El origen de la marca Tío Pepe está en la provincia de Cádiz
El origen de la marca Tío Pepe está en la provincia de Cádiz - ABC

José Ángel, el secreto detrás de la marca de vino Tío Pepe

El famoso vino debe su nombre a una curiosa historia familiar entre Sanúcar de Barrameda y Jerez de la Frontera

Jerez de la FronteraActualizado:

José Ángel y Vargas era de Sanlúcar de Barrameda, pero su nombre quedaría ligado a Jerez de la Frontera para la posteridad. A este burgués del siglo XIX se debe el nombre del vino español más exportado del mundo, según los datos de su propia bodega, que se explican a todos los que la visitan. Tío Pepe es la marca con la que su sobrino decidió pasarlo a posteridad. La botella de la chaquetilla roja, sombrero de ala ancha y guitarra es una de las marcas más reconocidas de España en el extranjero. Un emblema que nació de los conocimientos de José Ángel sobre la crianza de vinos.

Fueron los consejos dados a su sobrino los que permitieron crear un vino que se vendió rápidamente. La historia cuenta que Manuel María González Ángel era un joven de 23 años lleno de sueños. En 1835, mientras trabajaba en la banca de Cádiz, veía el trasiego que producían las bodegas de vino de la zona. Importantes movimientos económicos que no pasaron desapercibidos para un hombre lleno de inquietudes. Decidió coger sus ahorros e invertir en el sector. Compró fincas de viñedos para elaborar sus propios caldos. Quería abrir una bodega en Jerez de la Frontera, pero no sabía nada de vino. Por eso, acudió a pedir consejo a su tío materno, José Ángel y Vargas, el tío Pepe, que lo orientó en tan importante empresa.

Nace un imperio

Fue este quien les transmitió los secretos del cultivo de la vid, las características de la tierra albariza, de los vientos marinos y le dijo que apostara por «un vino pálido». De ahí salió un imperio que ahora tienen bodegas por toda España y suministra vinos a más 115 países. José Ángel conocía la tradición de la tierra. Ambos eran naturales de Sanlúcar de Barrameda, tierra de vinos. Y pronto los sueños comenzaron a hacerse realidad. Las «botas» -barricas donde se cría el vino- dieron el fruto de la primera cosecha y Manuel María le cedió una bodeguita a su tío Pepe en agradecimiento. Allí fue donde José Ángel forjó un fino pálido que conquistaría el mundo.

Bootella de Tío Pepe
Bootella de Tío Pepe- ABC

El 13 de marzo de 1849 nació la solera y tres criaderas de Tío Pepe. La solera es el vino más antiguo. Está en las botas de abajo, junto al suelo -de ahí su nombre-. Las criaderas son líneas de «botas» que se disponen encima. Con el paso de los años, se va sacando una parte de las «botas» de solera para el embotellado y es rellenado con el caldo de las criaderas del piso superior. En la cuarta fila está el vino más joven, en la línea de abajo está el más antiguo. El que tiene más solera. Antes de la creación completa de este proceso, en 1844, se había exportado aquel vino pálido a Inglaterra levantando la preocupación de Robert Blake Byass, que en 1955 pasaría ser socio de Manuel María, dando el nombre actual a las bodegas: González-Byass.

Aquellas preocupaciones se despejaron rápido. La solera del Tío Pepe comenzó a dar su mejor producto y en 1962 ya había conquistado Londres y Nueva York. Tenía el beneplácito de Isabel II y se consumían 600 botellas anuales en los aperitivos reales organizados por la reina para agasajar a sus invitados. Aquella primera 30 arrobas de vino de 1844 eran solo un mal recuerdo.

La marca fue creciendo en el mundo, hasta que en 1888 fue registrado de forma oficial. Se hizo mismo año que la familia Byass se desvinculó de la bodega, que no cambió su nombre. Siguió creciendo el imperio vinícola de estos gaditanos hasta llegar al siglo XX. Fue en 1935 cuando el vino Tío Pepe consigue su imagen actual. La que se ve en carreteras, anuncios, marquesinas y presidente eventos deportivos o inauguraciones de exposiciones universales.

Luis Pérez Solero, que diseñaba las campañas de publicidad de las bodegas, fue quien por aquella época le dio a la botella su apariencia flamenca. La convertiría en referente de la cultura de española. En 1936 Ventura Núñez «Venturita» le brindó un toro en Valencia. «No puede faltar a la alternativa de su paisano», dijo el matador, dándole el rango de personalidad en la plaza. Desde entonces Tío Pepe ha conquistado el mundo y hasta tiene un festival de música de estival que se celebra en los patios de bodega matriz. Aquel vino pálido de José Ángel y Vargas es casi 200 años después un referente entre los caldos españoles en el mundo.