Agentes de la Policía Científica, en busca de pruebas en el lugar del asesinato
Agentes de la Policía Científica, en busca de pruebas en el lugar del asesinato - Efe
Sucesos Granada

El Chelines: «Se tiró para mí como un loco, fui a pegarle con la pistola y se disparó»

El acusado de asesinar de un tiro en la cabeza a su sobrino en Granada ha sostenido en el juicio que pensó que el joven se había mareado por golpearle con el arma

GranadaActualizado:

«Se tiró para mí como un loco, fui a pegarle con la pistola y accidentalmente el arma se disparó», ha asegurado 'El Chelines', un hombre de 54 años acusado de asesinar a su sobrino de un tiro en la cabeza. Un suceso que tuvo lugar en Granada, concretamente en el barrio de Cartuja, el 22 de febrero de 2017. Dos años después, el presunto autor del crimen ha testificado en el juicio, que se ha celebrado este lunes en la Audiencia Provincial de Granada.

El acusado L.C.E. ha declarado en el edificio de la Real Chancillería de Granada, frente al cual se han concentrado para pedir «justicia» al grito de «asesino» familiares y amigos del joven de 27 años que falleció a causa de un disparo tras una discusión con la pareja y la hija del presunto asesino. 'El Chelines' se ha defendido esgrimiendo que su sobrino, sin antecedentes penales, reaccionó «de forma agresiva» cuando fue a pedirle explicaciones.

Familiares y amigos de la víctima se han concentrado este lunes a las puertas de la Audiencia de Granada.
Familiares y amigos de la víctima se han concentrado este lunes a las puertas de la Audiencia de Granada. - EP

Según ha expuesto el acusado durante su declaración, el día del suceso recibió varios mensajes que afirmaban que su sobrino había propinado «una paliza» a su mujer y su hija. «Irritado», sin contratar con ellas ese extremo, fue en busca del joven en su coche tras coger una pistola por seguridad: «Cuando vas a una pelea, no sabes lo que te puede esperar», ha afirmado.

«No tenía intención de hacerle daño. [...] Desde el mismo coche lo podía haber hecho», ha insistido, pese a que testigos presenciales declararon que el disparo se produjo desde una furgoneta en marcha: «Yo quería hablar con él». El acusado ha señalado que cuando fue a pedirle explicaciones en un banco de la vía pública donde se encontraba, el joven reaccionó de forma agresiva: «Se me tiró como un loco, no me esperaba la reacción de él. […] Me tiré a pegarle con la pistola en el hombro y accidentalmente el arma se disparó».

Un mareo atenuante

El acusado se enfrenta, a petición de la Fiscalía, a 22 años de cárcel por un delito de asesinato y otro de tenencia ilícita de armas, además de una indemnización de 99.000 euros por daños morales a la madre. Sin embargo, él ha mantenido en el juicio que se dio cuenta de lo ocurrido cuando vio la sangre, pues inicialmente pensó que su sobrino se había mareado por el golpe, según ha recogido la agencia Europa Press.

Su defensa ha expuesto que, tras los hechos, la familia del acusado tuvo que abandonar la ciudad, pues «entraron en sus viviendas, las ocuparon y les quemaron vehículos», de modo que, aunque su intención era entregarse en el momento, no lo hizo hasta confirmar que estaban a salvo. Cuando se presentó ante la Policía, se confesó autor de un hecho por el que ha ingresado 10.000 euros en una cuenta judicial en concepto de reparación del daño.

Por todo ello, su defensa solicita cinco años de cárcel por homicidio con las atenuantes de arrebato, entrega a la Policía y confesión. La acusación particular, que ejerce la progenitora de la víctima, eleva su petición a 27 años de prisión y 150.000 euros de indemnización. El juicio se celebrará hasta el viernes en la Sección Primera de la Audiencia Provincial.