CÁDIZ

Un domingo de Corpus que lució más que el sol

Como en años anteriores, ningún miembro del equipo de gobierno acompañó al cortejo, donde sólo hubo ediles del Partido Popular y Ciudadanos

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El día del Corpus Christi gaditano volvió a cumplir con la máxima de ser uno de esos jueves que lucen más que el sol. El que se celebrara en domingo, fue lo de menos. El amplio cortejo, en el que junto con la Custodia desfilaron el Niño Jesús de Santo Domingo, San Servando, San Germán,Fray Diego José de Cádiz y la Patrona, estuvo acompañado por miles de gaditanos desde que se abrieron las puertas de la iglesia de Santiago, poco antes de las 10.30 horas.

Sería una obviedad decir que era un día muy esperado, porque todos los años lo es. Pero es cierto que el que fuera un cortejo tan completo, con dos incorporaciones más, lo hacía especial. Los actos comenzaron a las 9.30 horas con el Solemne Pontifical que presidió el obispo de Cádiz, Rafael Zornoza. En paralelo, la vecina iglesia de Santiago acogía una eucaristía para los niños que este año han hecho su primera comunión.

La plaza de la Catedral, desde las 10 horas, comenzó a llenarse, tímidamente al principio y con más velocidad después, de turistas, fieles y curiosos que querían disfrutar del cortejo. Eso provocó la acostumbrada estampa de gaditanos pulcramente ataviados para la solemnidad del cortejo con otros con bermudas, chanclas y camiseta de publicidad, junto con sorprendidos turistas dispuestos a fotografiarlo todo. Las sillas distribuidas por todo el recorrido facilitaron que hubiera una buena cantidad de público durante todo el itinerario, con una mención especial al paso por la plaza de Candelaria.

Hasta las 10.20 horas no se abrió la puerta de Santiago por la que, cinco minutos más tarde, comenzaron a salir los niños vestidos de Primera Comunión. Aún el calor respetaba, pero la falta de viento hacía presagiar que la jornada podía ser de un calor intenso. Casi a la vez que los niños, salía la Cruz de Guía del Despojado de la Catedral, que iba abriendo el camino. La primera de las imágenes, que se estrenaba este año, era el Niño Jesús de Santo Domingo, que abandonaba el templo pasadas las 10.30 de la mañana.

Este año acompañaron a la Custodia el Niño Jesús de Santo Domingo y el Beato Diego José de Cádiz

Después de esta imagen, y precedida por una agradable humareda de incienso que anunciaba la solemnidad, se reencontraba con los gaditanos la talla del Beato Diego José de Cádiz, que este año cumple 125 años desde que fuera beatificado por León XIII. A las 10.40 horas se incorporaba al cortejo San Servando (con la cruz en la mano), al que unos minutos después se le unía San Germán (que se distingue por que la cruz la tiene en su mano izquierda). Sorprende que la incorporación de los santos al cortejo se produjera hace apenas dos años, pues ya son una parte imprescindible del Corpus. Una de las notas curiosas precisamente del cortejo es cómo va moviéndose, con el avance del paso, la cruz de San Germán.

Salida de la Patrona y la Custodia

El Simpecado de la Virgen del Rosario salía de la Catedral sobre las once menos cuarto. Poco después, y seguida por la banda Maestro Dueñas, de El Puerto, salía camino de la ciudad la Patrona. Delante de ella, el prior de Santo Domingo, fray Pascual Saturio. La imagen, que presentaba como novedad el cetro del Niño Jesús, iba entrando en la plaza de la catedral acompañada por los sones de ‘Amargura’, una composición que este año cumple 100 años. Incienso, música y devoción iban cobrando protagonismo en una mañana en la que la temperatura iba subiendo constante e inexorablemente.

Sobre las 11, los representantes de las hermandades sacramentales, con el Carmen a la cabeza, iban descendiendo por la rampa de la Seo. Apenas un cuarto de hora después salía de la Catedral el cuerpo de acólitos que anunciaba que era el momento más importante, el de la salida de la custodia del Cuerpo de Cristo. Antes que Él, el obispo Rafael Zornoza. Apenas cruzó el umbral de la puerta la gigantesca talla de plata, la banda Palomares de Trebujena acometía el himno de España, al que siguió la marcha Triunfal. Como acompañamiento, un inmenso tañer de campanas.

Tras la custodia del Corpus, las autoridades. Ningún miembro del equipo de Gobierno, como viene sucediendo desde el año 2015, estuvo presente en el acompañamiento. En esta ocasión, tampoco hubo representación del Partido Socialista. El pendón municipal lo portaba la popular Carmen Sánchez. De los populares pudo verse, además, a Juancho Ortiz, Nuria Álvarez y Mayte González. De Ciudadanos estuvieron presentes los tres concejales: Domingo Villero, Lucrenia Valverde y Carmen Fidalgo.

Los ocho lugares en los que se situaban los altares de las hermandades eran uno de los puntos más buscados por los cofrades gaditanos. El Arco del Pópulo, San Juan de Dios, la iglesia de Santiago, la calle Nueva y la plaza de Candelaria acogían las representaciones de las cofradías gaditanas.

El calor se hizo especialmente intenso en San Juan de Dios, casi al término del cortejo

Otro de los lugares en donde más gaditanos esperaban el paso del cortejo fue la plaza de San Juan de Dios, donde, bajo los toldos, aguardaba la bella alfombra de sal y arena elaborada por los miembros más jóvenes de las cofradías de Cádiz. Sorprendió cómo, pese al discurrir constante tanto de las imágenes como del cortejo, la alfombra conservaba aún para el paso de la Custodia (que hay que recordar que se mueve con ruedas) bastante definidos sus dibujos del Sagrado corazón de Jesús y de las banderas de España y Andalucía. Lo que no pudo resistir la alfombra fue el despiadado paso de los vecinos que, apenas terminó de cruzar sus 17 metros la banda de música, se apresuraron a pisarla con una incomprensible devoción.

Fue precisamente en la plaza de San Juan de Dios, con un calor cerca de las 13 horas más que considerable, donde se producía la curiosa imagen, junto al altar de la Santa Caridad, de decenas de gaditanos acudiendo al puesto de Aguas de Cádiz para pedir un vaso con el que refrescares. Poco después, en la Catedral con la llegada de la custodia del Corpus Christi, se daba de manera oficial término a la Eucaristía y, en consecuencia, a la celebración de este año.