Ricardo Arranz, propietario de Villa Padierna Palace
Ricardo Arranz, propietario de Villa Padierna Palace - F. SILVA
TRIBUNALES

El fiscal pide dos años de cárcel al dueño del hotel Villa Padierna

Acusa a Ricardo Arranz de un delito de coacciones al dueño de los centros de belleza al que cedió locales para explotación en sus hoteles

MálagaActualizado:

La Fiscalía solicita dos años de prisión para Ricardo Arranz, propietario del hotel Villa Padierna Palace. Le acusa de un delito de coacciones hacia Ángel Doménech, antiguo colaborador de su empresa en el área de salud. Este empresario fue quien llevó en 2012 los centros de belleza y salud a los enclaves hoteleros de Arranz en Benahavís y Carratraca. El escrito de acusación remitido al Juzgado de Instrucción 5 de Marbella para que abra un procedimiento penal desestima los delitos de apropiación indebida y el de revelación de secretos, que sí mantendrá la acusación particular. Las hostilidades entre ambas partes vienen por un duelo de querellas cruzadas.

La colaboración entre ambos comenzó en 2012. Villa Padierna cedió la gestión de su área de «wellness» en los dos hoteles en Málaga a la empresa BDB Wellness, antes SOS Belleza Consulting, que gestionaba el propio Doménech. Sin embargo, en 2014 la compañía de Arranz decidió romper «unilateralmente» los acuerdos. Según ellos, el colaborador le debía pagar al empresario el 25 por ciento de los ingresos totales.

Acusación particular

Los abogados de BDB piden, al margen de la solicitud del Ministerio Público, cuatro años de prisión para Arranz por apropiación indebida. Según la versión del supuesto agraviado, Villa Padierna se quedó con todo su material, sin previo aviso y sin dar opción a retirarlo. También ordenó entonces, aseguran, que se procediera a la prohibición de entrada en los hoteles al personal que trabajaba en dichas instalaciones y a los representantes de su empresa. Algo que Arranz niega. Además, exigen para el hotelero que acogió a Michelle Obama una pena de tres años por el delito de coacciones, que la Fiscalía sí aprecia, pero rebaja la pena solicitada en un año de prisión.

La acusación particular, en este caso, también pide una pena de tres años por un delito de revelación de secretos. «Se quedó con los ordenadores de los médicos y también con dos personales, uno de ellos el mío propio. Aportamos un informe de la Guardia Civil en el que se determina que han sido violados y manipulados», explica Doménech. Sin embargo, el Ministerio Público en su escrito de acusación tampoco estima este delito. Los abogados piden una multa total para Arranz de 73.000 euros —20 euros diarios durante diez años— por estos tres delitos.

«Me estaba robando», contesta Ricardo Arranz. El propietario de Villa Padierna asegura que Ángel Doménech exigía a los clientes «pagos en efectivo» o con tarjeta para burlar la fiscalización del hotel. «Era para no declarar los ingresos», recuerda Arranz, que añade que «las quejas de los clientes llegaban a diario por este tipo de exigencias, hasta que el director se hartó». Acusaciones que Doménech niega.

Expulsión

El dueño del hotel asegura que se le dio 20 días para que presentara cuentas y que ante la pasividad del colaborador decidieron actuar. Ángel Doménech asugura que es falso, que no exite ninguna comunicación de esos plazos e insite en que el cierre se hizo de forma «unilateral» como afirma el auto.

En ese punto, Arranz se presentó en los locales que gestionaba la empresa de Doménech con una notaria de Estepona. Según la versión del dueño de Villa Padierna se levantó acta de todo lo que había allí. Al día siguiente, Doménech se presentó con notarios en ambos hoteles para constatar que se le había cerrado el acceso.

Las acusaciones entre ambas partes están los juzgados, en los que se lleva pleiteando ya durante cuatro años. Por un lado, se tendrá que resolver el procedimiento que Villa Padierna tiene contra BDB Wellness. Al margen, también se tiene que decidir un procedimiento civil-mercantil en el que Doménech reclama dos millones de euros de indemnización al hotel por pérdidas sufridas a raíz de la rescisión del contrato. Las estimaciones de los abogados de BDB Wellness estiman que hay daño emergente de 600.000 euros y un lucro cesante de casi 1,5 millones.