La alcaldesa de Córdoba preside un Pleno municipal
La alcaldesa de Córdoba preside un Pleno municipal - VALERIO MERINO
MUNICIPAL

El Ayuntamiento de Córdoba no ha gastado cuatro de cada diez euros del presupuesto de 2017

La bajísima ejecución lleva al cogobierno a reunir a final de ejercicio un grado de liquidez récord, 110 millones

CÓRDOBAActualizado:

El Ayuntamiento de Córdoba tiene un problema, según ha reconocido una fuente tan escasamente autocrítica como la alcaldesa de la capital, Isabel Ambrosio. Es la baja ejecución. Los complejos procesos internos sumados, dice la oposición municipal, a la falta de impulso político de las áreas con más gasto ha llevado a que cuatro de cada diez euros del presupuesto municipal de 2017 no se hayan tocado. Esos son los datos del Órgano de Planificación Económico-Presupuestaria del Consistorio a 31 de diciembre, los datos previos a la liquidación definitiva que se conocerá el próximo mes de marzo.

La situación es la siguiente. El Ayuntamiento cobra más producto de las subidas de impuestos de años anteriores (gracias a los sucesivos catastrazos del Gobierno) pero gasta muy por debajo de sus posibilidades. Eso implica que de los 437 millones de créditos totales (los iniciales que aparecen en el presupuesto más los remamenentes de años anteriores) se hayan efectuado disposiciones por valor de 311 millones. O sea, el 64,88 por ciento. El resto es dinero que o bien pasa de largo por encontrarse en los capítulos no recuperables (bienes y servicios, transferencias...) o se arrastra hasta el año 2018 generando un riesgo cierto de incumplimiento de la regla de gasto.

La economía municipal (como la de cualquier familia) hay que verla en una doble realidad, lo que prevé ingresar o gastar y lo que ingresa y paga, efectivamente. Lo primero se llama presupuesto. Lo segundo, tesorería. Consecuencia lógica de gastar menos de lo previsto es que el dinero en cuentas corrientes crece. Y de qué manera. El Consistorio asegura que cierra el año con una liquidez de 110 millones. Dinero que tiene en cuenta corriente. El año pasado declaró saldos de tesorería por valor de 76 millones. Esos 110 millones es mucho más dinero de lo que el gobierno municipal declaraba hace apenas unos años cuando reúne más billetes que es cuando se acaba la campaña para cobrar a ciudadanos y empresas la contribución urbana.

El Área de Infraestructuras es la que más vivamente se ha quejado de los problemas existentes en el departamento de contratación, que va a ser reforzado y reformulado con el objetivo de ganar en fluidez. Es cierto que presenta una baja ejecución en materias como asfaltado o reforma de calles por una sencilla razón: el Gobierno central permitió que el Consistorio le cargara facturas por un valor superior a dos millones de euros de su actividad operativa normal con cargo a un convenio que, en otras anualidades, se realizaba con obras pensadas «ex professo».

La lectura atenta de algunas partidas generaría un problema político de relevancia al equipo de gobierno en las relaciones con sus socios, Ganemos. Por ejemplo, el dinero para luchar contra la pobreza energética (340.000 euros) ni siquiera se ha llegado a tocar. Tampoco se ha gastado ni un solo euro de los estudios para crear una eléctrica municipal, que es una de las promesas electorales más recurrentes de la organización nacida con el aliente de Podemos y Equo. Los nuevos equipamientos de Servicios Sociales se encuentran con una ejecución de cero. Además, buena parte de los convenios nominativos de Servicios Sociales y de Cooperación al Desarrollo están sin pagar.

Particularmente baja también es la ejecución del Plan Turístico de Grandes Ciudades, en torno a un cuarenta por ciento. Eso sí, el porcentaje sube como la espuma en las partidas dedicadas a publicidad y propaganda de las áreas municipales.