MONTIEL DE ÁRNAIZ - OPINIÓN

La venganza de Trump MONTIEL DE ÁRNAIZ

Dicen que fue Barack Obama quien, en una cena multitudinaria que ofreció a la prensa americana en 2011, aleteó cual mariposa y provocó el tsunami electoral de 2016 que ha instaurado a Donald Trump como Commander in chief de los EEUU

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Dicen que fue Barack Obama quien, en una cena multitudinaria que ofreció a la prensa americana en 2011, aleteó cual mariposa y provocó el tsunami electoral de 2016 que ha instaurado a Donald Trump como Commander in chief de los EEUU. El vídeo, que puede encontrarse fácilmente en internet, presenta a un Obama más joven o menos ajado burlándose ácidamente de quienes habían criticado sus orígenes africanos. Tras un par de gracejas, el ya Premio Nobel de la Paz que no llegó a clausurar Guantánamo ofreció una exclusiva: iba a poner el vídeo de su nacimiento. El público rompe a reír al escuchar los primeros acordes del trailer de ‘El rey león’ de Disney, que presenta a Barack como a Simba.

Tras eso, Obama se centra en Donald Trump, allí presente, con vehemencia. Se burla de él, le ataca con sarna entre los dientes, que es como más duele, con la gélida sonrisa de hiena –también de ‘El rey león’– impresa en el rostro. La cámara se centra en Trump, que hace leves movimientos de cabeza, sin ostentación, mientras a su alrededor el mundo entero se descacharra de la risa.

Es peligroso burlarse de un tipo como Trump. Envuelto en el manto populista –siempre al alcance de cualquiera– y con la de Ubrique a reventar de dólares, quizás Trump decidiera ahí, en esa cena en la que Obama intentó ridiculizarlo –porque no ofende quien quiere, sino quien puede– que él sería el nuevo presidente de los EEUU. Yo diría que sí, pues muchas veces la venganza es un carburante más potente que el diésel y una motivación más poderosa que el dinero.

Frente al millonario sobrado que se arruinó dos o tres veces, al marido de Melania la primera dama extranjera que ofrece desnudos, al famoso machista que «las coge por el coño», al del muro de México, al xenófobo naranja de pelo estropajoso; el partido demócrata sólo pudo oponer a una anciana Hillary Clinton, triste representante de la vieja política y del ansia de poder. Veremos si al final será tan fiero el nuevo ‘rey león’ como lo pintan o si la responsabilidad del cargo lo amansará. Lo único seguro es que Obama debe estar feliz y satisfecho. Con él empezó todo.

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