OPINIÓN

Recordar a Quiñones en 2018

Recordar a Quiñones supone sobre todo apostar por los herederos de su obra, escritores de Cádiz y también de la Bahía

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Pensar en aquello que podemos esperar de Cádiz para el año que ahora empieza nos conduce a destacar dos aniversarios relacionados con uno de sus mejores poetas. Se cumplen cincuenta años de Alcances, una muestra de cine y de arte que colocó a Cádiz en el mapa universal de la Cultura, así como veinte años sin Fernando Quiñones quien protagonizó la organización del evento. Si como sostenía Hölderlin, «todo cuanto prevalece es la voz de los poetas», también todo cuanto de hermoso nos puede suceder tiene que ver con la poética, Sáenz de Oiza que fue uno los mejores arquitectos del siglo XX sostenía que los poetas y no los técnicos debían ocuparse del diseño de la ciudad.

Fernando Quiñones tenía sus ideas al respecto y las expresaba sobre todo en esos comentarios contenidos en sus textos cortos ‘Las Mijitas del Freidor’; en ellas abominaba de los ‘adefesios’, atinada voz para descalificar nefastas arquitecturas, la cual se ha vuelto a utilizar en el renovado debate acerca de ese edificio proyectado por un funcionario mediocre a modo de inoportuno y deslucido telón para ocultar la refinada poética de la estación ferroviaria del XIX, pues esa pieza mostraba a la mar que la arquitectura es la felicidad de la materia.

Hay muchos otros adefesios; desde las torres de Hollywood a la pasarela de Santa Bárbara, pasando por el CENTI que tanto deploraba Quiñones, y varias barrabasadas más que ya no podemos demoler; pero la Aduana representa un estorbo al objeto de recomponer un umbral bello y funcional para nuestra fortaleza marina, planteado desde los años ochenta, y que se recoge en proyectos, planes y convenios nunca objetados hasta la intervención en 2008 de un Foro, el cual aún bloquea la ordenación de área de oportunidad tan relevante.

Hay otras, como La Caleta, donde las aguas ocultan restos de las fascinantes ciudades que nos precedieron; en el centro de la ensenada, el Balneario abrazado por imponentes castillos, se encuentra ocupado por una actividad incompatible con la playa popular; es preciso reordenar el sugestivo ámbito y eso pasa por recuperar hermosos edificios abandonados: Náutica, Hospicio, San Sebastián, Avanzada de Santa Isabel; mediante usos docentes y/o culturales, contando con la reubicación del Centro de Arqueología Subacuática para devolver el balneario a su playa. Ya es un paso restaurar el Baluarte del Orejón como Espacio Quiñones, junto a la escultura del escritor, obra de Luis Quintero quien nos dejó hace poco. Más allá: restaurar el Teatro Pemán y recomponer esa pasarela que no puede abandonarse a tan deplorable ruina.

El carril bici, la peatonalización del centro y del paseo marítimo, organizar cabalmente el trazado de la ciudad lineal de Puerta Tierra, recuperar la residencia de turismo popular Tiempo Libre, el tranvía metropolitano; y ya apuntando más alto: reconocer la Bahía como ciudad polinuclear. Son aspectos que apuntaría en mi carta a los Magos de Oriente, junto a la mejora de las políticas sociales que no se comprende cómo un gobierno municipal de izquierdas no atiende con mayor pundonor. Una ciudad, no es tanto lo mineral: piedras, ruinas, edificios, impostas, pavimentos, esculturas, farolas; una ciudad la componen más que nada sus habitantes y las actividades que desarrollan.

2018 será para Cádiz el año de Fernando Quiñones y me consta con satisfacción que a ello se aplican personas e instituciones; el Centro Andaluz de las Letras prepara una exposición y la difícil antología de un autor que fue dos veces finalista del Planeta con: ‘Las mil y una noches de Hortensia Romero’ y ‘La Canción del Pirata’, más otras dos veces semifinalista. A principio de los noventa Canal Sur puso en marcha un proyecto de serie sobre relatos de Quiñones. Se escribieron seis guiones sobre otras tantas narraciones, cuya escenificación iban a dirigir: Jaime de Armiñán, Ricardo Franco, Jaime Chavarri; y Manuel Iborra que fue quien seleccionó los relatos y supervisó los guiones. Canal Sur abandonó el sugestivo proyecto, apostemos porque las iniciativas que ahora se preparan sirvan para dinamizar una ciudad antigua y plena de luz y de humedad salobre.

Recordar a Quiñones supone sobre todo apostar por los herederos de su obra, escritores de Cádiz y también de la Bahía; como: Blanca Flores, Yolanda Vallejo, Carmen Moreno, Rosario Troncoso, Eduardo Formanti, Paco Ramos Torrejón, y Enrique Montiel que nos acaba de regalar un poemario de exquisita madurez: ‘El Temblor de los Pájaros’. También la ‘Pequeña Historia de Cádiz’ de Julio Molina Font, y ‘Cádiz Oculto’ de José Manuel Serrano Cueto. Especial afección profeso a las desventuras de un peculiar detective llamado Benito Bran, creación de José Rasero Balón; ‘Áticos y Viento’ es una novela negra que a la vez describe nuestra ciudad a lo largo de las peripecias del singular anti héroe. Disfrutemos de todos ellos, es preferible ser un buen lector que un buen escritor.