INVESTIGACIÓN

Nuevas perspectivas para la regeneración neuronal después de un daño adquirido

Jesús Devesa y su equipo avanzan en cuatro líneas de investigación terapéutica

Mapa del área cortical del cerebro humano
Mapa del área cortical del cerebro humano - EFE
MIGUEL ÁNGEL BARBERO Madrid - Actualizado: Guardado en:

Cada vez existen más herramientas para solventar el daño cerebral sobrevenido. La reparación cerebral (a expensas de neurogénesis y plasticidad) no sólo es un hecho sino que, poco a poco y gracias a la investigación incansable, va encontrando nuevas armas terapéuticas y ampliando el plazo de intervención. El doctor Jesús Devesa, endocrinólogo y catedrático de Fisiología jubilado de la Universidad de Santiago de Compostela, afirma que, tras el daño neurológico, el sistema nervioso trata de llevar a cabo la reparación aumentando la producción de precursores neuronales e incrementando mecanismos de plasticidad. Este galeno, recientemente avalado por el Tribunal Superior de Justicia de Galicia en cuanto a su actividad asistencial y al manejo de fármacos fuera de ficha técnica en pacientes sin alternativa terapéutica, afirma que “siempre hay una esperanza frente al daño cerebral adquirido. Tengo la experiencia de haber tratado con éxito a pacientes en coma de hasta 10 años de duración, y algún otro incluso 26 años después de haber sufrido un ictus. Si bien el tiempo juega en contra, porque la producción de células madre cerebrales del paciente disminuye progresivamente con la edad, nuestra experiencia es que siempre hay una ventana terapéutica en la que aprovechar esa plasticidad cerebral dependiente de la neurogénesis del adulto y una rehabilitación intensa y específica”.

Junto a su equipo de investigación, Devesa trabaja a nivel experimental en cuatro líneas terapéuticas. “Tenemos mucha confianza en la Hormona de Crecimiento (GH), con la que hemos obtenido muy buenos resultados. La GH es sumamente segura si se utiliza debidamente y se mantienen rangos normales de IGF-1 en plasma. Igualmente es sumamente eficaz IGF-1, si bien hay que manejarla con conocimiento y prudencia”. Asimismo el tripéptido GPE, derivado de IGF-1, ha mostrado unas propiedades regeneradoras extraordinarias en cultivos celulares y ratas y los resultados en Fase II de los ensayos clínicos con este péptido son sumamente prometedores en el Síndrome de Rett y el X-Frágil. “También tenemos grandes esperanzas en un derivado de GPE denominado cGP (cyclic-glycine-proline) –explica-, un bioactivo administrado por vía oral que a nivel cerebral actúa ayudando a corregir cuatro marcadores patológicos comunes a la mayoría de los procesos que cursan con daño cerebral, como son la inflamación, la sobreactivación de la microglía, la disfunción sináptica y la disminución de los niveles cerebrales de IGF-1. Incluso se ha visto su acción positiva en tumores en ratas y en el síndrome metabólico”.

Igualmente, está estudiando extractos de determinados hongos estimulantes de la neurogénesis en adultos. Además de ser antitumorales, incrementan la inmunidad en el paciente y, lo mejor de todo, son suplementos nutricionales prebióticos con importantes funciones a nivel cognitivo. Por ejemplo, la Melena de León (Hericium erinaceus) que, al no ser un fármaco, no está sujeto a ensayos clínicos y puede ser prescrito como un simple factor nutricional.

La tercera arma terapéutica sería la terapia génica, aplicable sólo a casos con defecto genético en un gen identificado y que se pueda sustituir, aumentando o bloqueando su expresión con virus en cuyo código genético se ha insertado el gen correcto y los promotores de su transcripción. “Al virus se le eliminan los genes que producen la enfermedad (SIDA, por ejemplo) y en su código genético se inserta el gen deseado, con promotores de su transcripción, con lo que una vez que el virus entra en el organismo, ‘infecta’ las células e introduce en el ADN de éstas el gen sano, que sustituye al mutado”, afirma el doctor. Esta práctica se viene realizando con éxito en ensayos con pacientes con atrofia muscular espinal tipo I (mortal antes de los seis meses) y una serie de patologías neurodegenerativas, si bien todo ello está en fase de ensayo clínico.

Y por último, el arma de las células madre, “aunque de momento esas células infundidas no reconstituyen la zona del daño. Sí que se ha observado cierto grado de mejoría, variable según el paciente, pero falta encontrar el método que permita que las células madre se integren en la región a reparar, aunque una alternativa eficaz sería la administración precoz tras un daño. Ello previene en gran medida la muerte neuronal", concluye Devesa.

Toda la actualidad en portada
publicidad

comentarios