La Plaza Fragela, abarrotada, despide al coche fúnebre de Juan Carlos Aragón, al terminar la capilla ardiente.
La Plaza Fragela, abarrotada, despide al coche fúnebre de Juan Carlos Aragón, al terminar la capilla ardiente. - A. Vázquez
MUERE JUAN CARLOS ARAGÓN

Cádiz despide a Juan Carlos Aragón con el Falla y la copla por testigo

La emoción y el dolor protagonizan la despedida de Juan Carlos Aragón en una multitudinaria capilla ardiente instalada por primera vez en el Falla

CádizActualizado:

La tristeza se apoderó ayer de Cádiz y de su gente para dar el último adiós a Juan Carlos Aragón. El silencio sustituyó a la sonrisa y el dolor se hizo patente en una Plaza Fragela abarrotada para despedir como se merecía al autor más irreverente y revolucionario que ha parido el Carnaval de Cádiz. Y Aragón se fue con todos los honores, con una multitudinaria capilla ardiente por la que pasaron más de tres mil personas en apenas tres horas y con el cariño de amigos, familiares y gente anónima que quisieron darle su último adiós a modo de agradecimiento. Un auténtico funeral de Estado y un acontecimiento que será difícil borrar de la memoria.

La muerte de Juan Carlos ha dolido, y mucho. Se ha clavado en el alma de quienes han disfrutado de su trayectoria y de sus creaciones y ha dejado un vacío que será difícil de llenar de ahora en adelante. Sin duda, la figura del coplero trasciende al Carnaval e incluso a Cádiz, como demostraron ayer las miles de muestras de reconocimiento llegadas de diferentes partes de España. Su muerte, a los 51 años, ha conmocionado a todos.

Así se hizo notar en una despedida histórica que comenzaba a las 10.18 de la mañana con la llegada del coche fúnebre a una Plaza Fragela abarrotada. Solo los aplausos rompieron el silencio sepulcral que se había impuesto en señal de luto desde primera hora, unos aplausos que acompañaron también la salida del féretro, portado por algunos miembros de sus agrupaciones, rotos de dolor.

Con el féretro de Juan Carlos Aragón presidido por un cuadro del coplero disfrazado de La banda del Capitán Veneno y el pendón de Cádiz, su gorra sobre el ataúd, y sobre los pies, la bandera de su chirigota, arrancaba el último adiós de todo un pueblo. Un pueblo que precisamente lo idolatraba cada febrero en el mismo teatro que ayer, a su manera, también se despedía de él. Por eso, no podía faltar su familia, la de sangre y la carnavalesca, que como guardianes arropaban el féretro a un lado, dejando una estampa que ponía los vellos de punta. Decenas de escuderos de sus coplas, de todas las épocas y modalidades, aguardando detrás de su mujer Luisa y su hijo de 14 años, quienes mantenían las formas pese a este palo vital.

Frente a ellos, al otro lado del féretro, estaban las autoridades. Allí se dejaron ver el subdelegado del Gobierno, José Pacheco, la delegada del Gobierno, Ana Mestre, la ex alcaldesa Teófila Martínez, así como los concejales Martín Vila, María Romay, David Navarro, Fran González, Mara Rodríguez, Juan Manuel Pérez Dorao, María Fernández-Trujillo, Carmen Sánchez, Vicente Sánchez, o el presidente del Cádiz CF, Manuel Vizcaíno. Por supuesto, también el alcalde, José María González, que apenas podía hablar.

Familia, autoridades y autores

«Un genio. Cada vez que me bañe en La Caleta te recordaré. Un carnavalero de verdad», decía uno de los primeros gaditanos en entrar en la capilla ardiente. «Yo vengo a agradecerle todo lo que nos ha dado. Es una forma de darle las gracias», contaba precisamente el primero de la cola, que llegaba a primera hora desde Sevilla para sumarse al homenaje.

Tampoco quisieron perder la oportunidad de decir adiós a Aragón muchos de sus compañeros, algunos de ellos, rivales sobre las tablas. Por allí desfilaron José Antonio Vera Luque, Nene Cheza, Ángel Subiela, Enrique García Rosado, Selu, Yuyu, Antonio Procopio, Antonio Rivas, Eugenio Mariscal, Jaime Fernández de la Puente, Javier Aguilera, Iván Romero, David Marquez Mateos, ‘Carapapa’, Julio Pardo e incluso integrantes de la chirigota Los Daddy Cádiz, que venían desde Sevilla, así como otras caras conocidas.

Sin embargo, el momento más emotivo llegó al final de la mañana, cuando se cerraban las puertas del Falla, y salía el féretro del teatro portado a hombros por los miembros de sus agrupaciones y varios amigos íntimos de Juan Carlos.

La emoción y el llantó se desbordó cuando su comparsa y su chirigota le dedicaron varias de sus coplas más populares frente al féretro. A pesar de la tensión y la emoción del momento, los componentes sacaron fuerzas para entonar los que, de momento, serán los últimos acordes del Capitán Veneno. Con la bandera levantada, la chirigota entonaba el pasodoble de Los Yesterday dedicado a Andalucía, que acabó siendo cantado por una Plaza Fragela abarrotada.

Acto seguido, el momento fue aún más doloroso, quizás por el contenido de una copla que ha marcado la mejor época carnavalesca de Juan Carlos Aragón. Con el credo de Los Peregrinos, saliendo de las gargantas rotas de dolor de sus componentes, se ponía fin a una despedida que es solo un hasta siempre. «Inmortal», gritaba un afectado Faly Pastrana cuando el coche fúnebre enfilaba el pasillo que había dejado la gente y se dirigía al tanatorio para un último adiós más íntimo. Juan Carlos, siempre será inmortal. Ahí estarán sus coplas para recordarlo.