CRIOGENIZACIÓN

Treinta personas, dispuestas a congelar su cadáver en el primer centro europeo que se instalará en España

El Instituto Europeo de Criopreservación abrirá sus puertas en menos de un mes en la localidad valenciana de Requena

Treinta personas, dispuestas a congelar su cadáver en el primer centro europeo que se instalará en España

A los ocho años, Javier vio su futuro claro. Estaba hojeando una revista de divulgación científica cuando se topó con un reportaje sobre criogenización, el sueño de congelar a personas fallecidas hasta que la ciencia esté preparada para reanimarlos y sanarlos. Aquello le impactó tanto que décadas después, está a punto de inaugurar un centro de criopreservación en la localidad valenciana de Requena. Será pionero en Europa y aspira a hacerle la competencia a los centros de Estados Unidos y Rusia que ya ofrecen estos servicios en el mundo dedicados a esta actividad, advierten.

Javier es uno de los socios fundadores que, por ahora, prefiere mantener su anonimato -«Si puedo evitaré salir en la wikipedia» dice en conservación telefónica a ABC-, pero confía en poder presentar el nuevo Instituto Europeo de Criopreservación (Iecrion) el próximo mes. «Ya tenemos lista de espera. Contamos con más de 30 personas que nos han confirmado su interés por contratar nuestros servicios y otras 400 que han solicitado información».

«No resucitamos, recuperamos»

A ninguno de estos potenciales clientes se les prometerá la resucitación. «No se puede resucitar a nadie, nosotros hablamos de recuperación biológica», aclara el responsable y fundador de Iecrion. En los contratos que hagamos a nuestros clientes les diremos que ya hay suficiente base científica para criogenizarse. Solo podremos decirles que probablemente les podremos recuperaremos en un futuro. No hay una garantía al cien por cien».

El germen empresarial de IE Crion se constituyó hace dos años, con un desarrollo de proyecto 5 años. En su web aseguran que permitirán que en España cualquier persona tenga la opción de preservar en frío su cuerpo para ser recuperada «con las máximas garantías». Aseguran tener cápsulas diseñadas para garantizar la mejor conservación posible de cadáveres a día de hoy. En estas cápsulas los cuerpos reposarán suspendidos, flotando en nitrógeno líquido. Dotadas con la última tecnología en control de temperatura y seguridad, y a prueba de apagones de electricidad y situaciones adversas, indican.

Ahora ya hay más de 1.000 cuerpos criopreservados en Estados Unidos y 2.000 que ya han solicitado ser conservados cuando fallezcan en una de las tres empresas de criogenización que existen (dos estadounidenses y una rusa). La española IE Crion sería la primera en Europa y la cuarta en el planeta.

Se vende solo una promesa

La Sociedad Española de Neurología cree que se está vendiendo solo una promesa, «un deseo de vivir más allá de la muerte». «Desde un punto de vista científico, la muerte es un obstáculo insalvable y en los próximos años seguirá siendolo. Es ciencia ficción», dice convencido Pablo Irimia, vocal de la Sociedad Española de Neurología.Irimia lanza tres preguntas: ¿cuánto tiempo puede permanecer congelado un organismo vivo sin deteriorarse?, si no se deteriora ¿se podrá reanimar? y, por último, en el caso de que se pudiera reanimar cómo ¿habría curación para una enfermedad que ya ha llegado a su fase terminal?

La ciencia ha aprendido a congelar y devolver a la vida tejidos como el cordón umbilical, óvulos y espermatozoides. Incluso han nacido niños sanos cuyos embriones estuvieron congelados durante más de dos décadas. Todo esto es posible gracias a una técnica avanzada de congelación llamada vitrificación. Esta tecnología logra una mayor supervivencia tras la descongelación debido a que se emplean elevadas concentraciones de crioprotectores que evitan la formación de cristales de hielo intracelulares que son los responsables en la mayor parte de las ocasiones de provocar un daño celular irreparable.

¿Una realidad en 50 años?

Pero lo que funciona para tejidos y organismos de pocas células no basta para un organismo tan complejo como el ser humano. Al menos, todavía, aunque hay expertos que creen que podría ser una realidad dentro de 50 años. No lo cree el neurólogo Pablo Irimia quien cree que el cerebro sería el órgano más difícil de recuperar.

A los escépticos, el fundador de IE Crion les dice: «Vivimos en una democracia: hay quien querrá que lo entierren al morir, otros que esparzan sus cenizas y alguno querrá ser congelado, es solo una opción más». Una opción, claro, no apta para todos los bolsillos porque el precio que se está estudiando aplicar es el de 156.00 euros, incluido el mantenimiento.

¿Cómo se hace?

El protocolo de actuación es el siguiente: tras fallecer y a ser posible de forma inmediata, un equipo médico debe bajar la temperatura del cuerpo, extraer la sangre e introducir en su lugar un líquido criogénico, una especie de anticongelante. Posteriormente se trasladará el cuerpo a unas cápsulas herméticas ubicadas en el centro de preservación donde se inyectará nitrógeno líquido a alta presión cristalizando el cadáver a 120, 196 grados bajo cero.

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