Valderas y Rejón, junto a Antonio Sanz en un pleno del Parlamento de 1999
Valderas y Rejón, junto a Antonio Sanz en un pleno del Parlamento de 1999 - DÍAZ JAPÓN

Presupuesto Andalucía 2019Primer veto a un presupuesto y ataque de risa de los diputados andaluces, todo en un día

Hace 25 años, IU tuvo que retirar su enmienda a la totalidad para hacerle un favor a Chaves

SevillaActualizado:

No es la primera vez que un grupo político mete la marcha atrás a una enmienda a la totalidad de los presupuestos de la Junta de Andalucía en pleno debate. Hace 25 años, Luis Carlos Rejón (IU) retiró su veto a las cuentas presentadas por el Gobierno de Manuel Chaves después de que el líder del PP-A, Javier Arenas, anunciara en el Pleno que apoyaba al portavoz de Izquierda Unida porque le había convencido. Rejón se había marcado un farol, porque en realidad no pretendía devolverle al Ejecutivo socialista el proyecto de ley.

[Consulta el documento de las 34 medidas en este enlace]

Viendo que con los votos de la derecha su veto podía salir adelante, el dirigente comunista no tuvo más salida que renunciar a su enmienda a la totalidad para que no prosperase. Eso, después de intentar por activa y por pasiva que Arenas de no le brindase el prometido respaldo. Sucedió el 22 de noviembre de 1994, en la denominada «legislatura de la pinza» (1994-1996) en la que por primera vez el PSOE gobernó en minoría después de tres mandatos de cómoda mayoría absoluta.

Arenas puso a IU ante el espejo de sus propias contradicciones con una cita de Manuel Fraga: «No se puede soplar y sorber a la vez». Su objetivo era visualizar que él era el jefe de la única oposición posible.

Ataque de risa

Pero aquella marcha atrás, recordada por la periodista Isabel Pedrote en un instructivo hilo de mensajes en Twitter, quedó eclipsada por el ataque de risa que les dio a los diputados andaluces, que fue difundido en todas las televisiones.

El presidente de la Cámara, Diego Valderas (IU), no tuvo más remedio que suspender cinco minutos el Pleno del Parlamento. En un debate cargado de tensión que duró hasta la madrugada, la entonces secretaria de la Mesa del Parlamento, Hortensia Gutiérrez del Alamo, fue incapaz de leer con fluidez los nombres de los 109 diputados para que votaran en voz alta. Le entró una risa nerviosa al llamar al parlamentario Juan Vicente Acuña, que rápidamente contagió al resto de parlamentarios.

Un año después, IU y PP tumbaron los presupuestos del ejercicio de 1996. Se los devolvieron al Gobierno. El presidente, Manuel Chaves, optó por disolver el Parlamento y convocar elecciones anticipadas. Fue el colofón a la legislatura conocida como de la «pinza».