Felicidad Rodríguez - OPINIÓN

El intercambio

No se trata de colocar académicos; no tienen despachos y la mayoría son universitarios que están en sus respectivas facultades.

Felicidad Rodríguez
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La que se está liando por el intercambio del magnífico edificio del antiguo Gobierno Militar con la no tan magnífica sede del Rectorado de la calle Ancha. Lo positivo es que se ha avivado el debate sobre el Cádiz universitario aunque, dicho sea de paso, muchos de los aspectos señalados se alejan del hecho puntual del intercambio origen de la polémica. Es obvia la importancia del desarrollo de Cádiz como ciudad universitaria.

Se habla de la absorción de unas 9.500 personas, cifra que se alcanzaría si, a las ya ubicadas en las facultades de Filosofía, Económicas, Trabajo, Medicina y Enfermería, aunque algunas estén en Extramuros o sin vistas al mar, se sume Educación, lo que compensaría la reciente marcha de Ingeniería a Puerto Real. Podrían ser más, aunque dudo que los Ayuntamientos de Puerto Real, Jerez y Algeciras permitan el retorno de Ciencias, Ingeniería, Derecho...

Para alcanzar esa población universitaria de 9.500 personas, la clave es adaptar, realmente, Valcárcel como Facultad de Educación. Como presumo que su reconversión en centro universitario no debe ser barata, la Administración debería asegurar la dotación presupuestaria necesaria. No vaya a ser que pase lo que ocurrió con el proyecto del viejo edificio de Medicina, proyecto que, vistas las necesidades, se calculó, antes del bulo del hospital, en unos 18 millones que, al final, se quedaron en unos dos.

La Administración competente debería, también, dar uso universitario al edificio de Náuticas, o ayudar a la UCA con instalaciones demandadas, caso de comedores universitarios o una gran Biblioteca central. Como sobre este último asunto ya se ha dicho que no se ha elaborado nada concreto por el momento, volvamos al presente y al origen de la polémica, el intercambio de los dos edificios. Al no conocerse los detalles, son lógicas las dudas.

Tema clave es la ubicación de las actuales entidades culturales del Reina Sofía, sobre las que se ha dejado deslizar, entre líneas, un perfil privado, lo que exige una matización. Cádiz tiene el lujo de ser la única ciudad española, fuera de Madrid, que alberga la sede de una Academia Nacional, corporación oficial por cierto; una institución con una intensa vida académica y cultural abierta a todos los gaditanos que quieran hacer uso de ella.

No se trata de colocar académicos; no tienen despachos y la mayoría son universitarios que están en sus respectivas facultades. Se trata, además de su actividad cultural, de la ubicación de una de las Bibliotecas americanistas más importantes de España y un recurso de oro para los investigadores. Uno se pregunta si la nueva ubicación, cualquiera que sea la que haya pensado el alcalde, reunirá las condiciones físicas y ambientales para alojar, conservar y mejorar el uso de los fondos de una biblioteca de esas características o como se pagará su reubicación y adaptación.

Además, y al margen de esas incógnitas, si las instituciones que están en el Reina Sofía, y que tienen cedidos el uso por 50 años, se enteran por la prensa que el alcalde lo ha cedido a la UCA por el mismo espacio de tiempo, ¿quién asegura al rector que no se enterará un día de su inminente desahucio porque el alcalde decida ceder el nuevo Rectorado, por otros 50 años, a otra organización?

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