Susana Díaz ante la comisión de investigación del Senado - Jaime Garcia
SENADO

Tres cuñados y el marido de Susana Díaz trabajaron en empresas subvencionadas por la Junta de Andalucía

En un tenso interrogatorio en el Senado, la dirigente socialista asegura, sobre su marido, que «la criatura lo que ha hecho ha sido casarse conmigo»

SevillaActualizado:

Tres cuñados y el marido de la presidenta de la Junta de Andalucía y candidata a la reelección por el PSOE, Susana Díaz, han trabajado en dos empresas que estaban subvencionadas por la Administración autonómica.

El portavoz del grupo popular, Luis Aznar, sacó a relucir lo que ha calificado como casos de «enchufismo» durante el tenso interrogatorio al que está sometiendo a la dirigente socialista en la comisión de investigación sobre la financiación irregular de los partidos políticos que se celebra en el Senado. «Usted con o sin intención ha permitido al menos, ha sido conocedora de que cuatro miembros de su familia han estado cobrando en empresas subvencionadas. Es un hecho que no tiene discusión», ha señalado el senador popular.

La presidenta andaluza no ha negado esta coincidencia pero ha insistido en que «los trabajadores por cuenta ajena no son responsables de la justificación» de los fondos que haga la empresa, dijo en referencia al IFES (Instituto de Formación y Estudios Sociales), una fundación de la Unión General de Trabajadores (UGT) que está siendo investigada por el juzgado de Instrucción número 9 de Sevilla en el denominado caso de las facturas falsas de UGT con las que supuestamente justificaban subvenciones para la formación de desempleados por parte de la Junta de Andalucía.

José María Moriche, el marido de la presidenta andaluza, trabajó como auxiliar administrativo y coordinador en el Instituto de Formación y Estudios Sociales de UGT y su nómina se endosó al menos a 102 cursos distintos costeados por el Gobierno andaluz, a través de las subvenciones millonarias para la formación que la Junta concedía a UGT, según le recordó Aznar. «En mi familia no hay enchufados, hay trabajadores honestos y honrados», ha contestado la secretaria general del PSOE andaluz.

«¿No le parece demasiada casualidad que tres familiares suyos hayan estado trabajando en UGT?»

En esta misma entidad trabajó Felipe Gallardo, «pareja de una hermana mía», según admitió Susana Díaz, además de Anaís García, que es concuñada suya. Es «pareja de un hermano» de Moriche «que está en Suiza de inmigrante», reconoció Susana Díaz a preguntas del senador en la comisión que investiga la supuesta financiacion ilegal de los partidos.

Aznar le preguntó si no le parecía «demasiada casualidad que tres familiares suyos» hayan estado trabajando en una entidad subvencionada por la Administración y le ha recordado que se cargaron dichas nóminas a ayudas cuando «esos gastos no eran subvencionables», indicó el senador.

«No me da pena de su marido sino del otro millón y medio de andaluces que siguen el paro», le recriminó a la presidenta, a la que afeó que adoptara un papel de «mártir» y «víctima». «Lo que de verdad nos importa es que su marido estaba allí, como otras muchas personas, como fantasmas que constaban en nómina de UGT y servían para justificar gastos hinchados de la actividad formativa, que permitían financiar al sindicato y quizá al PSOE», le ha afeado Aznar.

La presidenta andaluza replicó que su marido empezó a trabajar en IFES el 7 de julio de 2004 y que «lo echaron» cuando yo entré en el Gobierno andaluz en el año 2012 como consejera de Presidencia bajo el mandato de José Antonio Griñán. Añadió que su esposo es «lo que se conoce en mi tierra como un currante». «El único pecado que ha cometido es haberse casado conmigo», dijo, para añadir después que «la criatura lo que ha hecho es casarse conmigo».

El senador del PP avanzó que en los próximos días su partido llevará al juzgado el trato de favor en las contrataciones de Biodiesel Andalucía

«Usted cree que yo estoy casado con la marquesa de Villamagna», ironizó el senador del PP, quien le reprochó que «nos está pintando aquí una novela de pobrecitos», frente al agravio de otros andaluces que no lograron trabajo en empresas subvencionadas como en el caso de UGT, que además está incursa en procesos de reintegro de las ayudas.

Hasta cinco veces Aznar le preguntó a Susana Díaz si sus dos cuñados y el marido «son los únicos familiares suyos que han encontrado trabajo al calor de las subvenciones de la Junta de Andalucía». Tantas veces como la presidenta eludió contestar a la pregunta. La dirigente socialista se quejó de que haya sido citada a una semana del inicio de la campaña electoral. «Estoy aquí porque hay elecciones en Andalucía el 2 de diciembre; si hubiesen sabido la fecha exacta, me habrían citado en plena campaña», proclamó.

Fue entonces cuando el senador popular le sacó a relucir el caso de la empresa Biodiesel Andalucía, que producía carburantes con aceite reciclado, que recibió 900.000 euros en subvenciones de la Junta y otros 300.000 euros de la Diputación de Sevilla «que siempre ha estado gobernada por el PSOE», le recordó el representante de la Cámara Alta.

Aznar le exhibió una lista de 46 personas recomendadas, de las que contrataron a 30 en la citada sociedad. «La clave se pone al lado de la persona recomendada. Las que llevan el número uno son recomendaciones del presidente de la Diputación [Fernando Villalobos], las que llevan el dos eran del secretario general del PSOE de Sevilla [José Antonio Viera], las del número tres eran de Enrique Martí, entonces secretario de Organización del PSOE de Sevilla, y luego hay un misterioso número cuatro».

Los nombres que aparecían con este último número son Aurora María Moriche Ibáñez, que es hermana del marido de Susana Díaz, y Fernando Vargas, «marido de la delegada de la Junta en Sevilla», precisó el senador, quien le ha avanzado que en los próximos días llevarán al juzgado este caso sobre subvenciones y trato de favor en las contrataciones.

La presidenta confesó ignorar «cuándo llegó y cuando se fue» su cuñada de la empresa, si bien puntualizó que lo que hacía, en todo caso, era «recoger aceite con una carrito por las casas», aunque manifestó que no siente ninguna vergüenza por este trabajo. Aseguró que este asunto salió en los medios de comunicación hace años y «aparecía una hermana de mi marido recogiendo aceite usado. Es bueno que se sepa. Además, como no les pagaban el transporte por los pueblos», algunos de los empleados dejaron el empleo. «No sé por qué ni cuánto tiempo estuvo recogiendo aceite usado por las casas», zanjó.