INVESTIGACIÓN

Los 10 estudios biomédicos 'trending topic' de 2017

No son los mejores hallazgos biomédicos del año pero sí son los más citados. La lista la elabora la base de datos almetrics, que cada año recoge los artículos científicos más citados en redes sociales. Recogemos aquí los 10 más importantes en el área de biomedicina, la mayoría publicados en ABC

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  1. Cuidado con los hidratos de carbono

    El estudio ‘Associations of fats and carbohydrate intake with cardiovascular disease and mortality in 18 countries from five continents (PURE): a prospective cohort study’, publicado en agosto de 2017 en The Lancet, encabeza la lista de los estudios biomédicos más citados. El trabajo mostró que un consumo elevado de hidratos de carbono está asociado a mayor mortalidad total y mortalidad no cardiovascular. Además, los investigadores encontraron una asociación entre un consumo más elevado de grasas y un menor riesgo de mortalidad. El estudio se realizó en 18 países y cinco continentes y en él participaron más de 135.335 personas de entre 35 y 70 años. Sus conclusiones podrían cambiar las recomendaciones de las guías de nutrición actuales.

  2. La salud mental de los científicos

    Cada vez hay una mayor más preocupación por el posible impacto de las condiciones actuales de trabajo académico sobre la salud mental, particularmente en los estudiantes de doctorado. El estudio “Work organization and mental health problems in PhD students”, publicado en Research Policy mostró que el 32% de los estudiantes de doctorado está en riesgo de tener o desarrollar un trastorno psiquiátrico común, especialmente la depresión. Los investigadores advierten que la relación entre el trabajo y la familia, las demandas laborales y el control del trabajo, el estilo de liderazgo del supervisor, la cultura de toma de decisiones del equipo y la percepción de una carrera fuera de la academia están relacionadas con problemas de salud mental.

  3. Burlar el destino

    En agosto, cuatro centros de investigación de Estados Unidos, Corea del Sur y China demostraron por primera vez que se puede borrar por primera vez una grave enfermedad hereditaria en un embrión humano; es decir, burlar el destino y borrar una mala herencia genética que se arrastra de generación en generación. Curar antes del nacimiento e incluso antes de que el feto sea gestado, manipulando el genoma humano en el laboratorio. Publicado en la revista «Nature», el estudio “Correction of a pathogenic gene mutation in human embryos” detalla cómo han corregido con técnicas de edición genética una cardiomiopatía hipertrófica. Se trata de una grave enfermedad hereditaria del corazón que provoca la muerte súbita en personas aparentemente sanas. Los embriones, concebidos con fecundación «in vitro», se corrigieron, pero ninguno se implantó en el útero de una mujer porque el tratamiento aún es ilegal. Fue solo un ejercicio científico, una prueba de concepto para demostrar que se puede hacer.

  4. La gran paradoja: más obesos y más malnutridos

    La obesidad es un gravísimo problema de salud pública. Así lo constataba el estudio “Worldwide trends in body-mass index, underweight, overweight, and obesity from 1975 to 2016: a pooled analysis of 2416 population-based measurement studies in 128·9 million children, adolescents, and adults” publicado en octubre en The Lancet que advertía que los casos de obesidad entre niños y jóvenes, con edades comprendidas entre cinco y diecinueve años, se han multiplicado por diez en todo el mundo durante los últimos cuarenta años. Además, advertía, si la tendencia continúa, en 2022 habrán más niños obesos que malnutridos. El estudio publicado con motivo del Día Mundial de la Obesidad atribuye al sedentarismo y a la generalización de los malos hábitos alimentarios, en todos los países, el aumento excesivo de peso entre los más jóvenes con las graves consecuencias que supone para la salud por favorecer la aparición precoz de enfermedades como la diabetes.

  5. Un útero artificial

    Científicos estadounidenses desarrollaron un dispositivo artificial que emula las condiciones en el interior del útero materno y lograron mantener con vida durante cuatro semanas a fetos de cordero «extremadamente prematuros». El estudio “An extra-uterine system to physiologically support the extreme premature lamb”, publicado en «Nature Communications» mostraba cómo los investigadores del Hospital Infantil de Filadelfia han creado un «ambiente fluido» artificial a partir de una bolsa de polietileno que incorpora un circuito de oxígeno, un sistema con el que han logrado que animales mantengan una circulación sanguínea y de gases estable. Para probar ese sistema extrauterino se han utilizado corderos con una edad biológica equivalente a un neonato humano en las semanas 23 o 24 de gestación. «Nuestro sistema podría prevenir la severa morbilidad que se produce en niños extremadamente prematuros. Ofrece una tecnología médica que no estaba disponible hasta ahora», sostuvo Alan Flake, autor principal del trabajo. «Esta investigación no aspira a reemplazar el útero durante la primera parte del embarazo, sino que intenta desarrollar nuevos modos de tratar a los bebés prematuros», señaló el profesor de la Universidad de Edimburgo (Reino Unido) Colin Duncan.

  6. El deporte más peligroso

    En 2008 la Escuela de Medicina de la Universidad de Boston y el VA Boston Healthcare System crearon un “banco de cerebros” y gracias a él analizaron el estado del cerebro de 111 jugadores de fútbol americano profesional, todos de la NFL. Los resultados fueron devastadores: todos los jugadores menos 1 padecían encefalopatía traumática crónica (ETC), una enfermedad que degenera las capacidades cerebrales. Lo preocupante es que tras varios estudios lo encuentran también en los que juegan deportes de contacto como el boxeo, fútbol americano y hockey. El estudio “Clinicopathological Evaluation of Chronic Traumatic Encephalopathy in Players of American Football” se publicó en The Journal of the American Medical Association (JAMA). A pesar del sesgo del trabajo, los jugadores que se prestaron para la prueba tenía preocupación de ser víctimas de ETC, los resultados fueron contundentes.

  7. Cada vez más obesos

    El estudio “Health Effects of Overweight and Obesity in 195 Countries over 25 Years” publicado en junio en «The New England Journal of Medicine», que ha evaluado los datos recogidos en 195 países y territorios entre los años 1980 y 2015 y registrados en el análisis más reciente sobre la Carga Mundial de Morbilidad (GBD) de la Organización Mundial de la Salud (OMS), mostró que la cifra de personas, tanto niños como adultos, con exceso de peso se elevó en 2015 hasta los 2.200 millones. O lo que es lo mismo, hasta un 30% de la población global tenía un IMC elevado. Además, 108 millones de niños y hasta 600 millones de adultos presentaban un IMC superior a 30 kg/m2 –es decir, eran obesos. Como explicó Christopher Murray, co-autor de esta investigación «las personas que reducen su ganancia de peso disminuyen a su vez su riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular, diabetes, cáncer y otras patologías amenazantes para la vida. Así, ese propósito ‘medio serio’ de perder peso que se hace el día de Año Nuevo debería convertirse en un compromiso durante todo el año con objeto de bajar de peso y prevenir su ganancia en el futuro».

  8. El cáncer más incontrolable

    Un estudio llevado a cabo por investigadores del Centro Oncológico Integral Sidney Kimmel de la Universidad Johns Hopkins en Baltimore (EE.UU.), demostró que de dos terceras partes de todos los casos de cáncer se producen por la aparición de mutaciones aleatorias, y por tanto impredecibles, en el ADN de las células. La investigación “Stem cell divisions, somatic mutations, cancer etiology, and cancer prevention” publicada en la revista «Science» ofrece la primera estimación del porcentaje de errores ocasionados por estos errores. Se sabe que hay que evitar los factores ambientales como el tabaco para reducir nuestro riesgo de desarrollar un cáncer es bien conocido por todos. Pero lo que no es tan bien conocido es que cada vez que una célula normal se divide y copia su ADN para producir dos nuevas células comete múltiples errores. Y estos errores en las copias son una fuente potente de mutaciones cancerígenas que han sido tradicionalmente infravaloradas desde un punto de vista científico

  9. Instagram para detectar la depresión

    Instagram puede ser un sistema de alerta temprana para detectar la depresión. La calve son las fotos, que son más azules, grises y oscuras y muestran menos caras. El estudio “Instagram photos reveal predictive markers of depression” publicado en «EPJ Data Science», ha demostrado que, al igual que la gente puede mostrar su tristeza a través del lenguaje corporal y el comportamiento —profundos suspiros, hombros caídos—, la depresión también se revela en las imágenes de las redes sociales. La nueva investigación demostró que los ordenadores, aplicando el aprendizaje automático, pueden detectar con éxito personas deprimidas a partir de pistas en sus fotos de Instagram. La tasa de detección de las computadoras es un 70% más confiable que la tasa de éxito del 42% de médicos de medicina general que diagnostican la depresión en persona.

  10. Al trabajo, en bicicleta

    Durante cinco años investigadores de la Universidad de Glasgow analizaron los hábitos de salud de 250.000 viajeros del Reino Unido. Su trabajo titulado “Association between active commuting and incident cardiovascular disease, cancer, and mortality: prospective cohort study” demostraba que las personas que usaban la bicicleta como medio de transporte reducían sus problemas de salud a la mitad. Montar en bicicleta no es cuestión de fuerza de voluntad una vez que se convierte en parte de la rutina de trabajo, algo que por ejemplo, sí ocurre cuando se trata de ir al gimnasio. El estudio compara a personas que tenían un viaje “activo” con las que en su mayoría estaban estacionarias. En total, 2.430 de los estudiados fallecieron, 3.748 fueron diagnosticados con cáncer y 1.110 tenían problemas cardíacos. Sin embargo, durante el curso del estudio, el ciclismo regular redujo el riesgo de muerte por cualquier causa en un 41%, la incidencia de cáncer en un 45% y las enfermedades cardíaca en un 46%. Los ciclistas hacían un promedio de 48 kilómetros por semana, pero cuanto más andaban, mayor era el beneficio para la salud. Caminar también acortó las probabilidades de desarrollar enfermedades cardíacas, pero el beneficio se produjo sobre todo sobre la gente que hacía más de 10 kilómetros por semana.