Charamsa y su novio Eduard
Charamsa y su novio Eduard - afp

El obispo de Pelplin prohíbe al sacerdote homosexual Charamsa usar el hábito

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«Por defender postulados contrarios a la fe», el obispo de Pelplin (Polonia), monseñor Ryszard Kasyna, ha suspendido «a divinis» del ejercicio del sacerdocio al teólogo polaco Krysztof Charamsa, expulsado recientemente de la Congregación para la Doctrina de la Fe y de la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma al hacer público que tenía novio. Kasyna ha enviado una carta por correo electrónico a Charamsa en la que le comunica su suspensión y las razones de ésta, además de prohibirle vestir hábito religioso o indumentaria eclesial.

El profesor de Teología que ahora vive en Barcelona y que pertenecía canónicamente a esta diócesis al norte de Polonia, salió del armario en rueda de prensa en vísperas del Sínodo de la Familia. Y lo hizo presentando a su novio, el catalán Eduard. Según ha declarado Charamsa a Efe: «en la práctica de la Iglesia no hay ninguna esperanza real de poder presentar recurso ni pedir explicaciones sobre una pena considerada injusta, especialmente cuando no se especifican las razones concretas ni se precisan las causas de dicha pena». El suspendido sacerdote añade que «en Polonia los obispos desde hace mucho tiempo promueven, o simplemente no reaccionan, ante el lenguaje católico de odio contra las minorías sexuales».

Kasyna ya había anunciado a Charamsa el pasado día 10 que estaba «cometiendo errores doctrinales contrarios a la Sagrada Escritura y a la enseñanza de la Iglesia», y le pidió al sacerdote que recuperara «la correcta enseñanza de la Iglesia». El sacerdote pidió al obispo que especificara «qué verdades de la Escritura y de la enseñanza de la Iglesia no estaba respetando» para poder preparar sus alegaciones, al tiempo que solicitaba a los prelados polacos que «dejaran la promoción del lenguaje del odio y violencia propio de la homofobia, que es contrario a la Sagrada Escritura».

Charamsa recibió la respuesta en forma de un decreto de suspensión del ejercicio de sus funciones sacerdotales, lo que según Charamsa «confirma la falta de discusión en la Iglesia sobre la natural y sana orientación sexual, la cuestión de las minorías sexuales y sus derechos, tanto en la sociedad como en la Iglesia, y el respeto de la dignidad de las personas que no son heterosexuales».