LUNES SANTO 2019

Lunes Santo de fervor y solemnidad

Cadiz disfruta de una brillante segunda jornada cofrade

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Que la Semana Santa va por barrios es un hecho. Y cada Lunes Santo se demuestra con cuatro hermandades que representan el fervor de esta ciudad. La Viña, San Carlos y el Mentidero... La Palma, Nazareno del Amor y Vera-Cruz y Prendimiento. Tras un Domingo de Ramos radiante se esperaba de nuevo disfrutar de una buena jornada y la previsión meteorológica indicaba que así sería. Al principio mucho sol y calor. Más tarde saltó el poniente pero no restó lucidez a los cortejos.

Tres templos acaparaban la atención de los cofrades en un día intenso que comenzaba temprano para todos los que forman parte de las corporaciones que iban a realizar sus correspondientes salidas procesionales. La pequeña iglesia de La Palma, la iglesia de los Remedios y El Carmen atraían a cofrades y visitantes.

Metidos de lleno en campaña electoral, el presidente de la Junta de Andalucía Juan Manuel Moreno Bonilla, quiso estar en Cádiz para acompañar y conocer un poco más la Semana Santa de la ciudad, una Semana Santa que busca ser nombrada de Interés Turístico Nacional y que ha innovado en dos años en diversas cuestiones que le hacen ir a más.

Cuando el sol estaba en su punto más alto empezó a salir la primera corporación, La Palma. Le siguieron Nazareno del Amor, Prendimiento y por último Vera-Cruz que cerró un gran Lunes Santo en el que el sol brilló especialmente. Muchísima gente por las calles del centro de la ciudad para seguir el caminar de estas hermandades que hacen tan grande esta jornada

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  1. Nazareno del Amor

    El Nazareno del Amor. - Francis Jiménez

    San Francisco es Amor y Esperanza cada Lunes Santo. La hermandad del Nazareno Blanco y la Virgen de la Esperanza es un ejemplo del buen hacer de nuestras corporaciones. Desde una hora antes de la salida procesional empezaban a llegar los penitentes que iban a formar parte del cortejo, tradicionalmente uno de los más nutridos de nuestra Semana Mayor, con cerca de trescientos capirotes blancos en las calles.

    En el patio del convento franciscano se preparaban como es habitual los cargadores. Era el momento de asegurar bien las espaldas para evitar lesiones. José Ramón Alba Callero y Juan José Muñoz Fernández se estrenaban con los martillos de los respectivos pasos y ambos se mostraban desde el inicio muy ilusionados. Las cuadrillas habían trabajado de cara a este importante día y todo tenía que salir bien.

    La iglesia se llenaba como cada año para la misa previa de hermandad en la que se rezaría por todas las intenciones de los hermanos siempre bajo la protección y el amparo del Nazareno del Amor y su madre, la Virgen de la Esperanza. El director espiritual de la corporación, el franciscano Antonio Valderrama, presidía la Eucaristía a la que asistían fieles a la cita dos de los hermanos fundadores de esta cofradía. Antonio Llaves y Eduardo Domenech vivían con intensidad este momento. También recordaban a otro de los fundadores Leonardo Andamoyo, que se encuentra hospitalizado.

    El Nazareno del Amor

    Al finalizar la misa intervenía Rosa Cossi, hermana de la corporación y pregonera de la Semana Santa de Cádiz, que habcía una sentida reflexión previa a la salida procesional. Cossi apelaba al espíritu de la hermandad, al Amor y a la Esperanza. «Que seamos una catequesis viva de lo que significa esta cofradía y demos muestra de esta pleamar de fervor que es el Lunes Santo». Entre los rostros conocidos también se encontraba el pregonero de la Semana Santa de este año, Vicente Rodríguez, que está viviendo una feliz Semana Mayor y compartiendo todos los momentos que puede con las distintas corporaciones.

    Importantes estrenos presentaba este Lunes Santo la corporación. Destacaba sobre todo la restauración de los varales del paso de palio así como de los Faroles de Cruz de Guía y Simpecado y jarras medianas. Igualmente se ha llevado a cabo la restauración del juego de incensarios y la naveta del cuerpo de acólitos del Señor. Todo ello ha sido realizado por el orfebre jerezano Antonio García Falla. También destacaba el cíngulo de hilo de oro para Nuestro Padre Jesús Nazareno del Amor. El Señor lucía como siempre en su precioso paso de madera de caoba de Honduras. Llevaba un completo exorno floral a base de distintas especies en tonos rojos, verdes y amarillo.

    A la hora prevista se abrieron las puertas del templo y empezaron a salir los capirotes que precedían al Señor. La Filarmónica de Conil interpretaba mientras la clásica marcha 'Nazareno del Amor'. Poco después se prepararon los cargadores y con las instrucciones de Alba Callero empezó a salir el paso. Una vez fueron se le colocaron las patas y la parte más alta de la cruz. La expectación iba en aumento. Y se ordenó entonces la primera levantá. En ese instante, otra de las novedades de la tarde, la banda del Santísimo Cristo a la Columna 'Amarrado' de Ávila, interpretaba la primera marcha de la tarde 'Con púrpura de Rey'.

    Tras el Amor iba su madre llena de Esperanza exornada con flores en tono rosa pálido. Salían primero los hermanos que la acompañaban y entre ellos los más pequeños que confirman que hay cantera en esta cofradía tan familiar y a la vez tan grande. En el interior del templo se preparaba la cuadrilla con sus camisetas todas iguales para la ocasión. Juan José Muñoz dirigía la salida del palio. Despacio, con cautela, sin errores y dando ánimos a los suyos. Una vez fuera, la Filarmónica de Conil interpretaba el himno nacional.

    Tras dar los últimos retoques al paso todo estaba listo para el iniciar el camino hacia la Catedral. El capataz se concentraba delante de este palio tan característico con sus respiraderos bordados. Poco después daba el primero y tras la levantá empezaba a sonar la nueva marcha 'Reina y Madre de la Esperanza', escrita por Antonio David Rodríguez, hermano de la cofradía y componente de la Filarmónica de Conil. Con este estreno musical comenzaba este Lunes Santo espléndido la Virgen del palio verde.

  2. La Palma

    A La Viña no le hacen falta elecciones. Cada año, renueva su voto con el Cristo de la Misericordia y con la Virgen de las Penas. Desde las 14.30 horas, la calle de La Palma era un hervidero de fieles que querían acompañar a su Cristo y a su Señora. Da buena cuenta de la devoción que despiertan las imágenes, ambas del siglo XVIII, la gran cantidad de penitentes que los acompañan, 305.

    La cruz de guía ha salido puntual. Apenas abandonó el Cristo de la Misericordia de su templo, dirigido su paso por Manuel Ruiz-Gené, le cantaron una saeta, que acompañó los sones que marcaba la banda de cornetas y tambores Cristo del Mar, de Vélez-Málaga. Apenas diez minutos después de salir, protagonizaba uno de esos momentos especiales que repitió poco después la Virgen: el giro hacia la calle Martínez Campos para encontrarse con la ciudad.

    Unos 20 minutos después, y bajo una calor más veraniego que primaveral, la Virgen de Las Penas se rencontraba con sus fieles al son de Triana de Esperanza, interpretada por la banda de música Julián Cerdán, de Sanlúcar. Junto los los aplausos y los vítores a la Virgen, una petalada coronó el palio.

    En el Corralón, con más amplitud, se pudieron apreciar mejor los estrenos de este año de la Archicofradía. Además de la restaurada Cruz de Guía, destacaban el dorado de los respiraderos del Cristo y, debajo, los nuevos faldones rojos. Conforme avanzaba el cortejo y el ruido se mitigaba, sobrecogía el arrastre de las cadenas de la penitencia tras el Cristo. Su paso por el Mercado y por la calle compañía, antes de su primera aproximación a la catedral, fueron un desborde de olores, ya que al incienso de los acólitos se unían, en algunas partes, la fritura de pescado y los churros. Al contraste se sumaban las flores de la plaza de Flores.

    Uno de los momentos más aplaudidos fue la salida de la Virgen de las Penas de la calle Compañía camino de Catedral. El buen hacer de Ramón Velázquez guiando a su cuadrilla de 60 cargadores protagonizó una bella estampa en una plaza que, poco a poco a poco y con intentos constantes de colarse en las sillas, se iba llenando.

  3. Prendimiento

    El Prendimiento en el Lunes Santo gaditano. - Francis Jiménez

    El sol alumbraba la espalda de la iglesia del Carmen, donde numeroso público se había congregado para la salida de la Hermandad del Prendimiento. La única que parte desde el Mentidero y que recorre la bella Alameda gaditana, regalando a la pupila bellas imágenes que, año tras año, sirven para ser retenidas en la memoria de los centenares de devotos que se reúnen cada Semana Santa deseosos de ver una cofradía que, además, gusta cada año más por cómo recorre las calles de la ciudad.

    A los sones de Prendido en Getsemaní, interpretado por la banda Sagrada Cena de Cádiz, la cuadrilla comandada por Francisco Baena, engarzando marchas, ponía rumbo a Carrera Oficial no sin antes deleitar a los cofrades situados en la salida de la cofradía bailando las piezas musicales.

    Lo mismo sucedió cuando el paso de la Virgen del Patrocinio sobrepasó el dintel de la puerta de la iglesia del Carmen. La ingente cantidad de pequeños situados en las primeras filas tornaron su gesto es asombro en el momento en el que contemplaron semejante majestuosidad de paso que, además, impresiona aún más por el singular colorido tan característico que posee.

    Tras el Himno Nacional, la banda de Nuestra Señora del Rosario, procedente de El Cuervo (Sevilla) y que debutaba tras la Titular de Prendimiento, entonaba ‘Victoria de Patrocinio gaditana', compuesta para Ella especialmente por el célebre músico Enrique Galán.

    En el capítulo de estrenos, destaca un mantolín en tela de brocado para el Señor, además de un pañuelo de seda natural bordado en oro y un tocado para la Virgen de Patrocinio. Sin embargo, por encima de todo destaca el plateado y la restauración del frontal del respiradero del paso de palio, incluyendo la reliquia del Beato Diego y del Lignum Crucis de Patrocinio.

  4. Vera-Cruz

    Aprovechando los últimos rayos de sol que servían para iluminar la plaza de San Francisco, uno de los lugares más importantes en la Semana Santa de cada año en Cádiz, se echó la gente a la calle para esperar, con infinita paciencia, la salida de la última Hermandad del Lunes Santo. Tras muchas recolocaciones de los agentes de la Policía Local encargados de regular el orden -el paso previo de la cofradía de Prendimiento despistó a muchas personas que no sabían dónde podían situarse- se llegó a un orden correcto poco antes de que se abrieran las puertas, por segunda vez en el día, del céntrico templo gaditano.

    Con un cortejo más numeroso que en años anteriores, incluyendo un grupo de una veintena de pequeños de Infancia Crucera, el grupo infantil de la cofradía que puso el broche de mayor ilusión e inocencia en una jornada además de positiva, histórica para la Hermandad.

    Y es que con la salida del paso de misterio de la cofradía de negro se recuperó una tradición perdida desde finales de siglo: la interpretación de una marcha dedicada a Él. En este caso fue la pieza Paños de Pureza, entonada por la banda municipal de Chiclana Maestro Enrique Montero, que a pesar de acompañar al palio estuvo presente en la salida del Cristo para hacer los honores.

    Sin embargo, si llamativo es el proceso del paso de misterio para asentarse en la calle una vez que ha salido de su templo, con la característica subida de la cruz a través de un mecanismo situado en el interior de la mesa, no menos vistoso es el que emplea el paso de palio para lograr abandonar San Francisco: una gruesa cuerda atada a la mesa con patines sale hacia la plaza y dos filas de cargadores se agarran a ella y comienzan a tirar para situar a la Virgen de la Soledad ante sus devotos. Una vez fuera, otro ritual que sorprende cada año. La colocación de las patas obliga a levantar el paso mucho del frontal, primero, y del lateral después.

    La banda del palio, tras tocar en el misterio, entonó la marcha Soledad -compuesta por el maestro Escobar- una vez que se dio la primera levantá en la calle. Ante el numeroso público congregado y con un respeto absoluto en la salida, el segundo paso de la Hermandad de Vera Cruz comenzó a enfilar la calle San Francisco para llegar a la Carrera Oficial, siendo la última de las cofradías en hacerlo y resultando un broche de oro a una jornada idílica.