Primer consejo de Gobierno presidido por Juanma Moreno en San Telmo y al que no acudió García Valera por motivos de salud
Primer consejo de Gobierno presidido por Juanma Moreno en San Telmo y al que no acudió García Valera por motivos de salud - E.P.
Andalucía

Relevo inesperado en la consejería clave del Gobierno del cambio en Andalucía

Juan Bravo, diputado por Ceuta, nuevo consejero tras la renuncia de Alberto García Valera, que dimite por motivos de salud después de 20 días en el cargo

SevillaActualizado:

En apenas veinte días Juanma Moreno ha tenido que afrontar su primera crisis de Gobierno. El consejero de Hacienda, Industria y Energía, Alberto García Valera, confirmaba en la mañana de este lunes al presidente de la Junta de Andalucía su renuncia, tras haber sido sometido en la última semana a pruebas diagnósticas que le han detectado una dolencia cardíaca transitoria, que según fuentes de sus departamento le obligan a mantener reposo absoluto.

La recomendación facultativa es incompatible con el ritmo que necesita el nuevo Gobierno para cumplir el compromiso de poner en marcha en los primeros cien días una cuarta parte del programa acordado por PPy Ciudadanos, según argumenta la Junta en el comunicado con el que anunció el nombramiento de Juan Bravo, diputado del PP por Ceuta, como nuevo consejero.

García Valera era el único independiente propuesto por el PP en el Gobierno de coalición. Era el fichaje estrella de Moreno para el nuevo Ejecutivo andaluz. Dejó hace un mes un suculento destino laboral en la consultora Ernst and Young para asumir una consejería clave en el cambio político andaluz. Con el aval de sus años vinculados al Ministerio de Hacienda, donde fue director general de Tributos, después de delegado especial de la Agencia Tributaria de Andalucía y delegado ejecutivo y jefe regional de aduanas, estaba llamado a ser el impulsor de la reforma fiscal anunciada por el Gobierno de coalición. De él dependía también el primer proyecto de presupuestos –tenía el mandato de terner listo el borrador en mayo– y la coordinación de la auditoría encomendada a la Intervención sobre la que se reordenará el sector público andaluz, con especial atención a las agencias públicas y la llamada administración paralela.

Apenas veinte días ha tenido para poner en marcha la nueva consejería, convirtiéndose en el consejero más fugaz de la historia de la Junta de Andalucía.

Un perfil similar

Si rápida ha sido la primera crisis en el Gobierno del cambio, más ha sido su solución. La renuncia de García Valera llevaba implícita una propuesta de candidato a ocupar la plaza. Juan Bravo es un hombre de total confianza del consejero cesante. De hecho, Bravo asistió el 22 de enero a su toma de posesión. El perfil de Bravo es muy similar al de García Valera.

Juan Bravo es licenciado en Derecho por la Universidad de Jaén, funcionario del Cuerpo Superior de Inspectores de Hacienda del Estado que ha dedicado su vida profesional al sector público, especialmente en asuntos relacionados con la fiscalidad al haber sido técnico en la Unidad de Inspección y Delitos contra la Hacienda Pública, adjunto a la dependencia de recaudación de Córdoba o delegado de la Agencia Tributaria en Ceuta. Además, desde 2015 era diputado del PPpor Ceuta, casadista por más señas, con lo que el nuevo consejero tiene algo de lo que que carecía su antecesor: experiencia en el ámbito político. Bravo sabe lo que es mantener un debate con María Jesús Montero en el Congreso de los Diputados.

García Valera, que ayer agradeció a través de un comunicado «la enorme motivación y preparación de los funcionarios», deja por tanto todo atado en la consejería, donde ya situó como viceconsejero a Jorge Ramírez López, también delegado Estatal de la Agencia Tributaria, que seguirá en el cargo. El exconsejero ha dejado planteadas líneas estratégicas «para los próximos meses» y no duda de que la gestión de Juan Bravo al frente de la consejería será «un éxito».

El Consejo de Gobierno tiene previsto rematar este martes la estructura de todas las consejerías. Lo hará tras la toma de posesión de Juan Bravo como nuevo consejero.