Varios menores inmigrantes tras desembarcar en las costas andaluzas
Varios menores inmigrantes tras desembarcar en las costas andaluzas - EFE/ PAQUET

La Junta de Andalucía invierte seis millones de euros para 17 centros de menores en Marruecos

El Gobierno andaluz lleva años trabajando para evitar que los niños abandonen su país de origen

S. Benot
SevillaActualizado:

La crisis migratoria que se está viviendo este verano ha traído a 4.650 menores hasta las costas andaluzas (dato oficial al 31 de agosto), un tráfico sin precedentes. El 70% de estos menores son marroquíes y están entre 16 y 19 años. El Gobierno andaluz ha lanzado varias llamadas de auxilio al Ejecutivo central porque el sistema de protección de menores no permite hacer frente a esta demanda. Los centros que tiene la administración para cuidar a los niños que son retirados de sus padres -en estos centros es donde se acoje también a los inmigrantes porque antes que nada son menores sin padres- están colapsados a pesar de los créditos extraordinarios de la Hacienda andaluza, ya van más de 48 millones de euros, y del refuerzo de personal.

En este contexto, el Gobierno andaluz lleva meses trabajando con el Ejecutivo central y con Marruecos para que los niños marroquíes que llegan solos a España, generalmente en pateras, puedan ser devueltos de manera rápida a su país de origen. Se trata de un protocolo que se aplicará uno a uno a los menores siguiendo, además, los criterios de la Fiscalía.

La presidenta de la Junta ha explicado que muchos de estos menores vienen a España engañados por las mafias que trafican con personas, les presentan una vida que no se corresponde con la realidad y los obligan a jugarse la vida en el Estrecho o en el Mar de Alborán. También es cierto que hay muchos menores que vienen a Europa en una especie de «erasmus». Sus familias los envían previo pago a las mafias, buscando una mejor educación para ellos pero no en una situación desesperada. Llegan en las pateras y con destino definido que puede ser Francia, Alemania o Suecia, uno de los países de «moda». Son las familias más pudientes de Marruecos. Una nueva forma de inmigración.

Los discursos oficiales de todos los partidos políticos pasan por defender que la inmigración ilegal se frena en los países de origen. Andalucía ha sido siempre firme defensora de este principio y por eso lleva años de cooperación internacional con Marruecos. Hay muchos programas con el país vecino (todos los presidentes de la Junta han visitado en varias ocasiones el reino alauí) pero uno de los principales es el destinado a menores.

En la última década, Andalucía ha invertido seis millones de euros (5.909.560) a través de programas de intervención con distintos proyectos para mejorar la acogida de menores en situación de dificultad. En total, se han construido o reparado 17 centros de acogida de menores en las provincias de Tánger-Tetuán-Alhucemas, la región oriental y la provincia de Ouazzane, muchos de los cuales proceden de los antiguos que creó el Protectorado español en la zona. Unos están destinados a los menores de 5 años y el resto para los niños entre 5 y 16 años.

Con estos fondos, la Junta también ha reforzado la descentralización de los servicios de la Entraide Nationale (el departamento del Gobierno de Marruecos destinado a la Cooperación Nacional) y ha financiado la formación específica del personal de las asociaciones o las instituciones que trabajan con los menores.

El objetivo de todo este trabajo, según ha explicado la Consejería de Igualdad que dirige María José Sánchez Rubio, es que los niños no tengan que abandonar su país y para ello se ha exportado el modelo de acogida de Andalucía.

Así, los centros son relativamente pequeños con personal especializado, abandonando los enormes centros que había para acoger a los niños de la calle. También se ha formado a los monitores que los atienden que son ya personal especializado y no meros cuidadores sin formación.

Eso sí. La Junta no interviene en ningún momento en la acogida de los menores en Marruecos. Construye los centros, forma al personal y da asistencia técnica pero no interviene con los niños. Hay centros que son gestionados por organizaciones no gubernamentales y otros por la Entraide Nationale.

La cooperación andaluza no termina con estos centros sino que también se está trabajando para transformar los Dar Attaliba, los antiguos centros de caridad, en casas para la educación y la formación profesional de los menores huérfanos de manera que no queden desamparados por el Estado al cumplir la mayoría de edad. Un ejemplo es el entro Mosayco Mediterráneo que obtuvo financiación para un proyecto en Chauen en formación de orfebres y joyeros en el que colabora la Entraide Nationale.