LA duquesa de Alba, Hija Predilecta de Andalucía y veinte veces Grande de España, no es querida por la gente del Sindicato de Obreros del Campo (SOC). Fue, quizás, lo más llamativo del reciente Día de Andalucía desde una perspectiva informativa más o menos sensacionalista. Porque los del SOC no se limitan a exponer su rechazo concreto en un comunicado de prensa o a manifestarse en silencio ante las gradas del Poder. No, el SOC es de la vieja escuela de la 'guerra fría' y del tardo franquismo. Sin embargo, su líder actual, Diego Cañamero, ex alcalde de su pueblo, jornalero e hijo de jornalero, es un hombre radical pero prudente, firme en sus convicciones pero nada violento. ¿Qué está pasando entre nosotros?
Porque para expresar su rechazo al nombramiento de la duquesa como Hija Predilecta, por parte del Gobierno de la Junta, se manifestaron ruidosamente en el lugar de los fastos del 28F, y de los ruidos se pasó a los insultos y a las carreras y enfrentamientos con la policía. El rechazo de los sindicalistas agrarios se sustenta, según el SOC, en que en las numerosas fincas andaluzas de la duquesa no se respetan el convenio colectivo del sector. Pero, ¿siempre reacciona con la misma contundencia el SOC ante los incumplimientos de la patronal agraria. Parece que contra la duquesa hay un plus de rechazo.
Sin embargo, la aristócrata es una defensora confesa de la tierra andaluza, hasta el punto, probablemente, de que despierte amplias simpatías en la mayoría social andaluza. ¿Se avendría la duquesa a entrevistarse con Cañamero? ¿Aceptaría el líder del SOC? De celebrarse el encuentro, estaríamos ante un hecho notable que podría derribar viejos mitos de la historia y la leyenda andaluzas. Quizá la duquesa tendría que hacer un gesto de generosidad: ceder en explotación al campesinado una de sus propiedades agrarias. No sería, por cierto, la primera vez que sucediera en la casa de Alba. Un gesto, posiblemente, que no acallaría a los sectores más intransigentes del SOC, algunos de ellos anclados en la Revolución de Octubre, pero sería un bello y deseable detalle.