible?... Antes inexperto pese a esas tablas, ahora diestro en la estrategia zurda. Dicen que el Carnaval canta las verdades del pueblo, tal que así, y el tiempo demostró que su garganta hizo esa copla verdadera.