Aspecto del Salón de los Espejos de San Telmo donde se celebró la toma de posesión del nuevo Gobierno
Aspecto del Salón de los Espejos de San Telmo donde se celebró la toma de posesión del nuevo Gobierno - J.M. Serrano

Cambio de carteras en el Gobierno andaluz

La Junta lleva paralizada desde hace semanas sin firmas de expedientes y con los funcionarios de libre designación esperando destino

SevillaActualizado:

Los flamantes consejeros del nuevo Gobierno andaluz pisaron este martes por primera vez el Palacio de San Telmo para tomar posesión de sus cargos e iniciar un nuevo tiempo político en Andalucía. Era el primer acto de Juanma Moreno como presidente andaluz en un Salón de los Espejos abarrotado como en los mejores tiempos del PSOE, que no han sido precisamente los últimos años. Había que dejarse ver cerca de quien ostenta ahora el poder.

Por eso era importante su mensaje. El presidente andaluz no quiere un Gobierno partido por la mitad y por eso defendió la «solvencia» de todos sus consejeros de los que dijo sentirse «orgullo» como si a todos los hubiese elegido él. Claro que para evitar susceptibilidades, Moreno destacó «el esfuerzo y la generosidad de Ciudadanos y el PP para sortear los numerosos obstáculos» que han tenido hasta conquistar San Telmo.

Un dato relevante a tener en cuenta es que el único líder nacional que asistió a esta toma de posesión fue, curiosamente, el número dos de Ciudadanos a nivel nacional, José Manuel Villegas, su secretario general y quien ha llevado una buena parte del peso de las negociaciones. Ni rastro de la cúpula nacional del PP.

Moreno alabó la «experiencia» de sus once consejeros y les dio las primeras clave de lo que quiere que sea su mandato: nuevo estilo de Gobernar con el arma más poderosa, «el diálogo», una palabra que replicaban poco después todos los nuevos miembros del Gabinete en sus primeras declaraciones ante los medios de comunicación. También les advirtió que será exigente y los conminó a disfrutar del día —lleno de emociones y acompañados por sus familias— porque, a partir de este miércoles, tendrán que ponerse el «mono de trabajo».

Si todo eran sonrisas y parabienes, la composición del Ejecutivo no ha sido fácil. Es más, el propio presidente llamó a algún consejero el mismo lunes a las 11.45, es decir, quince minutos después de la hora prevista para darlo a conocer ante los medios de comunicación. Acompasar los perfiles a las carteras disponibles y seleccionar al personal respetando la paridad ha complicado la ya de por sí difícil tarea. Sobre todo porque es la primera vez que el PP andaluz alcanza el poder y hay muchos que esperaban su ascenso a los altos mandos de la Junta de Andalucía. De hecho, muchos lo esperan todavía ya que hay que nombrar a los segundos niveles.

Una tarea que lleva Ciudadanos más adelantada que el PP, tal vez porque tenga más banquillo del que tirar y eso dificulta la selección de personal al tener las manos menos libres. De hecho, el presidente de la Junta no cuenta ni con un servicio de protocolo en San Telmo. La anterior directora se jubiló y su plaza fue ocupada por el jefe de protocolo de la Diputación, que conocía a Susana Díaz desde niña. Ahora se ha vuelto a la institución provincial aunque acudió este martes para organizar el acto de toma de posesión.

La tarde del martes fue intensa en llamadas de teléfono. Muchos esperan esa llamada y quienes tienen que hacerla deben darse prisa. El sábado hay Consejo de Gobierno y deberá aprobarse el nombramiento de los segundos niveles. Claro que la gestión copa ya la agenda del nuevo presidente que se trasladó ayer tarde a Madrid para asistir este miércoles a la inauguración de Fitur, donde estará acompañado de Juan Marín en sus competencias como consejero de Turismo.

Cambio de carteras

La liturgia del traspaso de poderes continuó durante toda la jornada del martes cuando los nuevos consejeros acudieron a sus respectivas consejerías a recibir de manos de sus antecesores los papeles clave de las mismas. Sonrisas, fotos y alguna anécdota salpicaron un traspaso que el Gobierno saliente ya ha empezado a digerir. No le queda otra sobre todo mirando la soledad de sus gabinetes, ya casi desiertos por el cese automático de su personal de confianza.

Tratando de quitar gravedad al momento, el vicepresidente saliente, Manuel Jiménez Barrios, recibió en su despacho de San Telmo —que ya es de Juan Marín— al líder naranja y a Elías Bendodo, el otro hombre fuerte del Gobierno que se van a repartir sus competencias, «han hecho falta dos para echarme», decía con sorna quien mantiene, además, unas buenas relaciones con ambos y será el encargado de las negociaciones futuras entre el Ejecutivo y el PSOE.

Sobre la mesa, un importante volumen de papeles: La cuenta general de la Junta de 2017 remitida a la Cámara de Cuentas, avance de la cuenta general de 2018, Presupuesto de la Junta de 2018 prorrogado, organigrama de la Consejería de Presidencia, decretos de estructura, orden de delegación de competencias, ejecución presupuestaria de 2018, programación económica de 2018, normativa del Consejo de Gobierno.

Una amplia documentación que no fue igual en todos los departamentos y quizás no por mala fe. Porque lo que sí quedó claro es que la Junta lleva paralizada desde hace más de tres semanas cuando ya el pacto PPy Cs se veía inevitable. Hay altos funcionarios que no han querido firmar documentos, «no voy a condicionar a los que vengan», decían algunos. Otros tal vez han optado por los brazos caídos hasta que haya nuevo reparto de tareas. Porque en San Telmo, por poner un ejemplo, la mayor parte del personal está allí por libre designación.