Manuel Alcántara abraza a José Luis Garci en 1998, durante la presentación del libro «Vuelta de hoja»
Manuel Alcántara abraza a José Luis Garci en 1998, durante la presentación del libro «Vuelta de hoja» - Ernesto Agudo
Cultura

El poema inédito con el que Manuel Alcántara se despidió de su amigo José Luis Garci

«No sé que va a ser de mí el día que yo me vaya y él no se quiera venir» escribió el poeta malagueño en unos versos ahora recogidos por la Fundación Unicaja

MálagaActualizado:

Entre las múltiples amistades de las que se supo rodear Manuel Alcántara, el cineasta José Luis Garci ocupaba puesto de podio. Se habían conocido en 1973, durante un almuerzo en un local madrileño denominado «La tortuga». Debieron de caerse bien en el acto porque aquella cita no terminó hasta bien entrada la madrugada después de degustar alguna que otra consumición.

Esa amistad trabada entre conversaciones sobre deporte, libros, películas y la vida continuó en el tiempo. Garci fue de los últimos amigos que pudo ver al genial poeta y articulista, al que denominaba «el príncipe de los renglones», según dejó escrito en una Tercera de ABC. El sábado anterior al funesto Miércoles Santo en el que Alcántara decidió que sería mejor otear el mar desde el cielo, el director lo visitaba en su casa acompañado del arquitecto Salvador Moreno Peralta. «Gracias por venir a verme después de muerto», le agradeció

No sería la última despedida. Este martes se ha conocido que el escritor malagueño le dedicó un poema a su «hermano mayor electo». Unos versos inéditos con sabor a despedida que jalonan la antología titulada «Llave de los recuerdos» que acaba de editar la Fundación Unicaja como compendio coherente y homenaje a toda la trayectoria poética del maestro.

Alcántara, seguro, era más popular por las columnas que publicaba en medios de comunicación, pero él se sentía poeta. Empezó a escribir en la década de los 50 recién llegado a Madrid y pronto comenzaron los reconocimientos. La poesía le acompañó siempre. «Se puede ser expresidente del Gobierno, pero no se puede ser expoeta», afirmaba. Y ese aserto lo llevó a sus últimas consecuencias.

Estuvo escribiendo hasta el final y aún la familia sigue buscando por su casa textos no conocidos. Sus propios artículos tenían un ritmo poético y, como ha expresado el director de la Fundación Alcántara, Antonio Pedraza, había incluso quienes se dedicaban a buscar los «gazapos poéticos» que los trufaban.

Aunque no se tiene certeza exacta de cuándo pudo escribir Alcántara el poema titulado «El tiempo», sí parece claro que debió de ser en los meses finales de su vida. Francisco Ruiz Noguera, encargado de la elaboración de esta antología «autorizada» (comenzó a confeccionarse el año pasado bajo la supervisión del propio autor) conjetura que se escribió en 2018.

Presentación de la antología de Manuel Alcántara editada por la Fundación Unicaja
Presentación de la antología de Manuel Alcántara editada por la Fundación Unicaja - F. Silva

En él, como en toda la obra del malagueño, la muerte como tema principal. Algo que tampoco tiene mucho mérito: «estuvo hablando de la muerte desde que tenía 20 años», ha reído recordando su hija, Lola Alcántara, durante la presentación. Rememorando, a modo de ejemplo, que siendo ella muy jovencita le dedicó un libro. «Para mi hija Lola, para cuando me pase todo el tiempo», glosó.

Pero en este caso, sin duda, los versos del genial poeta cobran otro significado. En ellos, reflexiona Ruiz Noguera, está toda su poesía. Su sentido de la temporalidad, su existencialismo. «Recoge la situación vital por la que pasa, pero sin renunciar a la poesía», ha afirmado. A continuación, reproducimos el poema dedicado a su amigo.

El tiempo

(A José Luis Garci)

Yo no sé qué voy a hacer

cuando se me vaya el tiempo

y no pueda irme con él

Tengo los días contados

y él ha perdido la cuenta

del futuro y del pasado.

El tiempo siempre es presente

y pasa mientras se queda,

por eso nunca se entiende.

Jamás es pronto o después.

Por más que pasen los años

no pasa el tiempo por él.

Ni lo pierdas ni lo ganes,

el tiempo sabe que tiene

todo el tiempo por delante.

No sé qué va a ser de mí

el día que yo me vaya

y él no se quiera venir