Manifestación en Teba pidiendo la declaración de zona catastrófica para los municipios de las riadas
Manifestación en Teba pidiendo la declaración de zona catastrófica para los municipios de las riadas - FRANCIS SILVA
INUNDACIONES EN MÁLAGA

«A Teba se la respeta»: el grito de guerra de la «zona cero» de la riada antes de ir a Madrid

Más de 2.500 personas se manifiestan exigiendo al Gobierno de Sánchez que declare ya la zona catastrófica

MálagaActualizado:

El sol volvió a lucir ayer jueves en la comarca de Antequera. Al fin. El miércoles por la noche, sólo una semana y media después de aquella terrible e histórica tromba que derramó hasta 400 litros en pocas horas, la lluvia había vuelto a anegar caminos y carreteras. Se reproducía de nuevo el terror de los vecinos a que el cielo volviese a caer sobre sus cabezas.

Cuando aún quedan numerosos y visibles vestigios del desastre que costó la vida de un bombero y devastó la zona. El pueblo de Teba, todavía sin agua corriente; el barro, presente en cualquier rincón; los tranquilizantes, en cada mesita de noche:no hay otra manera de poder conciliar el sueño. Y sobre todo, cuando todavía hay centenares de vecinos que han de pernoctar en casas alquiladas o de familiares porque no han podido regresar a sus inutilizadas casas.

Afortunadamente, la cosa esta vez no fue a mayores. Salió el sol por Todos los Santos y en Teba —junto con Campillos una de las localidades más afectadas por la riada del fin de semana del 20 de octubre— en torno a 2.500 personas de ambas localidades abarrotaron sus calles por la tarde pidiendo ayuda.

No importó el cansancio de días de encierro y de protestas. «Teba unida» y «A Teba se la respeta» eran los gritos unánimes de protesta durante la marcha que acabaron con las palabras de los alcaldes. Era la penúltima de las acciones de reivindicación de un territorio que se ha levantado en pie de guerra soliviantado por la exasperante calma con que la administración central se está tomando su tragedia.

«Lo hemos perdido todo. Casa y trabajo. Llevamos once días sin poder ir a trabajar. Y va a costar mucho recuperarse sin ayuda». María de los Ángeles, 40 años, vecina de Teba, explica a ABC cuál es el estado de ánimo que ha llevado a los perjudicados por la inundación a movilizarse unidos desde que vieron que la colaboración del Ejecutivo central iba a tardar en llegar.

«Es que no podemos fiarnos». Remata el alcalde tebeño, Cristóbal Corral, que recuerda que el propio presidente, Pedro Sánchez, prometió sólo un día después de las inundaciones que el siguiente Consejo de Ministros (26 de octubre) pondría en marcha un paquete de medidas económicas para comenzar a arreglar el desaguisado. Se celebraba en Sevilla; era la ocasión propicia. Pero la frustración fue tremenda. El consejo se fue de vacío.

Por ello tras ese mismo viernes decepcionante comenzaron las protestas. Fruncieron el ceño las mismas localidades en las que se hicieron virales los videos de emocionada despedida a los miembros de la Unidad Militar de Emergencias (UME) o del Infoca que habían ayudado a arreglar la hecatombe.

Encierro

Cerca de un centenar de vecinos de Teba se encerró en una de las iglesias del pueblo. Se han cortado carreteras y se han hecho manifiestos conjuntos. Y ayer, acabada la manifestación de Teba, en torno a una decena de autobuses salió en dirección a Madrid.

En las puertas del Congreso de los Diputados todos sus viajeros, alcaldes incluidos, se concentrarán hoy. El objetivo, presionar al Gobierno para que declare de una vez la zona como afectada gravemente por emergencia de protección civil (antigua figura de zona castastrófica) y puedan empezar a articularse las ayudas que necesita la zona para poder levantarse.

Ésa ha sido la promesa esta semana del titular de Interior, Fernando Grande-Marlaska, y también de la presidenta de la Junta andaluza, Susana Díaz, preocupada por la erosión que la revuelta de esta comarca pudiera suponerle de cara a las inminentes elecciones autonómicas a las que ha de hacer frente.

Hasta el momento, la administración autonómica ha sido la única en mover ficha con la aprobación de 37,7 millones para hacer frente a las primeras obras de emergencia en caminos y carreteras de su competencia. «No se ha empezado a pasar de las promesas a los hechos hasta que no hemos presionado», lamenta el regidor de Campillos, Francisco Guerrero.

Pero esa cifra se queda corta. Las estimaciones realizadas por los Ayuntamientos se refieren a que la cifra de daños rondará al menos los 128 millones de euros. Se han perdido infraestructuras, pero también trabajo, y mucho.

El agua se llevó por delante muchas cabezas de ganado. No se puede acceder a las cooperativas que forman parte del escaso tejido productivo. La zona, eminentemente agrícola, ha visto perder el comienzo de la campaña de la aceituna.

Por ello también se ha solicitado a la Junta un plan de empleo y al Gobierno que rebaje el requisito de las 35 peonadas necesario para poder cobrar el subsidio agrario. «Ante una catástrofe humanitaria como la que hemos sufrido sólo solicitamos el auxilio de nuestro país; si no nos lo dan, seguiremos en la lucha», advierte el alcalde de Teba antes de embarcar hacia Madrid.