Antonio Vázquez
SEMANA SANTA DE CÁDIZ 2019

Santo Entierro procesiona en Soledad en Cádiz el Sábado Santo

El cielo gris acompañó el cortejo fúnebre durante toda las jornada pero la lluvia no apareció hasta el último instante | La Hermandad de Santa Cruz centra la atención del Sábado Santo con una cuadrilla de mujeres en la urna

CádizActualizado:

El día amanecía con optimismo en la ciudad de Cádiz para acoger a la última de las hermandades de la Semana Mayor. Y es que, a falta de Jesús Resucitado, la cofradía del Santo Entierro es otra de las mayores particularidades de la Semana Santa. La urna, elaborada en 1865 por Manuel Ramírez en plata y con cristales parisinos, es una magnífica protección para la imagen de Jesús Yacente, realizada en 1624 por Francisco de Villegas en madera de cedro.

Faltaba media hora para la apertura de la puerta de la parroquia de Santa Cruz cuando las inmediaciones comenzaron a llenarse de un público que aprovechó el buen tiempo para salir a la calle y, en la sobremesa, ver la única procesión que salía a las calles de la ciudad. Turistas y autóctonos se mezclaban en una simbiosis perfecta de devoción y fe sobre una Hermandad, la de Santo Entierro, que contó con la representación de un nutrido grupo de cofradías de Cádiz en su cortejo: Columna, Medinaceli, El Perdón, Afligidos, Sentencia… Además, numerosas autoridades como Juan José Ortiz, alcaldable del Partido Popular; el subdelegado del Gobierno en Cádiz, José Pacheco; y, por supuesto, el pregonero de la Semana Santa de la ciudad en este 2019, Vicente Rodríguez.

En el cortejo destacó, además, la presencia de una quincena de pequeños de entre cuatro y siete años de edad que, acompañados por hasta cuatro miembros de la Hermandad, participaban con ilusión en un día grande para la ciudad de Cádiz, que volvió a llenar las calles para disfrutar de la jornada cofrade.

Una jornada, sin embargo, que no empezó demasiado bien para la Virgen de Soledad. La urna, empujada por dos cuadrillas de nueve mujeres cada una y dirigida por Juan Carlos Acosta, superó la rampa de salida sin ningún inconveniente. En cambio, el segundo paso de la cofradía, capitaneado por Francisco Benítez golpeó con la cruz de la Dolorosa en el arco de la parroquia de Santa Cruz, aunque no hubo que lamentar mayores incidentes más que el evidente susto producido por el roce de tan bella imagen contra la piedra de la iglesia gaditana.

Del desfile procesional de la Hermandad, por su parte, cabe destacar su particular subida al Campo del Sur para olvidarse de El Pópulo a la salida y de la celeridad con la que el cortejo superó el tramo accidentado de la calle San Juan de Dios, pasando por secciones para que no quedara ningún miembro de la cofradía detenido en la zona acordonada. Como ya sucediera con los pasos de Expiración y Siete Palabras, la Virgen de la Soledad llegó a la plaza del Ayuntamiento sin música y sin el sonido de las horquillas golpeando el suelo.

La lluvia hizo acto de presencia en los últimos minutos ya de recogida

El clima fue cambiando durante la tarde y las nubes, presentes durante todo el día, comenzaron a descargar agua cuando faltaba poco menos de quince minutos para la hora de la recogida de la Hermandad, establecida para las 21:30h. Por suerte, la cofradía ya se encontraba en su barrio de El Pópulo, por lo que la lluvia apenas afectó a un cortejo que en todo momento supo comportarse para salvaguardar a un patrimonio histórico de la ciudad de Cádiz.

Fernando Díaz, Hermano Mayor, atendía unos minutos antes de la salida a LA VOZ para explicar sus impresiones de cara a un recorrido procesional en el que destacaba el paso de la cofradía por el Campo del Sur en lugar de por el barrio de El Pópulo, justificando la variación asegurando que «además de por estética, se hace para llegar antes» a la Carrera Oficial. Además, sacó pecho al afirmar que «el mayor y mejor estreno, aunque no salga a la calle, es la Casa de Hermandad, todo un logro para la cofradía» y que enriquece aún más el patrimonio cofrade gaditano. Explicó, además, que el cambio de día (la Hermandad llegó a salir unos años el Viernes Santo) «hace crecer a la cofradía porque antes estábamos muy encorsetados» debido a la salida de Buena Muerte. «Teníamos que salir tras el Silencio y eso nos obligaba a recogernos de madrugada», sentenció el Hermano Mayor de una de las hermandades más singulares de la Semana Santa gaditana.