VERSO SUELTO

El Cuatro

Poner 4 de Diciembre a Cruz Conde es una prolongación de lo anterior, porque para los cordobeses ya no significa nada

Luis Miranda
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No lo voy a negar: tendría su gracia que la actual calle José Cruz Conde pasase a llamarse 4 de Diciembre. Los que proponen los rótulos de esta represalia con la que han entretenido la actualidad piensan que tiene intención política y que es una especie de reparación, pero en realidad el rótulo es una continuación del anterior, porque para una mayoría de los ciudadanos no significa nada. La mayoría preguntarán qué pasó aquel día y de qué año, otros lo cofundirán con el 28 de febrero, que tiene en Córdoba no calle, sino toda una avenida, y de los que sí recuerden lo que pasó en 1977, que serán los que estuvieron y unos pocos más, más de uno lo tendrá que evocar con un poco de amargura.

En realidad Izquierda Unida y el PSOE, por boca de esa marca blanca o testaferro que se llama Consejo del Movimiento Ciudadano, quieren ponerle una calle a una foto, que es aquella en la que se ve la que entonces, y todavía, se llama Cruz Conde -los cordobeses le quitaron el nombre de pila, con lo que casi anularon la memoria del futuro fusilado en efigie- llena de banderas de Andalucía que reclamaban un autogobierno que remediase el sangrante subdesarrollo que aún se padecía y el atraso social, económico y cultural que tenía la tierra frente a otras regiones de España.

A los que han conocido a la Junta de Andalucía como una institución inamovible y conservadora les tiene que extrañar que hubiera miles de cordobeses que pidieran una cosa así, pero tienen que comprender que era una época de ilusión e ideales. Los españoles habían tenido el 15 de junio de ese año unas elecciones libres por primera vez en cuarenta años y los cordobeses que allí estaban, que por cierto tuvieron enfrente a unos cuantos dinosaurios de Fuerza Nueva cargados con los argumentos de las pistolas que les habían tolerado hasta dos días antes, pensaban que la famosa autonomía que tanto mentaban los nacionalistas vascos y catalanes iba a ayudar a terminar con el hambre en los pueblos, el analfabetismo, los barrios como colmenas y las casitas portátiles.

Ponerle 4 de Diciembre a esa calle es todo un símbolo a estas alturas de la historia en que habrá muchos que piensen que la autonomía ayudó algo a la cohesión y a detectar de cerca los problemas, desde luego, pero no se sabe si compensa tras haber comprobado que en este tiempo lo que creció a mejor ritmo y sin desaceleraciones con las crisis fueron la burocracia desmesurada y la colocación sin freno en agencias y observatorios innecesarios disfrazados de servicio público.

Esta misma semana se ha conocido un informe que cuenta cómo Andalucía ha recibido 100.000 millones de euros de fondos europeos y sigue entre las regiones más pobres de Europa, al nivel o por debajo de algunas zonas del antiguo bloque comunista. Ni innovación ni tejido productivo han tenido tanta importancia como construir un régimen clientelar imbatible y forjar mediante una carísima televisión pública un cuadro de andaluces felices por ignorantes y satisfechos por garbanceros, con artistas del régimen y humoristas sin gracia que dicen de qué tienen que hablar los que sí la tienen. Debería acortarse el nombre y ponerle sólo El Cuatro, que es la generosa nota media que se le puede poner a lo que ha pasado desde 1977, y que está bien que se recuerde en esta Cruz Conde rica en locales vacíos a la espera de pelotazos caídos del cielo que dupliquen los alquileres.

Luis MirandaLuis MirandaArticulista de OpiniónLuis Miranda