Captura de la persecución de este lunes en la playa de Sabinillas - ABC
NARCOTRÁFICO

Un guardia civil fuera de servicio detuvo al piloto de la «narcolancha» de Manilva

Salió corriendo detrás del sospechoso y lo persiguió por el paseo marítimo, hasta que lo arrestó junto a una pareja de compañeros del dispositivo de tierra

MálagaActualizado:

Estaba con su familia en la playa. Es guardia civil y se encontraba en sus días de asueto. Había decidido pasar una jornada de baño, pero el deber lo llamó. Sobre las 18.00 horas del pasado lunes, cerca del Puerto de la Duquesa en el núcleo de Sabinillas en Manilva, una lancha se aproximaba a toda velocidad a la arena. La sobrevolaba el helicóptero de la Policía Nacional de cerca. El agente fuera de servicio se alertó, como todos los bañistas, y siguió atento la escena para ver lo que ocurría. Lo hizo hasta el punto de convertirse en pieza clave en la detención del piloto de esta embarcación de supuestos narcotraficantes.

La «goma» varó en la arena y el patrón salió corriendo por la playa. El helicóptero seguía su posición de cerca y levantaba polvareda cerca de una zona peatonal. Pudieron ver como uno de los bañistas, al ver que el supuesto narco huía a la carrera tras saltar de la nave, arrancaba a perseguirlo a la carrera. El sospechoso se metió en el paseo marítimo con el bañista detrás tratando de darle alcance. Allí se cruzó una de las patrullas del dispositivo de tierra. Una pareja de la unidad de Fiscal y Fronteras de la Guardia Civil, que se sumó al agente fuera de servicio y efectuó la detención.

El Sistema Integral de Vigilancia Exterior (SIVE) de las costas detectó al sospechoso en alta mar, junto a otra embarcación. Tras alertar de las maniobras de ambas lanchas, se avisó al servicio aéreo que estaba de guardia en ese momento.

«Nave nodriza»

Al detectar al helicóptero comenzaron la huida. La «goma» que estaba dispuesta para cargar, presuntamente, el hachís cogió rumbo en dirección a Marruecos y la que estaba suministrando spuestamente combustible se marchó hacia las costas españolas con el helicóptero sobrevolándola. Se trataba de una «nave nodriza» cargada con una veintena de tanques de combustible.

La embarcación intentó escapar de la presión policial, pero en tierra se organizaba a las patrullas para esperar la llegada. La lancha llegó ante la mirada atónita de los bañistas y uno de ellos resultó ser un aliado clave de los efectivos desplegados. Aquel agente fuera de servicio fue «siempre fiel a su deber, sereno en el peligro y desempeñando sus funciones con dignidad, prudencia y firmeza», como dicta el artículo 5 de la Cartilla de la Guardia Civil, que data del 29 de julio de 1852, y sigue vigente en la actitud de muchos miembros del Cuerpo, como el agente en Manilval.