Entrevista

«Ser transexual, gay, lesbiana, gordito, negro, pelirrojo o zurdo no es incompatible con ser católico»

Diego Neria Lejárraga es el primer transexual de la historia que ha sido recibido en audiencia privada por un Papa. Nacido en Plasencia (Cáceres), acudió con su inseparable mujer Macarena a ver a Francisco. Comparte sus vivencias, no siempre fáciles, en un libro y en esta entrevista con ABC

Diego Neira, a la derecha, fue recibido en visita privada y junto a su pareja Macarena por Francisco el 24 de enero de 2015
Diego Neira, a la derecha, fue recibido en visita privada y junto a su pareja Macarena por Francisco el 24 de enero de 2015 - FOTOS CEDIDAS A ABC POR DIEGO NEIRA Y TROPO EDITORES

Diego Neira tiene una historia, que necesitaba contar. La ha plasmado en un volumen que lleva un sugerente nombre, «El Despiste de Dios. Cuadernos de viaje de un hombre que nació mujer», donde relata su rechazo por parte de «la sección más añeja de la Iglesia» por su transexualidad, su reasignación de género que obtuvo en 2007 y su acogida por el Papa Francisco. Fue, de hecho, el primer transexual al que recibió en audiencia el Papa el 24 de enero de 2015. De su encuentro da más juicios que detalles, sabedor de que esa audiencia lo ha propulsado a la parrilla mediática. Sin embargo, en la intimidad, este hombre nacido un 6 de julio de 1966 en Plasencia (Cáceres) se sabe «tocado», como si esa audiencia fuese el punto de inflexión en una vida con un curso que ha sido de todo menos fácil.

Antes de nada agradecerle el libro que ha escrito. Por su contenido, por su sensibilidad, y porque seguro que puede ayudar a muchas personas que se sientan mal por cuestiones de género. ¿Era ésa su finalidad al escribirlo, contarlo para servir de apoyo, o era más un desahogo personal?

Llevo años desahogando mis (más) penas que glorias en papel. Cuando he llegado a casa abatido por algún duro momento, siempre he tratado de evitar el sufrimiento a mi familia y el mejor método era ése. A mi llegada de Roma tras entrevistarme con el Santo Padre, encontré que mi página de Facebook a la que solía entrar en contadas ocasiones (no me gustan las redes sociales y por mi salud emocional no leo las barbaridades que se esconden tras nombres falsos) estaba saturada de solicitudes de amistad y, sobre todo, de peticiones de ayuda, dudas, desahogos, etcétera. Provenían de todas las partes del mundo. Incapaz de gestionar todo esto, comencé a pensar en la posibilidad de llevar mi experiencia personal a un libro que pudiera ayudar a gente que como yo y por diversos motivos (no solo la transexualidad) se sienten apartados y rechazados. De nuevo, el destino puso un regalo en mi camino, la editorial Tropo Editores, que decidió apostar por este proyecto que hoy gracias a ellos es una realidad.

«El Despiste tiene como meta ayudar, pero no es menos cierto que me ha servido de terapia para reconciliarme con muchos aspectos de mi vida»

Si bien «El Despiste de Dios» tiene como meta ayudar, no es menos cierto que me ha servido de una durísima terapia que, gracias a Dios, ha logrado reconciliarme con muchos aspectos de mi vida.

¿Qué opinión le merece el Papa Francisco?

El Papa Francisco es un guerrero de chocolate, un hombre con una fuerza impresionante y a la vez dulce, cariñoso y cercano. Si cuando lo ves en una aparición pública te dan ganas de achucharlo, en la distancia corta todo se multiplica por mil. Aquella tarde con Él es de las que hubiese deseado no acabara nunca.

¿Cree que sin su audiencia nunca se habría dado a conocer un caso como el suyo?

Yo siempre fui y sigo siendo un don nadie. Evidentemente la visita a Roma cambió mi vida en muchísimos sentidos. De repente me vi en medio de un revuelo que no entendía y que no sabía gestionar. Trescientas llamadas diarias a mi teléfono desde medios de comunicación de todas partes del mundo son para alguien anónimo una locura complicada de asimilar y que a mí, personalmente, me asustó mucho. No olvidemos que la visita se produce de forma privada y solo la gente más íntima de mi entorno la conocía. La filtración (desconozco por parte de quién) hizo que todo saltara por los aires.

«Hubiese deseado que aquella tarde con el Papa no acabara nunca. Francisco es un guerrero de chocolate»

La parte positiva de que la noticia se conociera es la tranquilidad que generó a miles de personas que, como yo, vivían en la duda de poder sentirse libremente católicos y que supieron leer entre líneas el gesto del Santo Padre. Si nada de esto hubiese pasado, mi vida habría seguido igual. Antes de la visita a Roma, yo ya había tenido conversaciones con el obispo de mi diócesis, Don Amadeo Rodríguez Magro (hoy obispo de Jaén), y en él encontré la tranquilidad que buscaba, la paz y el respeto absoluto. Necesitaba aun así reafirmarlo, ir más allá y eso me llevó a contactar con el Santo Padre.

Cuéntenos ese chascarrillo que le interesa al lector que no ha tenido el privilegio de encontrarse con el Papa argentino.

Del contenido de la conversación que mantuvimos jamás he contado nada ni lo haré. Las informaciones que han surgido de si me abrazó, me dijo o no me dijo no son más que fabulaciones de una parte de la prensa que si no obtiene declaraciones las inventa. Sí puedo contar que la charla duró alrededor de una hora y media, fue cercana, tanto que en un momento me vi sin darme cuenta tratando al Papa de «tú» (rápidamente le pedí disculpas) y obtuve una amplia sonrisa por respuesta en la que leí «¡No pasa nada!».

Es una persona que te inunda de paz, que te hipnotiza con sus palabras y su mensaje, que pisa tu mismo suelo y sufre tus problemas. Un luchador, un amante de la ayuda a los débiles, un Sacerdote antes que Papa.

Desde entonces, no ha habido un solo día de mi vida en que no me haya dado el gusto de parar, cerrar los ojos en la tranquilidad y revivir alguna frase, alguna mirada, algún gesto de aquella tarde en la que sentí que de veras tenía frente a mí al más digno representante de Jesús en la tierra.

¿Debe la sanidad pública contemplar medidas para los transgénero y su reasignación?

Mire, quizás lo mas costoso sean las intervenciones quirúrgicas. Yo las hice de forma privada. Me reasigné muy tarde y no tenía tiempo que perder, así es que para evitar listas de espera fui por mi parte. El proceso de hormonación y seguimiento sí que lo lleva mi «creador», David Peñalver, desde el servicio de Endocrinología del Servicio Extremeño de Salud. Claro que es necesario que la Sanidad cubra estos procesos. Deben existir equipos profesionales y unidades hospitalarias especializadas en reasignación que vayan desde cirujanos a psicólogos. La soledad y el desconocimiento son las peores armas y, unidas a la desesperación de quienes sufren este problema, encontramos casos que no siempre terminan como deberían.

«Honestamente, no me considero un enfermo»

Estamos hablando de cuánto dinero en conjunto para un proceso de reasignación...

En cuanto al coste del proceso, desconozco cuál es para la Sanidad pública. Yo hipotequé mi casa para llevarlo a cabo, pero lamentablemente no todo el mundo puede hacerlo. Me duelen todas esas voces críticas que se alzan y no comprenden por qué la Sanidad debe estar también al lado de un transexual. El desconocimiento de este tema es absoluto. Para las personas más críticas, la palabra «transexual» va ligada a drogas, espectáculo, enfermedad mental, vicio o prostitución y es lamentable. Yo soy funcionario, tengo mi pareja, mi familia, mis sueños como cualquiera y honestamente no me considero un enfermo.

¿En qué sector ha tenido usted más problemas, en el ámbito más cercano y personal, en el laboral o profesional, en el burocrático, en el escolar...?

Nací en el seno de una familia conservadora pero muy tolerante y respetuosa. Ellos siempre estuvieron a mi lado y gracias a su cariño y protección pude caminar en la mejor de las compañías, arropado y seguro.

Diego Neira nació mujer sintiéndose hombre
Diego Neira nació mujer sintiéndose hombre

En el ámbito laboral nunca tuve problemas ni con compañeros ni con superiores. Actualmente pertenezco a la Agencia de Información y Control Alimentario (AICA), perteneciente al Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente. Puedo decir muy orgulloso que uno de los hombres que más me ha apoyado ha sido su director general, José Miguel Herrero. La propia ministra Isabel García Tejerina recibió personalmente «El Despiste de Dios» y mantuvimos una conversación absolutamente maravillosa.

A nivel escolar no fue tan sencillo, algunos episodios negativos me marcaron mucho, aunque hubo de todo. El problema real y más duro está en esa parte de la sociedad que se niega a entender, a respetar y que se autoproclama «juez» de vidas ajenas que aun sin conocer, condenan porque sí. De ahí llegan los insultos, las agresiones verbales o físicas (gracias a Dios nunca sufrí estas últimas), los chascarrillos y los cotilleos sin sentido, los bulos… Es una cuestión de educación y cultura: quien carece de esto, carece de buenos sentimientos.

¿Qué es lo primero que debe hacer alguien que no se siente cómodo con su género, cuál debe ser su primer paso?

Hablar con tu familia, con la gente que siempre va a estar a tu lado, con tus padres o hermanos. Hacerles saber cómo te sientes, por duro que parezca y aun con el pánico a defraudarles o a hacerles sufrir. Es fundamental no sentirse solo.

No es sencillo, claro que no, pero quienes conviven contigo no son adivinos y han de conocerte para ayudarte. Después, empezará un proceso que es no fácil de asimilación y aquí deben entrar profesionales adecuados que ayuden al interesado y a su familia más cercana. Los padres son grandes sufridores en este proceso. El desconcierto, la novedad, la falta de información y el miedo hacen que todo se complique. A la larga ese miedo pasará a convertirse en orgullo al lograr la sonrisa de tu hijo/hija.

Le leo las conclusiones literales de dos estudios recientes: «Las personas transexuales son víctimas frecuentes de agresiones y discriminación», primera. Segunda, «el 60% de las personas transgénero sufre depresión»...

«Los transexuales generamos un odio en algunos sectores que es inexplicable»

Es lamentable pero es así. Los transexuales generamos un odio en algunos sectores que es inexplicable. Mi vida puede gustarte más, menos o nada pero en realidad «¿qué he hecho yo a nadie para generarle ese odio?». No exijo que me entiendan y menos aún que me ayuden, pero al menos déjenme tranquilo con mi vida, con mis sueños y proyectos.

La agresiones están «de moda». Si te muestras débil, aún te atacan más, pero si levantas a cabeza y haces frente, les enfadas. «¿Qué hacer?». Adolescentes, adultos y personas de todas las edades estamos expuestas a este tipo de actos que pasan desde insultos hasta palizas por el simple hecho (en mi caso) de tratar de adecuar mi cuerpo a mi mente y mi corazón.

Todo pasa por la educación, familiar y escolar. Es fundamental enseñar a los «peques» desde muy temprano que la convivencia entre seres humanos es posible sin «peros», sin distinciones. Al hilo de este tema, trabajamos en la actualidad en un proyecto dirigido a centros educativos de toda España y que en breve presentaremos. Pretende, mediante charlas con profesorado, alumnado y padres, explicarles en primera persona los daños irreparables que la intolerancia (hacia cualquier persona o colectivo y por distintas causas considerado «distinto») puede generar y lo sencillo que es evitarlo.

En cuanto a ese 60% de personas transgénero afectadas por depresión, lo que me sorprende es que no sea aún más elevado. La vida interior es un mundo individual y cada uno gestiona como puede o sabe su frustación al no poder ser uno mismo, al no poder mostrarse ante los demás como realmente se siente o sentirse absolutamente rechazado. El miedo y la soledad son compañeras que aún no llamando, siempre te acompañan y provocan que quieras tirar la toalla mil veces.

Yo pude ser un número dentro de esas estadísticas y me niego a quedarme quieto viendo sin hacer nada cómo siguen creciendo.

¿Cuando dice en el libro que «perdona» el «despiste» que con usted tuvo Dios puede llegar a sonar pretencioso para algunos, un humano perdonando a su Dios? Le hago una reflexión en alto.

«Considero a Dios mi aliado y amigo, pero creo, con todo el cariño del mundo, que se despistó un poco. Ahora, su despiste está más que solucionado»

¡No, por Dios! En absoluto, es un pensamiento que nace desde el más rotundo respeto hacia un Dios que considero mi aliado y amigo. Creo con todo el cariño del mundo que Dios se «despistó» un poco y lo que trato de decirle es que su «despiste» está más que solucionado.

Creí durante demasiado tiempo en un Dios al que, más que creer, temía. Toda aquella férrea educación del infierno, los pecados por todo, las condenas eternas… no, yo quiero un Dios sin fanatismos ridículos inventados por el hombre, en el que pueda confiar y apoyarme. Esto no quiere decir en ningún caso que mi Dios sea un libertino que permite todo, no. Solo sé que es un Dios mucho más tolerante que el que me presentaban.

Vivimos enrolados y envueltos en prejuicios como que un transgénero o transexual no puede ver con buenos ojos a la Iglesia. ¿Qué opina usted? ¿Alguna vez se ha enfrentado a consideraciones del tipo de que alguien en su situación no podía creer o dejar de creer?

Me lo encuentro a diario. La gente tiene unos líos tremendos y unas guerras internas que han sido y son provocadas por esa parte injusta de la sociedad que encasilla a cada uno en su sitio sin entender que existen otras opciones.

El libro escrito por Diego Neira Lejárraga ha sido editado por Tropo Editores
El libro escrito por Diego Neira Lejárraga ha sido editado por Tropo Editores- TROPO EDITORES

Ser transexual, gay, lesbiana, gordito, negro, pelirrojo o zurdo no es incompatible con ser católico. En mi caso conozco (ahora más) a cientos de personas creyentes que se sienten excluidas de la Iglesia porque «alguien» se encargó de que se marcharan. Aun así continúan adelante con su fe, pueden intentar robarte un derecho pero el amor hacia alguien jamás podrán evitarlo, aunque éste se lleve en silencio.

Políticamente es igual, el tema LGTB no debería tener colores políticos. Cuando algo no está bien, todos deberían unirse para evitarlo. Yo he vivido mi reasignación tanto con gente del PSOE como del PP en el poder y no tengo queja alguna. Nunca se me cerró una puerta. Actualmente cuento en Plasencia con un alcalde que es además amigo, Fernando Pizarro, del PP, y no ha habido una sola vez que llame a su puerta y no la haya abierto de par en par.

¿Debería pensar que la gente del PP es tóxica para mí porque algún sector en su día metió la pata? No, no quiero generalizar, habrá gente buena, regular y mala, pero voy a quedarme con lo positivo.

¿Debería pensar que el PSOE es tóxico para mí porque soy católico? No, conozco a muchísima gente socialista que es creyente y si no lo es, respeta que yo lo sea y siempre me trató de maravilla. En fin, hay «de todo» en la viña del Señor. Si una persona tiene el alma blanca, ¿qué me importa a mí de qué partido sea?

Si un niño no cuenta con apoyo, ¿qué debe hacer?

El tema de los menores es complicado. El niño tenderá a mostrarse tal y como siente desde muy chiquitito. Las «alarmas» saltan rápidamente. No siempre los padres traducen pronto los mensajes que el día a día va lanzando. Los padres conocen a sus pequeños y pasado un tiempo prudencial quizá lo mas adecuado sería pedir ayuda externa profesional que evite que el menor se sienta incomprendido. Vuelvo a decir: no es un camino sencillo pero puede recorrerse con más facilidad si la familia permanece unida.

Si usted no hubiera tenido a Macarena, ¿qué sería diferente?

Diego y Macarena, su esposa, haciéndose un selfie. Son una pareja feliz: «Es fundamental no sentirse solo», opina el funcionario del Ministerio de Agricultura
Diego y Macarena, su esposa, haciéndose un selfie. Son una pareja feliz: «Es fundamental no sentirse solo», opina el funcionario del Ministerio de Agricultura

Macarena es mi piel. ¿Qué voy a decirte de ella? Cuando nos vimos por primera vez en Sevilla me llevó a conocer la Basílica de la Esperanza Macarena de la que soy hermano. Allí puse en las Manos de la Virgen mi futuro a su lado y mira, a día de hoy todo va según le voy pidiendo. Quizá nada de todo esto hubiese pasado sin «Maca» a mi lado. Yo soy muy cobarde, aún me da miedo la gente, no estoy muy acostumbrado a ser feliz y todo lo bueno que me pasa me cuesta digerirlo. Macarena me acompaña siempre (no suelo viajar sin ella, entiende perfectamente mi diabetes y es mi mejor insulina). Ella es mi fuerza, mi punto de apoyo, quien soporta los malos ratitos que paso cuando vuelve algún recuerdo en forma de fantasma del pasado, la protagonista absoluta de mi vida. La quiero mucho y tengo mi vida consagrada a hacerla feliz.

¿Ha sido toda su vida un continuo peregrinar, y si es así, hacia dónde?

Ha sido y es un largo peregrinar. Los destinos han sido varios y en varias etapas. Peregriné hacia la felicidad de los míos, hacia evitarles sufrimiento por mi condición. Peregriné por las dudas, el miedo y la incomprensión. Peregriné por demostrarme a mí mismo que no caería en el desánimo, me debía una oportunidad que aún tarde tenía que disfrutar. Peregrino ahora tratando de aportar esa sensación de que «todo puede lograrse» a quienes todavía se sienten frágiles. Peregrino ahora ofreciendo mi humilde experiencia a quienes puedan verse reflejados en ella y les sirva de aliento y esperanza.

Peregrino ahora en la ardua misión de remover conciencias y evitar a cualquier pequeño, adolescente o adulto pasar por donde no debe.

Peregrino ahora luchando porque se vea la normalidad real de un transexual o cualquier «distinto» y se le respete. Peregrino en fin para alcanzar la paz definitiva conmigo mismo y para eso tengo la necesidad de compartir lo bueno que me ha pasado este último año.

Yo envié un sueño a Roma metido en un sobre y se hizo realidad, posiblemente todo esto cambie algún día (este es mi sueño ahora) pero ya no estaré aquí para verlo. Al menos quiero irme de aquí con la conciencia tranquila de haberlo intentado.

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