Sociedad

Arturo Sosa, nuevo superior de los jesuitas: «Venezuela necesita puentes y hay que construirlos»

Al sucesor de Adolfo Nicolás no le gusta el título de «papa negro»

Arturo Sosa durante la rueda de prensa
Arturo Sosa durante la rueda de prensa - Reuters

El venezolano Arturo Sosa, nuevo superior de los jesuitas y uno de los más destacados politólogos de su país, ha afirmado el martes en su primer encuentro con la prensa que el proyecto de Chávez y Maduro es insostenible, pero advierte que «lamentablemente, tampoco la oposición tiene un proyecto» que libere a la sociedad del «rentismo» del petróleo, para permitir la maduración de una sociedad democrática.

Aunque el tema del encuentro era el futuro de la Compañía de Jesús, la nacionalidad del nuevo superior general requería un comentario sobre la profunda crisis de su país. Sosa opina que «Venezuela necesita puentes y hay que construirlos. El pueblo espera esos puentes porque nadie quiere más violencia de la que ya existe».

El nuevo padre general se manifestó «sereno» y todavía «muy sorprendido» por la elección. Ha insistido en el agradecimiento a su predecesor, Adolfo Nicolás, «a quien me une una gran amistad», por el modo en que se ha dedicado a la Compañía.

Después de una temporada de descanso con su familia en España, Adolfo Nicolás se trasladará a Filipinas, para dedicarse a la asistencia espiritual en la universidad de los jesuitas en Manila.

Respecto a sus prioridades de gobierno Sosa ha explicado que «no puedo responder todavía, pues el máximo organismo de gobierno es la Congregación General, y es ahora cuando comienza el trabajo. La elección del superior era solo el prólogo».

Lo que sí ha comentado es que no le gusta el viejo modo de referirse al superior de los jesuitas como «el papa negro» por el color que visten y ser un cargo vitalicio como el del Santo Padre.

Según Sosa, «la elección es de por vida, pero tanto el padre Arrupe como el padre Kolvenbach y el padre Nicolás han tomado la decisión de renunciar. No es una decisión propia sino que la debe aceptar la compañía. Pero es la lógica ahora que la vida es mucho más larga, y lo que ha hecho el Papa Benedicto».

Arturo Sosa conoce a Jorge Bergoglio desde la Congregación General número 33 cuando eran respectivamente superiores de Venezuela y Argentina. Hablaron muchas veces en aquel mes y medio de trabajo en Roma, y Bergoglio, que era mayor en edad, le llamaba «el potrillo» por su ímpetu.

Desde entonces se han visto en las dos siguientes congregaciones generales y, en estos últimos dos años cada vez que el Papa visitaba alguna de las casa de los jesuitas, pues Sosa era el delegado del padre general para esos centros.

Al cabo de toda una vida, conoce bien a Jorge Bergoglio y asegura que «con el Papa Francisco es muy fácil entrar en una relación muy cordial».

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