Rafael Gómez en un descanso del Pleno de octubre de 2013, tras haber sido condenado en el «caso Malaya»
Rafael Gómez en un descanso del Pleno de octubre de 2013, tras haber sido condenado en el «caso Malaya» - V. Merino
Política

Punto y final al partido de «Sandokán» en Córdoba

Unión Cordobesa anuncia que no concurrirá a las Municipales y liquidará la formación en unos meses

CórdobaActualizado:

Se acabó el experimento político de Rafael Gómez «Sandokán». El partido Unión Cordobesa, tras ocho años y medio de andadura en los que alcanzó logros tan relevantes como convertirse en la segunda fuerza política en 2011, será liquidado en unos meses y no concurrirá a los próximos comicios. El anuncio se produce apenas unos días después que su fundador saliera de la cárcel con el tercer grado penitenciario.

Desde la puesta en libertad de Gómez se había especulado con la posibilidad de que UCOR siguiera en política, aunque ya sin el empresario al frente por imposibilidad legal -está inhabilitado para ejercer cualquier cargo público, pero lo insinuó a poco de abandonar la cárcel-. Rafael Serrano, el último rescoldo de UCOR como único concejal de la formación independiente en Capitulares, acaba de despejar la incógnita: Unión Cordobesa «no se va a presentar a las próximas elecciones municipales». El cuento se acabó.

Serrano se ha mostrado sincero a la hora de explicar los motivos de la liquidación de UCOR. «El escaso apoyo en las elecciones [de 2015] y en los sondeos tampoco teníamos respaldo de los cordobeses», ha dicho en rueda de prensa. Esa es, sin embargo, sólo una parte de la realidad. En el fondo subyace la condena a Rafael Gómez por sus deudas con Hacienda, un asunto que Serrano ni siquiera ha comentado. De hecho, el aún portavoz de UCOR tan sólo ha citado una vez a su patrón para agradecerle «la oportunidad y por confiar en mi».

A la derecha

Queda ahora por dilucidar a dónde irán a parar los 8.227 votos que obtuvo UCOR en las pasadas elecciones. Serrano lo tiene claro: a cualquiera que no forme parte del actual tripartito. En sus propias palabras, «como última acción de UCOR pido a los ciudadanos que voten por el cambio». ¿Qué significa eso? Serrano no esconde su inclinación a la derecha. «Eso significa no votar a Podemos, IU o PSOE», ha explicado.

Serrano, de momento, aspira a volver a su puesto de trabajo -se encuentra en excedencia-, «salvo que me hagan una propuesta que cuadre con mi ideología». El portavoz de UCOR se ha dejado querer por si alguna formación política, de nuevo o antiguo cuño, apuesta por contar con él.

Los hitos de UCOR

Durante estos poco más de ocho años, desde que el partido se fundó en diciembre de 2010, UCOR, y sobre todo Rafael Gómez, han protagonizado notables éxitos, como también enormes fracasos. En las Elecciones Municipales de 2011, UCOR fue un huracán que sorprendió a propios y extraños. Sus 24.805 votos de entonces le permitieron colocarse como segunda fuerza política de la ciudad, superando por un puñado de votos a toda una potencia política en Córdoba como Izquierda Unida.

Mucho antes de eso comenzaron los problemas de «Sandokán» con la justicia: en 2006 fue detenido dentro de la «Operación Malaya», aunque su condena llegó finalmente por varios delitos fiscales. En 2013 la deuda de Rafael Gómez con Hacienda se acercaba ya a los 90 millones, que al final se han convertido en 112 millones -y más de cinco años de cárcel- que el empresario no ha pagado ni tiene visos de hacerlo: quiere dedicar su pensión a saldar su obligación con la justicia.

Y llegó la caída. En las Elecciones Municipales de 2015 Rafael Gómez obtuvo su acta de concejal, a la que renunció antes de que se formalizara la Corporación. El descalabro de UCOR fue tal (pasó de liderar la oposición con cinco concejales a carecer de grupo propio con un solo sillón) que Gómez, acostumbrado al todo o nada, prefirió dejar el cabildeo en manos de su segundo, Rafael Serrano. El mismo que acaba de anunciar la disolución del partido para antes de finales de año mientras «Sandokán» espera, a sus 75 años, cumplir su pena en las ventajosas condiciones que le permite el tercer grado, pero ya sin líos de política.