Inauguración del centro penitenciario de Málaga II
Inauguración del centro penitenciario de Málaga II - EFE
CÁRCEL

La prisión de Archidona ya es una cárcel

El Centro Penitenciario Málaga II abre tras un período transitorio como centro de inmigrantes que se saldó con un suicidio en sus celdas

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La prisión de Archidona ya es una cárcel. Este lunes ha sido inaugurada como tal por el secretario de Estado de Seguridad, José Antonio Nieto, que ha destacado que se ha cumplido el compromiso de poner en marcha este centro «a finales de febrero o primeros de marzo», después de pasar cuatro años totalmente construida y cerrada, sin ponerse en funcionamiento.

Las instalaciones van a incorporar en esta primera andadura parcial unos 200 trabajadores. No estará totalmente en marcha hasta dentro de un año y medio o dos años, como ha afirmado el propio secretario de Estado. Tiene capacidad para más de un millar de personas en las 1.008 celdas que hay construidas en los 12 módulos edificados, de los que sólo cuatro están disponibles.

Entra en funcionamiento tras un polémico período en el que se convirtió en un centro de internamiento para 507 inmigrantes argelinos a finales de pasado noviembre. El Gobierno se vio obligado a habilitar esta cárcel como un lugar temporal de acogida ante la llegada masiva de pateras a las costas de Murcia. «Se hizo para evitar problemas mayores en Almería y Murcia», ha justificado Nieto.

Suicidio

La medida provocó una importante presión social, que tuvo sus momentos más crudos cuando los internos comenzaron a generar destrozos y cuando, en medio de las deportaciones de los ingresados a Argelia, uno de ellos se suicidó en una de las celdas.

Los destrozos pusieron en duda los plazos dados por el Gobierno para su puesta en marcha. Ha habido que hacer una inversión que no está aún cuantificada en su totalidad, según el secretario de Estado, para poder habilitar la prisión para el uso que fue construida en 2013 y cuyo proyecto fue presentado por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero entre 2009 y 2010.

Protestas

Los inmigrantes allí confinados se rebelaron cuando supieron que iban a ser deportados, arrojaron colchones por las ventanas, rompieron cristales o camas en medio de una protesta. Surgieron las dudas en el municipio que ve esta cárcel como una oportunidad económica y surgieron los apremios.

En la puerta, los sindicatos más representativos de los funcionarios de prisiones protestaron porque la prisión no se pone en marcha acabada al cien por cien. José Luis Pascual, presidente de Acaip (el sindicato mayoritario) ha explicado durante esta concentración que en algunos de los módulos faltan servicios básicos, como electricidad o teléfono. Deficiencias que los sindicatos creen que deben estar subsanadas antes de haberse anunciado la puesta en marcha.