César Nombela

Trasplante de microbios

Cada vez sabemos más de alteraciones en la población de microbios que se asocian a patologías

César Nombela
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Hablamos con frecuencia de terapia antimicrobiana contra infecciones que afectan a la especie humana. Pero hablaremos de los microbios como agentes terapéuticos. Seguimos cerrando el círculo de Pasteur –«los microbios tendrán la última palabra»–, tras dedicar grandes esfuerzos a demostrar la existencia de vida microbiana.

Los avances en el conocimiento de la población de microbios que habita nuestro organismo (microbiota) documentan que albergamos más células microbianas que células propias. También que la microbiota humana la componen cientos de especies diferentes que se organizan como un consorcio, con las más variadas actividades útiles para el organismo humano. El equilibrio en esa población, integrada por más de un trillón de células, resulta fundamental para la salud.

Por ello, los esfuerzos por trasladar estos hallazgos a la práctica clínica están haciendo cada vez más común el trasplante microbiano. Es el caso del contenido intestinal; se recurre ya al trasplante fecal para combatir casos de afectación intestinal por Clostridium altamente resistente a los antibióticos, cuya gravedad amenaza la vida de los afectados. La ya demostrada eficacia en estos casos demanda criterios claros de aplicación.

Los primeros esfuerzos terapéuticos basados en trasplante de microbiota, a pesar de resultar útiles, no están exentos de dificultades. La elección de donantes resulta totalmente empírica, existiendo notables lagunas en la regulación y autorización de los procedimientos.

Nuevos datos documentan que determinadas bacterias propias de la microbiota humana se asocian a tumores, cuyo desarrollo incluso pueden llegar a favorecer. Con ello, no se puede descartar que un trasplante llegue a movilizar microorganismos indeseables, aunque fueran minoritarios en el conjunto de la población trasplantada que restaura equilibrios.

Progresa rápido el conocimiento de la microbiota humana en función del análisis de su rastro genético (microbioma). Cada vez sabemos más de alteraciones en la población de microbios que se asocian a patologías. Por ello, será necesario profundizar mucho más antes de aplicar con carácter general los trasplantes microbianos que ya van siendo diseñados.

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