Chaves y Griñan en una de las sesiones del juicio
Chaves y Griñan en una de las sesiones del juicio - ABC
Juicio de los ERE

Visto para sentencia el juicio de los ERE que llevó al banquillo a una década de poder socialista

El expresidente Manuel Chaves asegura que el juicio ha sido una experiencia vital mientras que Griñán se ha limitado a mostrarse conforme con su abogado

SevillaActualizado:

Un año y cuatro días después de que comenzara el juicio de los ERE ha quedado hoy visto para sentencia hacia las 14.15 horas de la tarde. El juicio ha finalizado despues de que en la mañana de este lunes hayan concluido sus informes los abogados del exconsejero, José Antonio Viera y el del exdirector general de Presupuestos, Antonio Lozano. El abogado de Lozano y de Griñán, ha aprovechado su turno de conclusiones para agradecer la dirección del juicio por parte del tribunal y que les hayan permitido ejercer su derecho a la defensa.

El juicio ha quedado visto para sentencia después de que, como es preceptivo, el juez Juan Antonio Calle, haya dado a los 21 acusados la oportunidad de decir su ùltima palabra. La mayoría de los acusados se han limitado a dar las gracias al tribunal sin nada que añadir. Griñán se ha limitado a mostrarse su pleno convencimiento y apoyo a lo dicho por su abogado.

Por su parte el expridente de la Junta, Manuel Chaves que ha querido expresar su reconocimiento a la labor del tribunal, del presidente y las magistradas y decir que las intervenciones de todos los abogados han sido un cúmulo de conocimiento y de información: «Ha sido una experiencia vital», ha dicho.

Por su parte el juez, que ha dejado visto para sentencia el juicio sobre las 14.15 horas, ha dedicado unas palabras de agradecimiento por la colaboración prestada al fiscal y acusación y la defensa por su ayuda para que un juicio como el presente se haya podido celebrar sin suspensiones que hubieran dilatado su conclusión.

«Somos conscientes del esfuerzo realizado por los letrados para compaginar un juicio tan largo con sus despacho y otros señalamientos, ha dicho Juan Antonio Calle resaltando que el tribunal ha colaborado para facilitar que pudieran compaginar su actuación. Esta mutua colaboración no solo es beneficiosa para todos sino que resulta necesariar para el buen fin de juicios largo y completo como éste, para un funcionamiento adecuado de la administración de Justicia.

Tambien ha dedicado unas palabras de reconocimiento a los que han acudido a las sesiones del juicio pese a estar enfermos como uno de los abogados al que ha deseado un pronto restablecimiento.

Atrás quedan más de 150 sesiones, veintidós procesados (que se convirtieron en 21 cuando Antonio Estepa fue exculpado) y más de 120 testigos. Ha sido un largo año de interminables sesiones, algunas en jornadas de mañana y tarde que no se suspendieron ni siquiera en Semana Santa o durante la Feria de Sevilla.

El juicio que ahora finaliza ha dejado la foto fija de una generación de políticos sentados en el banquillo, con los expresidentes de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves y, José Antonio Griñán, a la cabeza, sentados ante un tribunal respondiendo por el sumario de corrupción más grave y a la vez más voluminoso de la historia de Andalucía.

Se han juzgado los supuestos delitos de prevaricación y malversación que los políticos cometieron por el uso indebido de las transferencias de financiación para el reparto indiscriminado de subvenciones a través de la ayudas sociolaborales a empresas o mediante prejubilaciones. En el trasfondo del supuesto uso irregular de la partida 31-L, el famoso «fondo de reptiles» según el término que acuñara el exdirector general de Trabajo, Francisco Javier Guerrero, está la supuesta creación de una red clientelar para eternizarse en el poder como sostienen algunos.

La decadencia

El juicio que ahora toca a su fin ha supuesto la decadencia de toda una generación de políticos. Chaves, Griñán, Gaspar Zarrías, Magdalena Álvarez y algunos más, en otro tiempo todopoderosos socialistas, han pasado a ocupar su asiento en el banquillo en un juicio que comenzó con el PSOE instalado cómodamente gobernando desde San Telmo y que culmina con Susana Díaz, a punto de ser desalojada del palacio al que llegó de la mano de los mismos políticos que acaban de ser juzgados.

Pero dejando aparte la política, el juicio ha evidenciado que, como sostiene el fiscal, desde la Consejería de Empleo se repartieron casi 880 millones de euros en ayudas otorgadas de forma totalmente arbitrarias, sin procedimiento alguno y sin sustento legal basándose únicamente en la decisión de un cargo público.

Juan Antonio Calle, Pilar Llorente y Encarnación Gómez, los tres magistrados que componen el tribunal, deberán dilucidar por otra parte si, como sostienen las defensas, ha habido juicios de inferencia y las acusaciones contra los políticos se basan en juicios valorativos y no hay pruebas de que los políticos supieran lo que estaba pasando o si eso es simplemente un argumento más de las defensas.

El juicio ha vuelto a poner de manifiesto las posiciones encontradas del interventor y el expresidente de la Junta. Manuel Gómez, también acusado, reiteró que el consejo de gobierno pudo parar las ayudas y que él advirtió de las irregularidades en la concesión de estas, pero Griñán recalcó todo lo contrario y negó la mayor: él nunca recibió el informe del interventor y según reiteró, en todo, caso, éste nunca advirtió de ninguna ilegalidad ya que ni siquiera emitió un informe de actuación como debería haber hecho en caso de haber detectado ilícitos penales.

Con todo los jueces, que no han parado de tomar notas durante el juicio de todas las sesiones, tendrán a partir de ahora una dificil papeleta: dictar la sentencia más esperada y también la más temida. Pero eso tardará como mínimo seis meses.