Bellido, en su colegio electoral
Bellido, en su colegio electoral - Valerio Merino
El dedo en el ojo

Un nuevo día

Y si Bellido no cumple, se le retira el apoyo

CórdobaActualizado:

Hace tiempo que en España ha dejado de resolverse en un acto único cualquier elección que se celebre. El votante deposita su voto en la urna y después han de ser los partidos los que establezcan los pactos necesarios para alcanzar el gobierno, sea éste nacional, regional o municipal. Dijimos adiós a los gobiernos en solitario para adentrarnos en el juego del toma y daca que finalmente junte a los que Dios cría. Así ha ocurrido en nuestra ciudad una vez hecho el recuento de los escrutinios emitidos anoche.

Los resultados ya los conocerá el lector: el PP de Bellido supera al PSOE de Ambrosio y tiene la oportunidad de gobernar apoyado presumiblemente por Ciudadanos y Vox. Eso dicta la lógica aunque ésta, en política, se ausente algunas veces. Lo digo porque también suma PSOE con IU y Cs, aunque es de esperar que esa combinación bizarra no se diera nunca. Pero, ya digo, en política nunca se sabe… Si se impusiera la lógica, estos próximos cuatro años tendríamos a un gobierno de centro-derecha bajo la modalidad de un «pacto a la andaluza». Y eso no será bueno ni malo, sino todo lo contrario.

Se terminó el gobierno de «Los Roper», ese que conformaban Ambrosio y García que aunque era mal avenido hacía gracia. Es de suponer que a partir de ahora el gobierno que conforme Bellido se dedique menos a las cuestiones ideológicas y se centre más en lo que los cordobeses demandan realmente. Ya se lo espetó a la alcaldesa en uno de aquellos debates que se celebraron en campaña. La redenominación de las calles deberá pasar a un segundo plano para, efectivamente, centrarse en lo necesario e importante. Y también llegará el momento de pedir cuentas al popular si no es capaz de bajar los impuestos como prometió. Será necesario recuperar el buen tono con empresarios, comerciantes y cofradías y recuperar la normal convivencia entre todos los cordobeses.

La señora Ambrosio pidió a los cordobeses durante la campaña que apoyaran el proyecto que se inició hace cuatro. Se ve que los ciudadanos no han comprado esa idea y han optado por premiar otras opciones. Lógico.

Tanto sectarismo no resuelve el día a día de las personas y por eso los cordobeses e han decantado por otras opciones. Bienvenido sea el cambio. Se abre, por tanto, una buena oportunidad para volver a tocar la realidad con los dedos de la administración que, esperemos, debería tener una sensibilidad más pegada a las auténticas necesidades.

En el resto de la provincia las cosas también se han dividido, como ha ocurrido en Lucena donde gobernará el PSOE con o sin IU. Priego vuelve a recuperar la alcaldía de la mano del PP y Fernando Priego arrasa en Cabra viéndose premiada su magnífica gestión. Esta situación estaba cantada. Casi podríamos decir que hay para todos porque, por ejemplo en Montilla, ha sido la izquierda quien se ha llevado el gato al agua.

Es lo que tiene nuestra democracia que se puede quitar y poner a los partidos según nos haya ido con ellos. Y si después el señor Bellido no cumple con su palabra podemos volver a intentar cambiar las cosas dentro de cuatro años.

Brindo por la democracia y espero que a todos nos vaya todo lo bien que merecemos. Estoy seguro de que los ciudadanos, no tenemos la culpa de las disputas ideológicas y los intereses personales de nuestros políticos.

Hoy es otro día. Estrénenlo con ilusión. Y, en todo caso, si las cosas no han sido de su gusto, siempre nos quedará la feria.